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viernes, 5 de setiembre de 2014

Escritura necesaria - 05.09.14

Es viernes y ando en el Costa de Oxford Circus. Simplemente necesito escribir y hacerlo cómo me dé la gana. Llevo algún tiempo requiriendo aprobación de gente para hacer las cosas y bueno, se hace necesario este ejercicio -en especial hoy-.

Iba a ir al pub con la gente del trabajo pero realmente me dolían los pies: pasé 40 minutos parada hablando con Paul, un product owner, que tuvo la gentileza de explicarme cómo es que él desarrolla su trabajo, ya que eso es básicamente lo que me toca hacer como "estratega". Me agrada la gente que se toma el tiempo para explicarme cosas y que no me anda mateando -obviamente todo depende de cuándo es que venga yo a preguntarles-.

Cada viernes en el trabajo, a las 5:00 P.M., todo el mundo baja al lounge y ocurre el wrap-up, lo que en Venezuela -en el mundo del cine-publicidad- llaman "roperó", que es básicamente el cierre de algo. Siguiendo con la tradición británica, todos los wrap-up vienen acompañados con cervezas; yo odiaba las cervezas, me parecían como bebidas simplistas, de mal gusto, o quizás las estaba asociando con cosas equivocadas. Ahora de vez en cuando agarro una, de esas exóticas que la compañía ordena para complacer los gustos hipsters de algunas personas. Ya ven, Londres me cambió y ahora tolero tragar almidón fermentado.

Las botas y el método Elena

Ahora también puedo usar tacones o bueno botas con tacones -sí, tacones, oh, London you're creating a monster-. A esto llamo adaptación. Quien me conoce sabe mi poca habilidad para manejar esos artefactos femeninos, sin embargo siempre he querido dominar el arte de caminar en tacones porque a veces se hace necesario. En el pasado sólo duraba unas pocas horas con tacones y siempre en situaciones donde tuviese que estar sentada o caminar no más de 100 metros y, generalmente, llorando por dentro, o del dolor o de la impotencia. Un día que tuve que caminar a un sitio para una entrevista, tardé como 15 minutos en llegar y caminaba tan torpemente que quizás eso influyó en mi estado mental.

En fin, así fue cómo me decidí a la aventura: ya viene el invierno y por ende voy a tener que usar zapatos cerrados -tampoco es que use sandalias o así, mis dedos no ven la luz del día-. Mis únicas botas (unas Clarks negras, de cuero) me acompañaron a hacer trámites en el centro de Caracas dos años atrás; me acompañaron a patear calle buscando un flat cuando llegué a Londres; las usé cada día por más de 11 meses y las puse a descansar este verano usando unas zapatillas cerradas (Clarks, negras, cuero) que también les di un poco de rosca el año pasado pero no tanto. En fin, mis botas ya no dan más pero tampoco había podido comprarme unas nuevas -y en teoría aún no ando para gastar en calzado- pero este martes caminaba al metro y pasé por un H&M (de los tres que hay en un espacio reducido de 500 mts2) y vi unas botas negras, gamuza falsa -es H&M, gente- y suela de plástico negro mate con sus respectivos tacones altos.

Desde que vivo en Londres, he creado esta barrera entre las tiendas y yo, pasé de window-shopping a ser inmune a las vitrinas, y he amaestrado mis impulsos de querer comprarlo todo. A veces cuando entro a una tienda y me siento tentada a comprar algo, me engaño a mi misma: agarro la prenda como si fuese a comprarla -para satisfacer a la Elena que lo quiere todo-, paseo por la tienda, veo más cosas y de un momento a otro suelto lo que sea que agarré y salgo inmediatamente de la tienda... así es cómo evitas gastarte la vida en ropa, accesorios o lo que sea, es mi método y me funciona -tanto así, que he gastado más en café en un año que en ropa en casi dos-. En Venezuela, en cambio, me obsesionaba con alguna prenda y tenía que comprarla -tanto así que cuando no tenía tarjeta de débito, manejaba a casa, pedía dinero y manejaba de regreso a la tienda, horas de tráfico que me calaba porque el impulso era fuerte y no podía esperarme a otro día-. Acá simplemente suelto y salgo corriendo. Método Elena. Pueden probarlo.

Iba a aplicar el método con estas botas y de hecho luego de probármelas las iba a soltar y correr, sin embargo vi el precio, £25, me volví a ver en el espejo, caminé varias veces y aunque me molestaban un poco por el tema de los tacones sabía que no me iban a joder la vida, me he probado algunos que son más agresivos. Sostuve las botas como por cinco minutos, viéndolas fijamente. A estas alturas la voz de "Elena, algo por menos de 25 libras simplemente te va a joder los pies, esto está en la línea de lo decente a lo trashy... dale pata, negra" y fui a la caja, pagué y luego entendí que acababa de gastar mi inexistente presupuesto en unas botas... con jodidos tacones.

El primer día de uso, caminar al metro y luego al trabajo en tacones fue una experiencia entre dolorosa y graciosa. Me puse a ver e imitar a las londinenses que usan tacones como si fuesen zapatos deportivos y digamos que luego de tres días todo va bien. Aunque aún pienso que en algún punto de los próximos meses tendré que comprarme algo plano, si no mis rodillas podrían volverse mierda en menos tiempo del planeado.

Dos Elenas

En fin, ya uso botas y tomo cerveza. Aunque por otro lado el inglés me ha convertido en dos Elenas que en algún momento debo unificar. En español puedo expresar sarcasmo y no me cuesta responder a cualquier tema aún cuando no tenga mucha idea de lo que me pregunten porque puedo articular las ideas. En español me gano el respeto más rápido. En inglés me siento como una persona tonta y es peligroso eso porque lo puedo estar proyectando, aunque por otro lado hago cosas que pueden balancear esa idea.

Cuando estudié comunicación, en el primer año vi cómo es que el lenguaje y el pensamiento están totalmente unidos y que por ejemplo, tribus africanas subdesarrolladas no podían alcanzarle el ritmo al resto del mundo porque su sistema numérico es muy básico, por ejemplo, las cantidades se contaban con los dedos de las manos y cuando superaban los 10 dedos pues decían "mucho". Me pasa algo más o menos parecido con el inglés: lo entiendo, y cuando leo capto las palabras pensando "voy a añadir esta a mi vocabulario". Llega el día, me toca hablar y recurro a mi vocabulario básico y pobre, por lo tanto me expreso reducidamente y es frustración total. Igual, por las cosas que hice apenas llegué a la empresa, me he ganado el respeto de la gente -cosa que algún día terminaré de contar en otro post-.

Mi meta de aquí a un año es poder hablar articuladamente y lo más fluidamente posible, y quizás no es sólo cuestión de ser fluida sino de tener un vocabulario amplio a la mano para en vez de decir "Yes, I agree" y cortar la cuestión, pueda dar una explicación completa de por qué es que estoy de acuerdo.

Como dije hace unos días en mi Facebook, aprendan inglés, no importa si es con un curso o por su cuenta con un poco de disciplina. Dominan el inglés y dominan el puto mundo. La razón por la que todos los días tengo que pasar 15 minutos yendo a comprar leche en la mañana -y no llegar a la oficina de una- es por mi inglés.

Es frustrante, pero también es modificable. Lo que ando haciendo para ir cambiando poco a poco, y que lo puse en práctica hoy mientras conversaba con Paul, es aplicar las palabras que suelo escuchar pero que me dan miedo decir porque no están en mi vocabulario. Eso significa decir "I've got" en vez de "I have" cuando me quiero referir "tengo esto" porque aunque sé que "I've got" no me suena natural -y por lo tanto no lo usaría- acá se usa así y por lo tanto lo digo. Son esos pequeños cambios los que van acostumbrándome y al final, los que tengo que aplicar.

No quiero que la gente que lea este inconexo post piense que me va como una mierda, porque no, simplemente estas son las cosas que enfrentas afuera de la zona de confort. Si vemos hacia atrás, hace un año estaba tragando hairspray y humo de cigarro a diario, con un jefe misógino, saliendo de vez en cuando a la puerta de la peluquería a ver pasar a la gente por Baker Street, preguntándome si iba a poder dar el salto. Ando en pleno salto, en pleno trayecto volador del punto A al B, así en cámara lenta. La idea es que en un año pueda ver hacía atrás y notar que avancé, que ando moviéndome al punto C y luego al E, el esperado punto E.

El punto E, o mejor dicho, E35 es dentro de 10 años -o casi 9- y en ese punto no voy a tener que pedirle aprobación a todo el mundo antes de escribir o lanzar algo, no voy a dudar si es que me estoy proyectando como quiero; y tampoco unas botas de gamuza falsa, de 25 libras, me quitarán el sueño. Y si esto suena demasiado pavoso auto-ayuda, "En búsqueda de la felicidad" o en la tónica de #100díasfelices, fuck it, piensa lo que quieras.

Elena.

sábado, 12 de julio de 2014

Nuevo viejo blog + recuperé los comentarios :)

Actualización #2

Le cambié el tumultoso layout al blog porque ya estaba harta de tantas cosas en el sidebar. Mis habilidades en programación no son suficientes para hacer el blog que tengo en mente. Igual, este me desagrada menos y el header refleja mejor esta época.

Recuperé los comentarios pero tuve que cambiar de plataforma. Resulta que Disqus permite importar comentarios de blogger (perfecto, porque tengo de esos hasta el 2012 creo) e importar comentarios de IntenseDebate (2012 hasta ahora); así que nada, esa fue la solución para poder recuperarlo todo y que el blog no quedara sin feedback. 

Esto dicho, me prometí escribir más; me parece terrible la falta de atención al blog porque al final así es más complicado llevarme el seguimiento. También tengo que obligarme a hacerlo en inglés, es una manera definitiva de poner en práctica y expander el vocabulario, aunque creo que usaré medium para eso.

Si tienen algún comentario sobre la remodelación del blog, ahí tienen a Disqus para que lancen sus ideas.

Au revoir!

Elena.

PS. Adiós viejo header:


viernes, 11 de julio de 2014

Actualizando el layout y borrando los comentarios #genius

Hoy luego como de cuatro años finalmente quité la plantilla vieja que tenía y borré la mayoría de pendejadas que tenía en el sidebar. Pero mientras actualizaba el blog algo tuve que tocar que me borré todos los comentarios de la gente. En fin. Este fin trataré de regresar a la normalidad esa parte de las contribuciones que deja la gente. Si no puedo, igual me quedará en el recuerdo en mi bandeja de entrada del correo.

Elena.

domingo, 6 de julio de 2014

La crisis de los 25.

Si algo tengo de parecido al país en el que nací es que luce que siempre ando en una jodida crisis. Sin embargo, la de ahora me parece más profunda porque el peso de las responsabilidades es mayor.

Hoy revisé mi blog para ver en qué andaba la Elena de 20 años y encontré esta perla del 7 de julio de 2009 (período de vacaciones de la universidad):

lunes, 30 de junio de 2014

En Londres se ven las cosas desde el peldaño #3

Llevo en Londres 1.5 años. Pasé 10 de esos meses metida en una peluquería y si bien eso tuvo muy poco que ver con lo que quiero en mi vida profesional, amplió mis perspectivas sobre la cotidianidad en un país desarrollado, esto significa: entender los problemas comunes que enfrenta la gente, los retos, los beneficios, las nimiedades, etc.

sábado, 7 de junio de 2014

El meme que se ríe de último -- un pequeño experimento.

En mayo 2012 hubo todo un revuelo porque unos jóvenes hicieron un video hablando del asunto de la emigración. Que sí, que la manera de hablar pudo llevarse la atención de aquellos que siempre están pendiente de la forma. De paso era un año electoral y muchos pensaban que por que un grupo de jóvenes dijeran que querían irse demasiado se iban a joder los resultados de la votaciones (risas).

sábado, 26 de abril de 2014

¿Vas a emigrar de Venezuela? Bien, una sugerencia.

No sé por qué esta semana he recibido un montón de mensajes al inbox del Facebook e Instagram pidiéndome ayuda o asesoría sobre emigrar y en especial a UK. Ya hace tiempo compartí el enlace a la web del gobierno británico para que saquen de ahí toda la información. Ahora, piensen en algo: si abren el link y piensan "carajo, ¿pero cómo hago para empezar? todo está en inglés, no entiendo una mierda" pues tomen eso como el inicio de su viaje, una pequeñita dosis de lo que se viene y de lo que van a tener que superar.

Hay muchas páginas informativas que pueden ayudar en la búsqueda de habitaciones, flats, academias de inglés, trabajos, etc. Y por ejemplo, sobre los papeles que había que sacarse para emigrar del país, pues la infografía que hice puede que ya esté desactualizada, así que sobre trámites en Venezuela tendrían que hacer lo que yo: preguntarle a algún amigo que esté estudiando derecho e ir en persona a los entes del estado a darme coñazos.

Ahora, mi mayor y más serio consejo para todos los que están planificando emigrar es el siguiente:

No cuenten con CADIVI/SICAD/RECADI o como sea que se llame ahora eso.
No planifiquen en base a remesas.
No dispongan de divisas imaginarias.
Se van a joder

Les explico por qué -disculpen si caigo en la obviedad-:

Emigrar es un proceso de desapego. Una cosa es que tu familia o amigos quieran o puedan ayudarte con algo para partir, pero si estás contando con ir a vivir a un país y dejas en mano de un organismo del Estado -que ya sabes cómo gestiona los recursos y el poder, y que está fusionado con el gobierno- pues irónicamente estás entregando en bandeja de plata tu plan de futuro a terceros.

Yo sé que puede lucir tentador y "sencillo" pensar que puedes vivir en otro país a base de Bolívares que pagarán tus Dólares pero esto, para mí, es un error garrafal porque si te cierran el grifo por cualquier motivo vas a terminar como esas personas en Dublin que se fueron a "estudiar" y luego andaban en la calle prostituyéndose. Emigrar a base de remesas cadivescas no es el plan perfecto, es una idiotez.

En el 2012 cuando comenzaba a hacer los planes para emigrar recibí varios consejos sobre pedir las remesas para estudiar, yo decía "oh, sí, sí" pero en el fondo jamás me convenció esa idea; me explicaban que "Elena, esos son tus dólares, te corresponden por derecho así que tienes que quitárselos al gobierno", sí, claro, porque $1.000 o lo que sea que manden de remesa le va a dejar un hueco a PDVSA -qué va, eso se lo dejamos a los profesionales de Derwick-.

Sin embargo, para salir del país sí es probable que necesites disponer de esas "divisas que te corresponden por derecho" así que activar el cupo viajero podría ser un plan viable para soportar las primeras semanas, sólo entiende que cuando they're gone, they're gone.

Cuando emigras ya tienes suficiente con entender todos los procesos legales, el papeleo, repasar el acento británico para que no te agarre tan fuera de base -que igual lo hace- y planificar qué vas a meter en la maleta. Si puedes ahorrarte el estrés extra que te dará el tema de las remesas podrás concentrarte en lo más importante: tu nueva vida.

Por un mundo libre de venezolanos begging en las calles.

Elena.

Disclaimer: esta es mi opinión en base a mi experiencia de no pedir remesas. Si estás leyendo esto y dices "pero si pedir remesas es lo mejor de la vida y más bien te quita el estrés" excelente, comparte tu fórmula a los futuros emigrantes que están confundidos.

sábado, 19 de abril de 2014