Páginas

miércoles, 29 de febrero de 2012

Stand Vid Comedy - Ep.27 "Realidad profesional"


Para iniciar la tercera temporada tocamos un tema bien curioso en nuestro país -y quizás en los países de esta región, no lo sé- y es sobre el valor real del título o la carrera universitaria, y cómo, a falta de meritocracia, algunos sin casi estudios y ejerciendo labores "sencillas" pueden tener más dinero que ingenieros, licenciados, etc. Es la sociedad al revés, en la que cada quien eventualmente se deja de ideas (o ideales) y comienza a trabajar en lo que da dinero, así sea un oficio jamás pensado. Espero que no se depriman cuando vean esto, están advertidos.



Acá unos lindos fotogramas:











-Ele.

Lo mejor de Febrero

A parte de los carnavales, lo mejor de este mes debe ser la noticia que me dieron hoy; quizás se lleve el premio a la mejor noticia-sorpresa del año. Pronto haré un post sobre eso. Mientras, estoy pasando el shock. 


-Ele.

lunes, 27 de febrero de 2012

Flyer - Stand Vid Comedy - Ep.27 "Realidad profesional"

clic para verlo en grande 

Nuevo año, nuevo episodio y nueva temporada. Como todo es nuevo, también fue bueno cambiar un poco el diseño de los flyers, creo que para esta nueva temporada me daré la libertad de jugar más con los colores y eso, vamos, que ya todo el mundo sabe que nosotros somos en blanco y negro.

Advierto que este episodio será ácido por excelencia, y quizás es mejor verlo sin estar deprimido. Se estrena este 29 de febrero. Pendientes.

-Ele.

viernes, 24 de febrero de 2012

Noche de mierda.

Imagino que estoy en la bajada de la montaña. 
Me deprime profundamente vivir en Venezuela.
Esto lo resume todo.

-Ele.

jueves, 23 de febrero de 2012

Carnavales

Me gustan cómo empiezan estas cosas, me gusta esperar la fecha y hacer mis posibles planes sabiendo que quizás no se cumplan, que quizás se nos ocurra algo mejor. Desde hace casi dos años, es divertido cómo abordamos los momentos en los que estamos libres y sobrentendemos que la pasaremos juntos, porque queremos, porque es lo que más nos gusta hacer. Antes, de amigos, hacíamos planes que casualmente coincidían, ahora somos un poco más directos pero igual hay esa suerte lúdica en el medio.

Esta vez la de la invitación al correo fui yo. Son esas pequeñas bromas que pensamos en un minuto y debemos hacerlas, la idea es sorprender al otro. Al terminar la travesura, se espera pacientemente la reacción y se disfruta el resultado.

él pensó por unos segundos que era una invitación formal, de algún sitio, #win.

Yo siento que me fui de viaje, y no solo* porque estuve fuera de mi casa por varios días sino porque estuve o en un ambiente distinto, -con sus eventuales toques de realidad caraqueña como lo son caminar apresuradamente, en la noche, del estacionamiento al edificio o estar pendiente de las motos que sospechosamente abordan a la gente-. Me encerré en una burbuja que comenzó desde el viernes a las 5 P.M. y terminó el martes a las 8 P.M. pero que me gustaría haber extendido muchísimo tiempo más, porque fue necesaria pero no suficiente.

Es graciosa mi transformación en el tiempo: de pequeña odiaba todas estas convenciones sociales que nos daban días libres porque eran días en los que no iba al colegio -amaba ir al colegio o quizás detestaba quedarme en casa encerrada comiendo-; con el tiempo las antípodas se tocaron y se confundieron de sitio, ahora espero con ansias esos días en los que las costumbres le sueltan las amarras empresariales a los "empleados" y así puedo disfrutar muchas horas de calidad con quien mejor me siento.

Teníamos una agenda para estos días: veríamos varias películas en casa, escribiríamos y grabaríamos un episodio (porque somos extraños, nos gusta atarnos a eso e invertirle tiempo sin haber recibido un bolívar del asunto), saldríamos al cine, cocinaríamos mini-pizzas (el plato oficial de carnaval), dormiríamos -mucho, como morsas-, no faltarían los amoríos espontáneos, claro; también veríamos Tv, saldríamos a hacer ejercicio y demás cosas cotidianas que nada tienen de impactantes pero que son jodidamente geniales hacerlas en conjunto.

De todo lo que queríamos hacer, el ejercicio quedó excluido, de resto tuvimos unos relajados días, charlando y riendo -a veces hasta sin poder respirar-. Resumiré paupérrimamente: nos volvimos expertos en hacer mini-pizzas, ya el último día el plato nos salió en pocos minutos. Luchamos por mantenernos despiertos al mediodía mientras la película iba por la mitad, pero nos vence estar en horizontal y comienza la proyecció de "qué pasó, chica, tienes sueño, ¿verdad?" cuando es el otro quien quiere abrazar la almohada y dormir. El domingo nos preparamos para salir de la cueva y fuimos al cine, teníamos pendiente ver "La chica del dragón tatuado" y la película no nos defraudó, pero sí lo hizo ese terrible local de comida al que jamás volveremos a ir, qué asqueroso el sabor de un sushi hecho un domingo de carnaval por unas manos obstinadas del trabajo.

Al menos la noche del domingo tuvo un buen final, quién diría que me dormiría primero, agotada, suelo ser de quienes se quedan despiertas luego de una tanda wild-on, pero esa noche caí de una hasta el día siguiente. Utilizamos los días restantes para grabar el nuevo episodio. Los Stand Vid Comedy aún tienen ese saborcito de solo-amistad que había al comienzo, o al menos, siempre recordamos cuando grabar era la tácita excusa para vernos cada fin de semana -aunque el modus operandi nos duró hasta el 6to episodio-. Luego, la mañana del martes estuvo cargada de esas charlas en las que nos planteamos qué haremos con todas esas cosas que deseamos, son esos momentos de catarsis en los que nos motivamos o nos hundimos. Igual nunca faltan las bromas, los chistes ácidos y las risas... jamás faltan las risas. Nos burlamos de nosotros mismos, es lo que podemos hacer mientras tanto.    

Para nada me quejo de mi descanso, fue perfecto, fue un verdadero retiro de mi bullicioso entorno. Fueron esos días divinos que dejan las ganas de salir corriendo a buscar el calendario para ver cuándo se repetirán. Adoro pasar mis días con Gabriel, creo que no hay nada más complejo y entretenido que supere lo exquisito que me siento estando con él; por eso, no creyendo en todas esas cuestiones religiosas, espero impacientemente Semana Santa; esto es lo bueno -y malo- de ser un país tercermundista que celebra mil cosas, hay tiempo libre que jode y eso, en este momento de vida, es estupendo. Jueves Santo, aquí te espero.  

-Ele.

*La junta directiva de "Elena en vacaciones" decidió dejar de acentuar el "sólo" que se refería a "solamente", y se ceñirá a la decisión de la RAE en el 2010. Abajo la bandera rebelde.

jueves, 16 de febrero de 2012

Prueba

¿Esto está funcionando? Estoy publicando desde un app para la tableta llamado "Blogger droid". Parece ser bueno, al menos luce útil.

-Ele.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Los precios y el mercado.

Hacer una empresa no es una cuestión fácil. No, qué va. Si bien hay más "capital humano" para trabajar y los gastos se dividen entre varios, igual sucede con los pagos. Antes los presupuestos podían considerarse "bajos" porque era yo sola quien hacía todo y, al mejor estilo de Carlos Malavé, era también quien se quedaba con todo. Pero eso le costaba un tanto a mi salud y a mi tranquilidad. Ahora no estoy sola y también han pasado unos meses, así que se unen dos factores: la inflación y la división de pagos. Es obvio que por los momentos no puedo pretender ganar lo mismo que antes pero entra el dilema de cuánto cobrar, más que todo porque hay una tendencia a subir los precios aunque la ganancia será menor y a la vez las cosas en la calle están mucho más caras. Me han recomendado varias cosas e iré aplicando las estrategias una a una. Por lo menos hay algo que tiene bastante valor: disponer de mi horario y de mis actividades. El tiempo es dinero (y desde aquí pareciera que la fórmula es inversamente proporcional). Igual, acabamos de empezar -aún estamos gestándonos, no hemos nacido formalmente-, así que aún no me preocupo demasiado, dicen que es cuestión de constancia, veamos qué tal.

Separando las obvias y gigantes distancias, estos tipos tuvieron que ser constantes (además de ajustarse al mercado -al comienzo-, antes de crear uno propio). Quizás nos toca hacer algo así. No lo sé.

-Ele.

viernes, 10 de febrero de 2012

Sobre la jeva enamorada que siempre habla de su novio.

Ahora que diariamente tengo reuniones con mis "socias", estoy comenzando a notar un fenómeno un tanto... ¿molesto? No sé si catalogarlo como "molesto" pero me estoy dando cuenta que para todo saco anécdotas, lecciones, reflexiones con mi novio. De un momento a otro yo sólo digo "cuando él y yo", "él dijo una vez que..." o "nosotros solemos pensar que". Cariño, ¿qué ocurre?, me pregunto silenciosamente luego cuando estoy totalmente sola. Y me he vuelto muy consciente de eso porque yo solía aburrirme de las tipas que al hablar, siempre, y nótese que siempre, el nombre de su novio salía a flote en todos los temas. Quizás sea porque los temas que se tocan son "relaciones sentimentales", pero antes yo sacaba mis conclusiones tomando referencias de experiencias de terceros mezcladas con las mías, ahora la cosa me parece diferente.

Aunque no termina de hacerse totalmente molesto para mí porque de verdad mi propósito no es alardear, es comentar sobre el tema y qué coño, mi única referencia es él y mi ex -tampoco es que he tenido muchos hombres- pero ya me comienzo a ver como la típica mujer que para todo mete al novio. Repito, no lo hago por alardear (quien mucho alardea peca de sospechoso), tampoco es que estoy pintando un universo de rosas y gomitas de ositos en el que vivimos (y muéranse de la envidia, perras). No. Incluso para ejemplos de infantilidades mías puedo nombrar "al novio". Pero basta, basta por un momento. No sé qué pensarán mis amigas que se deben calar mi verborrea, pero a veces me desconozco tanto que me sorprendo. Al final del día opté por callar un poco o responder con cosas propias, y ya luego la conversa cayó en un terreno en el que si sacaba el nombre de mi novio, sería estúpido, pues eran anécdotas de la infancia y por favor, qué pinta meter al chico ahí.

Creo que haré un ejercicio de monje zen y me dedicaré a escuchar más, hablar menos. Es raro, me fascina estar enamorada y admirar a alguien como él, pero por cosas como éstas me siento tan babosa que me asusto. 

-Ele. 

lunes, 6 de febrero de 2012

Mala-buena suerte...

Tengo la mala-buena suerte de tener amigos con algo de dinero para ir a vivir afuera o pasar largas temporadas en otros países y que ellos pongan fotos de todo lo que hacen, ven, aprenden, compran, experimentan, etc -incluso mis abuelos que van a España cada dos años pueden meterse en ese saco-. En ocasiones me paseo con resignación por sus álbumes pensando en que quizás esto sea lo más cerca que pueda estar de Madrid, Londres, Chicago, Buenos Aires, Bogotá, París, Orlando y similares; primero porque no sé cómo se planea un viaje y segundo, -creo que lo más importante- porque tendría que ganar bastante para ir a comprar dólares y euros, armando una pequeña fortuna para viajar como imagino (por mínimo dos meses, a varios sitios). Luego mi lado más optimista me calma, el único problema aquí es la organización, planificación y paciencia que no tengo, viajar tampoco es tan difícil. Sin embargo, me derrotan todos esos procesos de CADIVI y tanta vaina para salir de aquí. Me gustaría que la cosa fuese así de sencilla como: ahorro, compro dólares, compro un pasaje y adiós. Sin nada de carpetas ni colas ni nada. No sé si mis amigos pasaron por eso, no sé si tienen mayordomos que pasaron sus tardes bajo el sol, en mi caso yo soy mi misma mayordoma. En fin, antes de dormir terminaré de ver el set de fotos del paseo por el "imperio Austrohúngaro" del amigo de un amigo.

Quiero viajar, coño.
Quiero salir de esta puta isla* por un rato.

tomada por Ronald Aristimuño, Roma.
-Ele.

*Ok, Venezuela no es una isla, ya, pero yo la siento como un pedazo de terreno lejano y solitario. Una extensión de un territorio perdido. Un bosquejo exótico en las cartas de Marco Polo. Así.

sábado, 4 de febrero de 2012

Lo mejor de enero.

No escribí mucho en este mes, más que todo porque diariamente tenía varias cosas que hacer y porque dejé algunos posts en borradores. Por eso escribiré y pondrá acá las cosas que quiero recordar de este mes que terminó rápidamente -en realidad me cuesta creer que ya comenzó febrero-. No quiero perder la costumbre de dejar mis recuerdos aquí, es frustrante cuando me pregunto "¿qué hice en tal mes, de tal año?" y veo que solamente publiqué dos cosas. Mi memoria es buena, pero no tanto.

La oficina

Ya casi ha pasado un mes desde que mi amiga y yo decidimos lanzarnos a trabajar juntas, y que luego se unió otra amiga más. Las tres hemos estado planificando, pintando, organizando y ya de una trabajando en lo que espero sea una "empresa" duradera. Ya la oficina está casi lista, mientras tanto, los primeros trabajos los estamos haciendo desde nuestras casas. Estos tres últimos días estuve trabajando desde mi casa como solía hacerlo siempre, con la diferencia que ellas se encargaron de varias cosas, así que fue más sencillo todo.

Ellas son una suerte de complemento a mi personalidad. Son quizás más soñadoras e idealistas, eso me hace falta porque últimamente estaba más que enterrada en el suelo. De verdad respiro un aire fresco, veo con más tranquilidad eso de trabajar haciendo videos y cosas audiovisuales. Lo que más me gusta de todo nuestro plan es que nos propusimos explorar, curiosear y llevar a cabo esos proyectos "sólo por diversión"; eso también me motiva, poder divertirme con lo que sé hacer.

Queremos hacer muchas cosas pero cuando todo esté listo, escribiré un post más detallado. También sería interesante escribir sobre cómo es que se construye legalmente una compañía, porque recordemos que esto no será una taguara. Aunque tampoco una de esas empresas vejucas, caducas y podridas en burocracia. Simplemente queremos hacer las cosas bien.

En fin, allí va una exhalación. Veamos qué saldrá de todo esto.

Aún tengo pintura de pizarra en un dedo.

P.D. Me sigue sorprendiendo la curiosa casualidad que nos hayamos juntado para esto. Para ponerlo en contexto: mi "grupito del salón" -en la universidad- eran cinco chicas, ellas dos no estaban allí -y ellas tampoco estaban exactamente en el mismo "grupito"-. Sin embargo solíamos hablar frecuentemente, una vez nos fuimos de viaje, con una de ellas hice mi tesis y con la otra suelo subir al Ávila. Lo que me parece curioso es que pensé que jamás las volvería a ver -por aquello que suelo perder el contacto con la gente luego de que termina una etapa- pero allí está, con ellas mantuve el contacto y ahora nos reuniremos con frecuencia. Jamás pensé seriamente en asociarme con alguien de mi universidad, quién lo diría.

Simulacro con ida y vuelta

Otra de las cosas que merece la pena recordar, por lo estupendo y exquisito, fue la semana en la que los padres de Gabriel estuvieron de viaje y pude quedarme varias noches allí, dejando mi carro en el edificio. Fue un simulacro, una mínima probadita, de lo que sería vivir con alguien que te encanta. Me quedé del martes hasta el domingo (15 de enero). En las mañanas llevaba a Gabriel a su trabajo, lo pasaba buscando en la tarde y luego íbamos al parque a hacer ejercicio o hacíamos una rica cena. El viernes mi carro comenzó a joder un poco, así que nos fuimos caminando hasta Altamira a una reunión, al regresar esa noche, Manuel y Gabriel tuvieron unas rondas de combate en Mortal Kombat; hasta yo me entretuve oyendo las ocurrencias de ese par -los hombres cuando juegan videojuegos se vuelven un poco locos, hacen caras raras, inventan frases, gritan con desespero, etc-. Esa noche terminó tarde. Yo tenía bastante sueño así que me dormí rápido cuando Manuel se fue. Gabriel se quedó esperando a que despertara para preguntarme si tenía o no frío y si quería que él me cubriera, how sweet.

El sábado debíamos comprarle el regalo a Manuel que cumplía años al día siguiente, este sería el último sábado de "vacaciones del diplomado". Nos dio algo de miedo ir a comprar el regalo en mi carro que se apagaba y botaba un humo raro, así que nos resignamos a utilizar el transporte público. Se nos pasó la tarde rápido. Estuvimos un par de horas en el C.C. Plazas Las Américas, un lugar que tiene tiendas muy finas -el Plazas viejo-, pero tuvimos que regresarnos antes de las 8:00 P.M., qué cagada con Caracas y su silente toque de queda que nos hace correr como cucarachas a nuestras guaridas en la noche, y mucho más si vamos a pie.

En realidad estábamos jugando muy bien el papel de que vivíamos juntos. Cada quien hacía lo suyo pero sabiendo que en la misma casa estaba el otro. Si hubiese tenido mi computadora allá, todo hubiese dejado de parecer un simulacro. Mientras yo cenaba, Gabriel hacia algo de mancuernas en su cuarto; luego de bañarme, se bañó él y luego nos acostamos a ver tele y a dormir. Nada como decirle "buenas noches", todas las noches.

El domingo se nos pasó rápido, como todos los domingos, siempre nos despertamos algo tarde. Nos quedamos acostados y ya luego hay que salir a almorzar o preparar algo. Ese domingo fuimos un rato a hacer ejercicio por una de las calles en donde vive el papá de Gabriel, por cierto, me monté en un columpio (por suerte no ocurrió uno de esos episodios que salen en los recopilatorios de fails). Al regresar, fuimos al cumpleaños de Manuel y volvimos tarde. Nos dormimos rápido porque al día siguiente había que madrugar -en realidad a mi no me importa hacerlo acompañada-. Mi carro reaccionó ese lunes y pude llevar a Gabriel, regresarme a casa y llamar al mecánico. Unos días luego, Hitchcock estaba vivo de nuevo.

En el cumple de Manuel. 

Aparte de pasar unos cuantos días con ida y vuelta, lo otro que más me gustó fue la serenidad y tranquilidad que hubo. Yo soy de esas que detesta los griteríos -y en mi casa hay muchos, por la forma de hablar de mi familia (incluso yo termino gritando como toda una doña espartana)-, me atormenta un poco oír todo el tiempo a mi hermano tocando piano, bandoneónn, bajo o melódica; o a mi papá tocando guitarra eléctrica mientras ve el Tv a todo volumen y mi mamá gritándoles a ambos que se tomen el agua, "¡no han tomado nada de agua! Les dará algo en el riñón... tómense el agua". Ir a casa de Gabriel se ha convertido en un retiro total. Ahí dejo mi celular lejos, casi ni uso el Internet, nadie hace bulla, #lasuegra hace ricos desayunos, hay buena música, buenas películas y divina compañía.
     
Pasar esos días juntos fue, por mucho, lo mejor de ese mes. Además de nuestras salidas y nuestras conversas de siempre. Es obvio que mi idea de vivir sola en un apartamento quedó superada por lo excelente que sería vivir con él, y eso ya es decir bastante: yo asumía el vivir sola como el epítome de la independencia y superación personal, pero eso ha sido modificado, ahora quisiera vivir "sola" con él.

¿Estoy muy maricona, no?

-Ele.