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lunes, 31 de diciembre de 2012

A 16 días... la economía cotidiana que no quiero extrañar.

El color era realmente lindo.

El otro día paseaba por el C.C. Líder viendo qué cuestiones podría comprar acá para solventar el tema de la vestimenta para el frío. Una de las tiendas que me agrada es Springfield y veo que a mucha gente también porque ya comenzó a estar en varios centros comerciales de Caracas. Entré y vi varios suéteres lindos. Vi uno que estaba colgado, no podía leerle bien el precio ni la talla, pero me encantó el color. Me alcé de puntillas y lo bajé. El suéter me seguía gustando de cerca pero me pareció totalmente curioso lo siguiente: esta pieza en Venezuela cuesta 529 Bsf (o 529.000 Bs de los viejos) pero en otros países como Portugal, España o Italia: 32,99 Euros. Si alguien foráneo quisiera entender la jodida economía cotidiana del país este será el mejor ejemplo: el sueldo mínimo mensual en Venezuela es  Bs 2.047,48, es decir que una persona  con su sueldo solo podría comprar 3,87 suéteres (tres suéteres y el 80% de otro). Ahora, si nos vamos a España (que tiene la fuerte crisis y toda la historia que sabemos), vemos que el salario mínimo al mes es de 748.3 Euros, eso significa que una persona que gane eso, podría comprarse 22,68 lindos suéteres de Springfield. Entonces, alguien que trabaje en McDonalds en España puede comprarse casi 20 suéteres más que alguien que trabaje en McDonalds en Venezuela. 

Sin embargo, hay algo que hace más macabra la situación de la economía cotidiana: en septiembre me compré unos guantes touch en The North Face, se veían excelentes para el frío y de paso para no andar quitándolos si debo usar el celular. Me costaron 480 Bsf. Este diciembre Gabriel y yo fuimos a la misma tienda para comprar los de Gabriel y vimos que ahora costaban 980 Bsf. En solo tres meses los mismos guantes costaba 500 Bsf más. 

Eso claramente se llama inflación (sabemos que justo fue en septiembre que el dólar se disparó y estas son las consecuencias de una pobre planificación económica). Allí se quedaron los guantes. Por "suerte" (que eso no se llama suerte) a Gabriel le compraron unos también touch pero de Timberland #fairenough.

Entonces, cuando veo en el cine las propagandas del Gobierno diciendo que la economía se expandió, que la inflación se contuvo, que solo fue de 18% en el año, que la economía va en marcha y demás pendejadas, me cuestiono si esta gente se ha dado un paseo por las tiendas o si poseen algún tipo de memoria a mediano plazo. A veces no sé si nuestros políticos están bajo algún efecto burundanguístico o hipnótico, es notorio que existe un daño mental. 

En fin, allí se quedó ese suéter... total, tampoco era de mi talla. 

-Ele.

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