El brindis
Hace unas horas tuve un brindis doble en la oficina, resulta que la diseñadora que trabaja ahí se casará el viernes, pero ella ya ha pasado por eso, en cambio yo no. En realidad ese brindis fue una suerte de "motivos por lo que no debes casarte" y "el divorcio: la batalla naval asegurada luego del matrimonio". Si creyera en el karma, diría que hoy fue la venganza masiva de todas aquellas veces que le dije a alguna persona "no te cases". Ya aprendí la puta lección, señores... ya basta.
Mis colegas hablaron de la importancia quasi-vitae del prenupcial. Bitch please, yo lo que tengo es un carro semihumano al que tengo que hacerle mantenimiento todas las mañanas, una computadora y una cámara. Gabriel tampoco está sentado en un tesoro del Sahara. "Pero piensa en el futuro", eso hago, justamente por eso es que me estoy casando, ¿por qué una persona que no cree en el matrimonio para formalizar una unión, mañana se estaría casando? Porque sabe que la manera más sencilla de comenzar a ejecutar su proyecto de adultez es dando ese paso y bueno, confío en extremo en el sentido común de dos personas que son capaces de analizar las cosas y que actúan guiados por la lógica.
Pero es que tengo 23 y está el cliché de que no sé nada de la vida. En la peluquería ayer me calculaban 19 por no andar maquillada, y me decían que casarse a esa edad es bueno, es cuando uno anda más enamorado. Pues no solo es estar enamorada lo que me motiva a casarme, yo he estado enamorada por dos años y es ahora que pensamos dar este paso, los motivadores precisamente son la razón, la lógica y el juego de papeles que en este caso nos beneficia.
Es común oír las historias de amigas, compañeras y colegas, quienes advierten la posibilidad del fracaso y te hacen sentir como ciegasordomuda o #putabruta si uno dice "no, pero mi novio no es así", "ay, eso pensaba yo del mío, pero igual el amor se acaba, todo fracasa". Yo no es que hago "oídos sordos" a esos comentarios; realmente estoy convencida que he llegado a conocer a Gabriel incluso en cosas que no tuve que haber sabido.
Miren señoras, señores, escépticos, el asunto es así
No, en realidad así tampoco es, juju...
Gabriel solo tiene dos buenos amigos, y cuando empezamos a conocernos, él me comenzó a tratar como a un tercer "amigo". Durante nuestra amistad, ocurrió la ruptura con su antigua novia -y yo leía atónita cómo es que todo había pasado solo a tres días de haber comenzado a hablar con él-. Pasaron varias semanas y seguíamos hablando todo el tiempo; él consiguió otra novia de unos meses y posteriormente un "machuque", mientras yo traté de volver con mi ex... el punto es: en todo ese tiempo ambos hablábamos mostrándonos como éramos porque no había un interés de agradar al otro para terminar cogiéndoselo o siendo novios.
Cuando nos reuníamos, Gabriel y yo éramos las comadres: nos sentábamos en cualquier café o restaurante a echarnos los cuentos de nuestros aciertos y desaciertos; así fue como conocí historias que en general los novios obviarían contarle a sus novias porque serían nocivas o dolorosas para una relación. Incluso recuerdo que siendo amigos ya de muchos meses, Gabriel me mostraba las fotos de su ex's y se preguntaba cómo era posible que yo sonriera viéndolas, "es que se te veía feliz", le dije.
Incluso cuando ya era obvio que a lo de nosotros le venía mejor la etiqueta de "novios" que de "amigos" nos negamos a serlo porque temíamos en exceso perder nuestra amistad. Recuerdo claramente este mensaje que me escribió, que fue parte de una conversación que tuvimos:
"Mi gran temor es precisamente lo que escribí en mi post, que no funcione algo entre nosotros y nos llevemos por el medio amistad y todo, la gran mayoría de mis novias fueron amigas previamente, pero realmente nunca me importaba el que se perdiera la amistad si no funcionaba la relación, en tu caso es diferente, sí me doleria perder tu amistad y los ratos que paso contigo... es un tanto extraño tambien para mí en parte, ya que como dije, en un par de meses de "amistad" con alguna chama que me atrayera, pues de una me lanzaba, pero me daba igual quedarme sin el chivo y el mecate, en este caso no me da igual..."
Pero un viernes, luego de cenar, entendimos que aunque lo evitáramos, el ritmo de nuestra relación pondría a competir a cualquier pareja que tuviésemos por fuera. Es decir, la novia de Gabriel tendría que competir con nuestras conversaciones en modo madrugonazo o aguantar que él los fines de semana le dijera "mi amor, nos vemos solo el domingo porque el sábado grabaré con Elena hasta tarde"; lo mismo aplica para otro novio hipotético que yo tuviese: "querido, este domingo iré con Gabriel al Ávila y el viernes vamos al cine, nos vemos solo el sábado". Y esto no es en parte una suposición, algo parecido sucedió en nuestro período de amistad. Entonces, era obvio que no podríamos tener "sanas" relaciones amorosas con otras personas en ese modo -además que no andaba buscando a nadie-.
Hasta el día de hoy nuestra relación no ha cambiado mucho de como era al comienzo, es decir, hay más madurez y un claro proyecto de vida. Pero jamás he visto a Gabriel como un "novio" de esos que aparecen en las historias de mis amigas. Y no es en el tono arrogante inepto de "no, señoras, mi macho no es así", que no, que no. Es que de verdad él no cala en esos estereotipos. No es el hombre perfecto, pero encaja delicadamente en lo que soy.
Así que por esta breve divagación es que, incluso oyendo la sentencia de "te jodiste, no firmaste un prenupcial", mantengo mi calma para mañana. Total: mañana lo que haremos es legalizar un compromiso que ya existe.
Hello, Sir.
Y acá el video mítico video que hicimos sin conocernos en persona, con el que las cosas se pusieron más entretenidas:
Los preparativos
En una semana compré el vestido, compramos los anillos, ubicamos el lugar de la celebración familiar y el hotel de la noche de bodas (upa). Así que en breve comenzaré a ordenar todo para mañana no andar apurada.
Aún no sé qué peinado me haré con certeza, la experiencia me dice que cuando invento mucho siempre llego tarde, mañana lo peor sería llegar tarde, así que si veo mucha complicación en cuestiones de peinado o maquillaje, abortaré la misión y me iré por lo seguro, prefiero verme maquillada normal a ser una Drag queen y que Gabriel se asuste. Así que existe la opción de desilusionar a ese batallón de mujeres que me han recomendado peinados, o incluso que han aprobado uno que mostré.
Ya Gabriel buscó los anillos hoy -los anillos fueron un regalo de mi mamá-. Lo que les puedo decir es que si están pensando en casarse, olvídense de comprar anillos o alianzas en centros comerciales estilo San Ignacio, Tolón, Paseo El Hatillo, Sambil, etc. y si quieren hacerlo, presupuesten más de 10.000 Bsf. Gabriel me mencionó un sitio llamado Paseo La Francia en el Centro Plaza y vale decir que los precios de esas tiendas son brutales, "casi regalados" según una colega del trabajo. Ahí compramos los nuestros, en una de las últimas joyerías. Yo no lo he visto, pero Gabriel dice que el mío es bonito, veamos qué tal quedó.
Pensamiento final
Continuando con el propósito de archivo (público) que es este blog, en realidad me encantaría que Blogger jamás cerrara y que luego de varios años pudiese responder esta pregunta al futuro -tal y como hice en otros posts-:
¿Elena, qué tal te ha ido?
-Ele.



