Imagen del día.

Imagen del día.
Welcome to London.

La llamada sorpresa.


#éxito

Para entender las cosas hay que basarse en que mi blog jamás tiene la última palabra; de hecho, pareciera que luego de dejar asentado algo aquí todo cambia. En muy pocos meses ha pasado de todo: primero escribí en enero que quería dedicarme al mundo empresarial pero al mismo tiempo experimenté haciendo una empresa con mis amigas, eso quedó como una graciosa y curiosa anécdota; volví a freelancear; luego, escribí que comencé a buscar trabajo y que no me llamaban, que ya tenía mi credencial del club "nosotros te llamamos" pero justamente la tarde después a ese post, la empresa que más me gustó de todas las que visité, me llamó: "¿Puedes venir el lunes para la segunda entrevista?", ¡vaya sorpresa!

Hoy me desperté temprano y decidí ir con todos los ánimos: that will be my job, nigga. No tengo casi ropa ejecutiva -pero sí varios pijamas-, así que opté por ir con un lindo vestido semiformal de MNG, una chaqueta negra, medias panties negras pero sin tacones -pienso que si no los sabes usar bien, mejor caminar como un ser humano y no como una parturienta-. Admito que le puse especial atención a mi imagen hoy, si bien ellos me contrarán por lo que sé y lo que haré, no estaba de más causar una agradable impresión. En el camino iba preocupada por una inquietante situación: habían muchas colas en las gasolineras y una que otra cerrada, parece que la gasolina no está llegando con regularidad esta semana, ya imagino cómo se siente la gente de otras ciudades del país y recordé el paro nacional del 2002-2003, en serio que cuando conduces, estas cosas no lucen graciosas y a uno le entra una mini-psicosis (más si te das cuenta que te queda un cuarto de tanque).

Llegué al sitio a las 9:30 A.M. (aunque no lo crean, soy muy puntual en esas citas). Casualmente la señora de limpieza llegaba también y me abrió la puerta, creo que me reconoció o simplemente sonrió porque es amable y " quieren que le den plata en navidad" como diría un Stand Vid Comedy. Entré y me recibió una joven como de 28 años, mi entrevistadora, quien sería una suerte de jefa del cargo, incluso cuando el departamento es nuevo en el organigrama de la empresa y la persona contratada sería casi totalmente responsable de él. Ella me explicó con más detalle los retos y asuntos que actualmente existen en la compañía y por qué estaban creando ese departamento; me preguntó mis expectativas, experiencia, proyecciones, y demás cosas que pudiesen dibujarle mi perfil. Hubo unas cuantas risas provocadas por mi exceso de sinceridad, pero es que si me preguntan "Elena, ¿y qué te motiva a buscar trabajo en un entorno corporativo?" no puedo fingir ni preparar una respuesta más allá de "hablemos sinceramente: estoy harta de freelancear, necesito salir de mi casa, dejar de usar el pijama como uniforme de trabajo y que mi único contacto social sea mi mamá con los cuentos del Facebook" explicándole la enloquecedora rutina diaria que llevo.

Al final la encargada dijo "bueno, Elena, estamos entre tres candidatos y tú eres una de ellos, dentro de un rato haré la última entrevista. La dinámica será así: esta semana el Director, Fulano y yo nos reuniremos a discutir quién quedará en el cargo y antes del viernes te tendremos una respuesta". Por un momento me sentí en "El aprendiz" o "American next top model", los jueces deliberarían y yo, en el podio, sudaría frío.

La cosa es que esta entrevista me pareció tan divertida y agradable que me tranquilizó. Salí y llamé a Gabriel para contarle mi segunda experiencia. Solamente me quedaría una semana más de incertidumbre, en tal caso estaba la opción de finalmente unirme a Plop (aunque prefiero ser una outsider y ver lo que hacen desde afuera). Ahora que hablo de eso, esta empresa que me entrevistó no tiene nada que ver con audiovisuales, publicidad, diseño, humor o así; de hecho es una empresa tecnológica en la que el 80% de su personal son ingenieros, programadores y de esas áreas lógicas; pero la empresa me pareció tan interesante que quedé encantada en la primera entrevista.

Regresé a mi casa a cambiarme y alistarme para almorzar con una colega, en mi cabeza trataba de silenciar el coro: "que me llamen, que me llamen". A las 12:00 P.M. llevaba a mi hermano al Metro cuando me llamó el Director de mini-Google y me dijo:

"Hola, Elena, llamo para decirte que ya deliberamos y quedaste como la primera opción; en este momento te estoy mandando el email con la oferta de trabajo, proponemos que empieces el miércoles, igual tienes hasta el viernes para aceptar el cargo, de no hacerlo se lo daremos al siguiente seleccionado"

¡Tremenda sorpresa!, ya me disponía a estar en vigilia telefónica los siguientes días, pero no haría falta; me sucedió casi lo mismo que cuando en el 2007 me dieron mi primer cheque por un video, en frente del cliente solo sonreí y dije "excelente, muchísimas gracias" pero tres minutos luego estaba como loca saltando en el baño y gritando mentalmente "¡tengo un cheque, joder!". Esta vez respondí calmadamente "¡Qué bien! Estupenda noticia, entonces al llegar respondo el correo y es probable que empiece ese mismo día" aunque manejaba como loca y era mi hermano quien guiaba el rumbo del carro mientras yo celebraba (y llamaba a Gabriel quien también tenía su vigilia activa). Estaba tan contenta que ni recuerdo cuándo mi hermano se bajó del carro, pobre Fer que siempre se cala mis episodios histéricos.

Estoy contenta con la noticia. Pienso que por lo menos algunas cosas que viví desde que terminé clases me bajaron ese absurdo ego de recién graduada. Ese ser tácitamente comemierda quedó enterrado al saber que no eres el único que sabe hacer tales cosas; que podrás ser mejor que muchos, pero hay muchos mejores que tú... experiencias que luego de derrotarte te calman esos delirios de grandeza, y hacen verte como una persona normal, real, con cualidades y debilidades.

Ahora, hablando en frío, entiendo que lo que se viene es arrechamente retador; saldré bastante de mi zona de confort que son los videos, diseños y la soledad diaria; me tocará trabajar en equipo (en una empresa con muy poca rotación), crear un departamento, diseñar estrategias, resolver toda una lista de asuntos, etc. y lo que me pone ansiosa es que no serán tareas universitarias, ni una pasantía en la ONU, mucho menos un trabajo en una productora; en este caso, el ámbito es "nuevo" y tiene reales consecuencias. Y no es que trabajar como freelancer no toque el "mundo real", pero esta ingeniería social-empresarial es otro rollo y más en un ambiente tan distinto. De todas formas no llegué hasta acá para ponerme cagona, es hora de hacer algo con el cuero del tigre y ansío ver cómo me va...

Señores, nos vemos en la oficina -que no tengo ni idea cómo será-.

Ahora viene el asunto de la vestimenta. Esta semana debo resolverlo.

P.D.: Todos los trabajos freelance que tenía pautados serán terminados, pero los nuevos tendré que redirigirlos a mis colegas, espero dejar en buenas manos a mis lindos clientes.

P.D. #2: Me siento más ansiosa que cuando comencé primer año del colegio y de la universidad.

-Ele.
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