Aunque no termina de hacerse totalmente molesto para mí porque de verdad mi propósito no es alardear, es comentar sobre el tema y qué coño, mi única referencia es él y mi ex -tampoco es que he tenido muchos hombres- pero ya me comienzo a ver como la típica mujer que para todo mete al novio. Repito, no lo hago por alardear (quien mucho alardea peca de sospechoso), tampoco es que estoy pintando un universo de rosas y gomitas de ositos en el que vivimos (y muéranse de la envidia, perras). No. Incluso para ejemplos de infantilidades mías puedo nombrar "al novio". Pero basta, basta por un momento. No sé qué pensarán mis amigas que se deben calar mi verborrea, pero a veces me desconozco tanto que me sorprendo. Al final del día opté por callar un poco o responder con cosas propias, y ya luego la conversa cayó en un terreno en el que si sacaba el nombre de mi novio, sería estúpido, pues eran anécdotas de la infancia y por favor, qué pinta meter al chico ahí.
Creo que haré un ejercicio de monje zen y me dedicaré a escuchar más, hablar menos. Es raro, me fascina estar enamorada y admirar a alguien como él, pero por cosas como éstas me siento tan babosa que me asusto.
-Ele.