Imagen del día.

Imagen del día.
Domingo de reunión familiar en Pizza House (el sitio quedó bueno luego de la remodelación).

Carnavales

Me gustan cómo empiezan estas cosas, me gusta esperar la fecha y hacer mis posibles planes sabiendo que quizás no se cumplan, que quizás se nos ocurra algo mejor. Desde hace casi dos años, es divertido cómo abordamos los momentos en los que estamos libres y sobrentendemos que la pasaremos juntos, porque queremos, porque es lo que más nos gusta hacer. Antes, de amigos, hacíamos planes que casualmente coincidían, ahora somos un poco más directos pero igual hay esa suerte lúdica en el medio.

Esta vez la de la invitación al correo fui yo. Son esas pequeñas bromas que pensamos en un minuto y debemos hacerlas, la idea es sorprender al otro. Al terminar la travesura, se espera pacientemente la reacción y se disfruta el resultado.

él pensó por unos segundos que era una invitación formal, de algún sitio, #win.

Yo siento que me fui de viaje, y no solo* porque estuve fuera de mi casa por varios días sino porque estuve o en un ambiente distinto, -con sus eventuales toques de realidad caraqueña como lo son caminar apresuradamente, en la noche, del estacionamiento al edificio o estar pendiente de las motos que sospechosamente abordan a la gente-. Me encerré en una burbuja que comenzó desde el viernes a las 5 P.M. y terminó el martes a las 8 P.M. pero que me gustaría haber extendido muchísimo tiempo más, porque fue necesaria pero no suficiente.

Es graciosa mi transformación en el tiempo: de pequeña odiaba todas estas convenciones sociales que nos daban días libres porque eran días en los que no iba al colegio -amaba ir al colegio o quizás detestaba quedarme en casa encerrada comiendo-; con el tiempo las antípodas se tocaron y se confundieron de sitio, ahora espero con ansias esos días en los que las costumbres le sueltan las amarras empresariales a los "empleados" y así puedo disfrutar muchas horas de calidad con quien mejor me siento.

Teníamos una agenda para estos días: veríamos varias películas en casa, escribiríamos y grabaríamos un episodio (porque somos extraños, nos gusta atarnos a eso e invertirle tiempo sin haber recibido un bolívar del asunto), saldríamos al cine, cocinaríamos mini-pizzas (el plato oficial de carnaval), dormiríamos -mucho, como morsas-, no faltarían los amoríos espontáneos, claro; también veríamos Tv, saldríamos a hacer ejercicio y demás cosas cotidianas que nada tienen de impactantes pero que son jodidamente geniales hacerlas en conjunto.

De todo lo que queríamos hacer, el ejercicio quedó excluido, de resto tuvimos unos relajados días, charlando y riendo -a veces hasta sin poder respirar-. Resumiré paupérrimamente: nos volvimos expertos en hacer mini-pizzas, ya el último día el plato nos salió en pocos minutos. Luchamos por mantenernos despiertos al mediodía mientras la película iba por la mitad, pero nos vence estar en horizontal y comienza la proyecció de "qué pasó, chica, tienes sueño, ¿verdad?" cuando es el otro quien quiere abrazar la almohada y dormir. El domingo nos preparamos para salir de la cueva y fuimos al cine, teníamos pendiente ver "La chica del dragón tatuado" y la película no nos defraudó, pero sí lo hizo ese terrible local de comida al que jamás volveremos a ir, qué asqueroso el sabor de un sushi hecho un domingo de carnaval por unas manos obstinadas del trabajo.

Al menos la noche del domingo tuvo un buen final, quién diría que me dormiría primero, agotada, suelo ser de quienes se quedan despiertas luego de una tanda wild-on, pero esa noche caí de una hasta el día siguiente. Utilizamos los días restantes para grabar el nuevo episodio. Los Stand Vid Comedy aún tienen ese saborcito de solo-amistad que había al comienzo, o al menos, siempre recordamos cuando grabar era la tácita excusa para vernos cada fin de semana -aunque el modus operandi nos duró hasta el 6to episodio-. Luego, la mañana del martes estuvo cargada de esas charlas en las que nos planteamos qué haremos con todas esas cosas que deseamos, son esos momentos de catarsis en los que nos motivamos o nos hundimos. Igual nunca faltan las bromas, los chistes ácidos y las risas... jamás faltan las risas. Nos burlamos de nosotros mismos, es lo que podemos hacer mientras tanto.    

Para nada me quejo de mi descanso, fue perfecto, fue un verdadero retiro de mi bullicioso entorno. Fueron esos días divinos que dejan las ganas de salir corriendo a buscar el calendario para ver cuándo se repetirán. Adoro pasar mis días con Gabriel, creo que no hay nada más complejo y entretenido que supere lo exquisito que me siento estando con él; por eso, no creyendo en todas esas cuestiones religiosas, espero impacientemente Semana Santa; esto es lo bueno -y malo- de ser un país tercermundista que celebra mil cosas, hay tiempo libre que jode y eso, en este momento de vida, es estupendo. Jueves Santo, aquí te espero.  

-Ele.

*La junta directiva de "Elena en vacaciones" decidió dejar de acentuar el "sólo" que se refería a "solamente", y se ceñirá a la decisión de la RAE en el 2010. Abajo la bandera rebelde.

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