Imagen del día.

Imagen del día.
(:

¡Qué asquerosas estas últimas semanas de noviembre!

Mañana es mi cumpleaños, tenía pensado publicar unas cuantas cosas para la víspera del mismo pero qué va, estas semanas han sido fuertes en cosas de trabajo y mañana pasaré el día editando hasta que me toque buscar el carro que (espero) saldrá del taller.
Necesito buscar un trabajo sencillo, sistemático y donde tenga más contacto con los materiales que con los humanos o al menos trabajar en algo grande y pretencioso pero que exista alguien que haga el trabajo sucio de entenderse con el cliente. Yo me llevo bien con los objetos, me cuesta todo lo demás.
Volveré al software de edición, tengo que descifrar cómo armar un video "sencillito" con 30Gb de material, sin guión ni nada. Hablando de rompecabezas, ¿eh?

-Ele.

Una noche de fin de semana cualquiera...

Suena así. Sólo cambiamos a Corcovado por Caracas y ya.



-Ele.

Nuevo hobby: rompecabezas.

Si tuviese que escribir mis memorias y anotar un pasatiempo que hacía en esta época sería el de armar rompecabezas y este sería el archivo en video, bastante personal -y que Gabriel me mostró ayer (haciéndome reír por esos vagos recuerdos que tenía)- sobre el último que hemos hecho. Obvien mi balbuceo nocturno, ya no podía más, estaba ebria del sueño -del sueño, repito-.



No sé por qué nos aficionamos a armar rompecabezas para después desarmarlos y guardarlos. Sin embargo pasar horas tomando las piezas, ubicar su posición y joder en el interín, es algo divertido.

Nos gustan los rompecabezas con imágenes entretenidas, pintorescas o ácidas; nada de perritos de caritas arrugadas, unicornios o mariposas épicas; nos gusta más la estética de Viktor Shvaiko, así toda vintage, o la de Lichtenstein (que será el próximo puzzle que haremos).

Por ahora seguimos en la liga de las 500 piezas (nuestro primer puzzle fue la habitación de Van Gogh), cuando nos enfiebramos compramos uno de mil piezas de la Meninas de Velázquez pero nos derrotó, primero por su tamaño y después por aquella mezcla de tonos marrones; volvimos a comprar de 500 piezas pese a que descubrimos que los diseños más finos o las imágenes más chéveres suelen estar en presentaciones más grandes (como sucedió con el de mil piezas que armaremos en navidad).

Cuando tenga un apartamento planeo comprar una mesa específicamente para esto, pero debemos idear algún mecanismo para la no acumulación de cajas, si seguimos así necesitaremos un depósito.

navidad, here we go.

Recomiendo que lean la versión de Gabriel sobre este tema.

-Ele.

Cosas ligeras, recuerdos ligeros.

Una listica al estilo Nina porque me parece divertido y es un ejercicio light

-Cuando me baño suelo ver caras o formas en las gotas que van cayendo y uniéndose, si fuese dibujante, de ahí sacaría los rostros de mis personajes... pero no sé dibujar.

-No me gustan cómo se ve una piel llena de pecas, quizás es por mi aversión a tantos puntos juntos, por ende me horrorizo un poco cuando veo que tengo pecas en mis hombros.

-Debo dejar de tocarme los ojos cuando me pican, coño.

-Cuando sea vieja es probable que sea hipocondríaca, esta mañana con las náuseas de la pastilla ya pensé que moriría... niña dramática.

-Quiero comenzar a tejer. Me gustan las actividades sumamente mecánicas y automáticas donde no hay que pensar mucho. Es decir, extrañamente me relajan, pero no tenía idea de qué podría hacer para satisfacer eso. El otro día vi una peli donde una vieja tejía y me dije en silencio "coño, ¡eso es!". Mi abuela (la que está muerta) me enseñó a tejer, veré si compro una aguja y lana.

-Mi abuela sería una adicta grave a Youtube pensándolo bien, esa mujer pasaba horas y horas viendo recetas por la tv, anotaba todavaina y lo más sorprendente es que las hacía. Sinceramente yo veo programas de cocina pero como quien ve un espectáculo de magia, no tengo ni idea de cómo cocinar a esos niveles.

-Creo que mi abuela hasta se creaba un channel y quién sabe si se convertía en partner.  


-Me gusta la gente extraña y amo a la gente coherente.

-Amo los espejos. Cuando era pequeña parecía invasor chavista del UBT en el cuarto de mi mamá, jamás me iba de ahí, hasta que mi papá descubrió que todo se trataba del espejo en la puerta de su clóset, lo quitó y lo puso en mi cuarto. Jamás volví a su habitación.

-Quiero una limonada de Nobu right now.

-Hoy un niño me grito por la ventana del carro en el que iba. Es normal, suelo levantarme a niñitos o a viejos con pañales.

-Quisiera tener las tetas sólo un poco más grandes y el culo más levantado; eso sería un boost a mi ego. Mientras, sigo en la búsqueda de cómo sentirme bonita; es difícil porque tengo baja autoestima pero en comparación con mi época del colegio he avanzado, sospecho que cuando tenga 30 me sienta mejor que ahora. Quién sabe

-Me provoca meterle un bitch slap en la cara a toda la gente que estudió conmigo, que se graduó conmigo y siguen escribiendo "vez" para referirse a ver (lo correcto es "ves"); "que ay" en vez de "qué hay", que no usen jamás las comas, etc. Me dan pena ajena, coño, cómo es posible que hayan pasado cinco años en una carrera donde impera el lenguaje y no escriban bien. Quizás yo soy una ridícula por chatear usando tildes, ok, pero qué tristeza un comunicador que ni se preocupe por mejorar su paupérrima formación escolar.

-No soy rumbera y no me gusta mucho bailar en público pero cuando estoy sola en mi cuarto, sí. Imagino que soy una de las 257506204 mujeres del mundo que hacen eso.

-Me gustan los idiomas y si no hubiese sido una floja ya hablaría italiano.

-Son ricas las canciones seductoras.

-Mi Nescafé favorito es el latte de vainilla y me gusta cuando Gabriel y yo nos tomamos unos en cualquier lugar. También me gusta el café de cafetera pero no el de "media", el sabor del café hecho con una media es muy, muy diferente.

-Me he dado cuenta que la ropa de Mango -MNG- me agrada bastante, Zara ya me parece una suerte de Traki con mejor gusto, pero hay algo en la ropa de Mango que hace que te sientas cómoda y bonita; la tela sin duda está mejor cortada, cosida y acabada. A veces en Zara venden ropa outlet con el precio igual al de la colección de turno, quizás es por eso que he encontrado hilos sueltos y desastres ahí -o quizás es la gente-. Igual no soy fanboy de las marcas, de hecho suelo cortarles las etiquetas internas cuando ladillan mucho.

-El proyecto del nuevo diseño del blog sigue sólo un 10% de adelantado #shameonme #palantecomandante.

-¿Por qué de niña las uñas postizas -acrílicas- largas me parecían tan chéveres y elegantes? Gracias Ivy Queen por hacerme entender lo mal que se ve eso. Sólo dos veces me puse uñas acrílicas más o menos largas y las pasé realmente mal, me rasguñaba casi todo el tiempo, no agarraba con fuerza las cosas, escribir en el teclado era toda una proeza. Una vez se me despegó una y al intentar pegarla con "Pega Loca" terminé con las yemas de los dedos pegados entre sí, un poco del químico en la lengua, en los labios y en los dientes. Aprendí unas cuantas lecciones incluyendo: la saliva, con el tiempo, diluye la Pega Loca.

-Señores chinos, hagan productos buenos, ustedes pueden.

-Me gusta la exclusividad, por eso a la larga no puedo vivir de relaciones complicadas-sólo amigos.

-Mi "fase oral" era cabilla cuando era pequeña, me llevaba de todo a la boca. En especial las cosas de plástico que eran gelatinosas, mordisqueaba los pies de las Barbies o masticaba las peloticas de goma.  Aunque me reconfortaba que en el preescolar yo no era la única que comía plastilina. A veces, ya a mi edad, pienso que no he superado del todo mi "fase oral" aunque ahora las cosas vienen en otras presentaciones.

-Adoro las uvas verdes sin semillas. Me encantan las olivas negras. Odio las anchoas.

-Extraño a viejas amigas como Débora. Ella es el estilo de jeva que dice comentarios simples pero divertidos. Que te hace reír a carcajas con su ironía y franco sarcasmo. Con ella se pueden tener conversaciones así sin algún tipo de narrativa, pueden ser ideas inconexas; ella es de esa "gente de la Simón" (USB), que estudia matemática pero que en realidad gana concursos de letras. Hubo una época en que ella vino a mi casa a enseñarme matemáticas cuando yo estaba en bachillerato, luego nos quedábamos hablando de todo tipo de cosas. Antes de Gabriel, la persona con quien yo veía películas "extrañas" era con ella -y su hermano Charles (aunque él se quedaba dormido a veces)-. Sé que podrá sonar todo muy lésbico, je, que suene como sea. La razón por la que la veía tanto y de repente dejé de hacerlo es la misma: ella es la prima de mi ex. Estúpido detalle.

En fin, ya tengo bastante sueño. Dormiré.
Fue entretenido esto.

Por cierto, me gusta la canción "Juan Juan Co" de Rawayana.

-Ele.

Lunes otra vez - un girltalk para comenzar la semana.

Los lunes a veces son como los vendedores insistentes en una tienda; unas ladillas que se te pegan en la espalda y terminan por desesperarte, desear huir de la tienda incluso si habías pensado comprar algo en ella.

Para mí los lunes significan otra cosa: se ha acabado mi tiempo en la maquinita esa de Video Color Yamín en que había que darle por la boca a los cocodrilos -esa era mi favorita, daba muchos tickets si realmente te esforzabas-.

Hablando de sensaciones, la de los lunes es la misma que sucedía cuando le quitaban la electricidad a los "carritos chocones". Era un "coño, qué cagada"; a continuación debías bajarte para hacer de nuevo toda la fila y volverte a montar. "Toda la fila" es el paso de la semana. El lunes es eso, es un "se acabó, si quieres otra vez, vuelve a hacer la cola".

Asumo que la semana pasará sin inconvenientes, con las normalidades de Caracas pero no preveo una muerte, un robo-asesinato, un terremoto destructor ni nada de esas cosas que pudiesen impedir subirme a mi siguiente ronda -porque entonces la espera se hace angustiosa-.

Por cierto, lo que más me gustaba de los carritos chocones era precisamente no chocar y evitar a los niñitos agitados que veían hacia mí.

Los lunes a veces son inspiradores, sirven para comenzar -o al menos eso pensamos los viernes, claro-. Pero esta vez en realidad si estaré comenzando algo, algo común para muchas niñas y mujeres pero dada mi condición de exagerada y acontecida, debe quedar archivado aquí. Lo que viene es totalmente femenino, es como un girltalk. 

Hombres que leen esto, están advertidos.

Girltalk (me siento como en los 60's)


Hoy comenzaré a tomar pastillas -me refiero a las anticonceptivas- y eso es todo un tema porque en general soy enemiga de las pastillas en todas sus presentaciones. No es por alguna religión o algo así que no me gustan los químicos, es que simplemente odio los efectos secundarios que producen en los órganos (y entonces tomas otras pastillas para estos efectos, haciendo un ciclo infinito de píldoras y píldoras).

A menos que la cuestión sea grave o necesariamente se cure con antibióticos o químicos, entonces no las tomo. Lo mismo que los jarabes y las cuestiones para la gripe, tampoco los tomo. ¿Qué tomo cuando me siento mal? Tés y Homeopatía -sí, demasiado new age para mi gusto-; ya sean bolitas con azúcar que actúan como un placebo, ya sea que en efecto contengan sustancias diluidas en diferentes potencias, es lo que tomo. Más que todo porque mi mamá luego de estudiar medicina se metió a todo ese ramo holístico y bueno, terminé consumiendo por costumbre esas cosas.

El rollo con las pastillas anticonceptivas es que es un tratamiento hormonal. Confieso que me da un terror jugar con las hormonas de mi cuerpo, más que todo porque están bien, mi período viene con una precisión casi suiza y no sufro de quistes o situaciones así.

Mi miedo actualmente no es si quedo o no estéril, mi miedo es que se descontrole el ciclo, que engorde, que me salga acné, que el pelo se transforme en una bola grasienta, etc. Además, hace unos años tuve una cuestión en el cerebro muy tediosa que explicar ahorita pero que hace que las pastillas anticonceptivas y yo no seamos tan fáciles de llevar.

Sin embargo, no quiero un hijo. Siempre he sido neurótica con eso, de hecho jamás he estado 100% tranquila luego de tener sexo (con todo ese tema de quedar embarazada), incluso usando condones. Tanta era mi neurosis con ese tema que cuando empecé con el sexo, mi ex y yo -que éramos vírgenes (por desgracia para él)- desarrollamos una dinámica bien fastidiosa y "corta nota", digamos que era como un coito interrumpido pero con el condón. E incluso así, habían meses en que pensaba que había quedado embarazada pero lógicamente era casi imposible. Él me sugirió en los últimos años "¿por qué no tomas pastillas y ya?", y eso era lo lógico, lo que hacían todas, pero para ese entonces me daba más miedo el rollo hormonal que tener un hijo.

Las cosas han cambiado un poco por aquí desde hace un tiempo: ver a amigas embarazas de mi edad o menores no me sorprende pero sí me alarma, e imaginarme con un bebé simplemente me entristecería porque sería incapaz de cuidarlo óptimamente. Y si ya me pone tensa todo ese tema médico de las hormonas, imaginarán cómo me sentiría con un aborto.

"Hola, hijo, bienvenido al mundo."


"Ah, ya me las arreglaré"

Lo otro es que cuando cambias de pareja, cambian las costumbres. Mis amigas siempre me advertían que ningún otro tipo se calaría ese mecanismo de eyacular dentro del condón afuera de la vagina, que ninguno disfrutaría eso (que incluso hay unos que ni soportan el condón) y que mi neurosis se la vería bien negra cuando cambiara de pareja -la afirmación "cambiar de pareja" la veía en ese entonces muy lejana y simplemente pensaba "ya me las arreglaré en tal caso"-.

Pues bien, actualmente ando en ese futuro hipotético. Se acabó esa extraña concesión que acordé hace años. Es engorroso ajustar viejas prácticas que de paso no son compatibles con el resto de los hombres. Más aún cuando uno mismo sabe que nadie disfrutará del sexo así -incluso cuando uno no era quien debía interrumpir abruptamente algo-.

Soy procondón pero no me genera mucha confianza,  pensar que ese esperma anda almacenado en esa bolsita plástica ahí justo en la zona donde todo podría salirse de control, me pone nerviosa. A veces eso se lleva la atención de mi mente. Nadie quiere interrumpir un orgasmo, distraerme con esa neurosis es una forma de hacerlo.

"No has pensado en tomar pastillas" me preguntó mi actual novio. "Sabía que eventualmente esta conversación saldría a la luz" pensé. Contesté con mis argumentos de arriba sobre mis temores físicos pero como es de esperarse ambos llegamos a la conclusión que si queremos estar muy seguros, debía tomarlas o utilizar otro método.

Hice todo un berrinche en mi casa. Le dije a mi mamá que si no podía ligarme y ya, que por qué no podía ser infértil y listo. Ella casi entendió eso como una herejía, como si escupiera en las tumbas de mis abuelos. Busqué otros métodos sin hormonas, como la T de cobre pero sólo se lo colocan a mujeres que ya han tenido hijos -fuck you biotechnology-; como los otros tratamientos incluyen hormonas entonces "para qué colocar un aparatico bajo el brazo si puedes tomar una pastilla, ver cómo reaccionas y pararlas en caso negativo", sugirió mi nueva ginecóloga.

Ella, mi nueva ginecóloga, me recomendó unas pastillas de "baja dosis". La efectividad es del 99% si se toma correctamente. Perfecto, eso con la efectividad del condón podrá eliminar todo ese rollo mental de ser madre joven digno de Laura en América.

Si bien dije antes que no soy amiga de las pastillas, cuando se trata de tomarlas me comporto estrictamente y no me importa color, tamaño o sabor de las mismas. En el 2006 debía tomar 8 pastillas diarias -por el rollo ese en el cerebro- y lo hacía sin problemas.

Me tocará hoy comenzar a tomarlas rutinariamente y por suerte cayó un lunes. Espero que los cambios ni se noten o en tal caso que sean positivos. Dejé de visitar foros (y menos de Yahoo Answers porque eso es un circo), hay casos terribles y sólo quiero borrarlos de mi mente. Asumiré que todo irá bien, que la dosis de hormonas diarias serán gentiles con mi cuerpo.

Al menos dejaré de imaginar escenas al estilo del intro de "Mira quién habla" y de resto "ya me las arreglaré".

-Ele

"No me ama" un corto de una típica neurosis amorosa.

Por favor, vi este corto y dije "debo hacer un post, debo hacer un post", simplemente porque acá queda registrada audiovisualmente la neurosis amorosa que yo en ocasiones tengo-tenía (o bueno que evito tener) y sé que no soy la única en eso, sé que todos en algún momentos somos así de estúpidamente preocupados.

Comencé a ver el corto con algo de desdén pero luego me identifiqué demasiado con el protagonista (de hecho solía actuar como él). No contaré mucho la historia, en realidad no quiero contar nada, sólo quiero decir que cuando uno es así de neurótico como lo será este "pibe" las situaciones dejan de disfrutarse (y eso es algo que he aprendido en mi actual noviazgo).

Seré muy sincera, pondré mi ejemplo para que más o menos sepan de qué va todo esto de la "neurosis" amorosa (aunque dudo si este es el término correcto en ese caso): cuando comencé mi actual noviazgo me preocupaba demasiado porque en comparación -y es una cagada vivir comparando (aunque a veces es divertido)- con mi anterior novio éste no era un osito cariñosito que estaba todo el día encima de mí dándome besitos o vuelticas*.

La cosa era algo así como que yo sin decirle nada, sin tocarlo o hacerle caricias tampoco, esperaba que él viniera a darme besitos en el cuello y demás, en el momento preciso que yo pensara. La cuestión me llevó a pensar "quizás ni le gusto, por eso ni me besa ni me hace cariñitos", ¡ja!, el drama; estar encerrada en esa idea hacía que en efecto cuando sí me hacía cariños o me besaba, yo lo veía como "ah, ahora sí" y de verdad poco se puede disfrutar en esta dinámica.

Un día hablamos sobre esto, esa es la importancia de verbalizar las cosas; he allí cuando él me dijo "yo no estoy en tu cabeza, Elena, yo no sé lo que quieres cuando lo quieres... ¿Por qué si quieres besos no vienes y me besas? yo no te rechazaré, ¿por qué no hablar o decirme?". Es obvio, ¿no?: si quieres sentir los labios de tu pareja vas y los besas. La cosa era que por el hecho de que él no tomaba la delantera entonces venía la neurosis de "no me quiere".

Créanme que entendí la cuestión y casi luego de un año de esa conversa ya qué importa quién toma la delantera si él o yo, si soy yo o él quien acaricia, etc. Es un juego entre no esperar algo e ir a tomarlo cuando lo desees. 

Advierto que es difícil asimilar esta idea y aplicarla rápidamente cuando se es como yo (genuina fabricante de monstruos personales); me tomó un tiempo quitarme ese modelo del novio que tenía esa cercanía física perenne; que al vernos, todo era besos, sexo y caricias; más que todo porque en mi entorno ése también era el patrón de noviazgo.

Cuando pasó el drama y, en soledad, fríamente evalué que el "sobreafecto" al final dejaba un vacío, descubrí que realmente me "aburriría" de nuevo con una pareja que luego de la piel no (me) ofrece algo más. ¿Hay que hacer tanto rollo por eso de los besitos, de verdad? Sopesarlo me hizo concluir en: "es un juego entre no esperar algo e ir a tomarlo cuando lo desees", punto.

Por cierto, hay premisas filosóficas que explican mejor eso de "no esperar".            

Algo así se verá en este corto, demasiada preocupación que desperdicia los momentos. Es divertidísima la "transformación" del personaje, la postura que toma y cómo se complica la situación. De verdad un buen corto para ver este viernes, es de esas cosas chéveres que encuentras en el Facebook de amigas.

Que lo disfruten, vale la pena el "play" y verlo en grande.

En youtube (para compus que se traben con vimeo)


En vimeo (con un minuto adicional y mejor calidad para ver en grande)


-Ele.

*lo de las vuelticas era que mi pareja levantaba el brazo, yo tomaba su dedo índice y daba una vuelta tipo un baile... Suelto varias carcajadas imaginando a mi actual novio haciendo eso conmigo, ¡qué ridiculez! (esas son cosas que inventas a los 16 pero que ya no se verán bien a los 22 -y menos si tu novio te lleva cinco años-). 

Turista

Estaba regresándome de una reflexiva jornada de patinaje cuando me detuve a pensar si subir en autobús o caminar hasta la casa. No veía autobuses a lo lejos y había algo de cola, pero como no tenía apuro quizás podría esperar. Tenía mi bolso lleno de cosas que compré en la farmacia así que llevaba mis patines en las manos. Escuchaba una canción pero le bajé el volumen porque un señor fornido, con camisa blanca de cuadros, una carpeta de cuero, un raso pelo blanco, con algo de apuro, me preguntó:

-Disculpe, joven, ¿cómo llego a La Hoyada, cuál carrito se agarra? - dijo sonriendo un poco y levantando las cejas.
-Ni idea, señor - le dije mientras él fruncía el ceño, asentía rápido y buscaba a los lados a ver a quién más preguntarle.
- Ah, ok. Eres una turista, ¿no?...
- Bueno... parecido - le dije.
- Está bien, gracias - dijo y se alejó rápidamente (estaba realmente apurado).

Sí, señor, creo que lo ha dicho bien: parezco una turista. Así de perdida debo verme. Esa es la conclusión de hoy, era lo que me faltaba por agregar en mis divagaciones del mediodía.

No pensé más y decidí subir caminando a casa, bastó el turismo urbano.


-Ele.

Una advertencia al leer este blog en estas épocas



Mi blog está levitando alegremente por ahí, así con sus telarañas pegadas y todo -porque ahora no escribo tanto como antes-.

Anda flotando por ahí en la atmósfera del noviazgo prolongado y esas cosas. Si están sin pareja tal vez acá se diviertan leyendo o quizás lloren y se depriman; tranquilos, busquen marzo 2010 y verán otro panorama del blog -allí hay golosinas para un emo-.

Están advertidos si hace tiempo no pasan por acá y si me visitan frecuentemente pues ya esto no les será sorpresa. Creo que esta incluso es una advertencia para mi futura yo, quien ya habrá notado la embriaguez.

Claro, obvien mis post depresivos postuniversitarios-sobre-mi-vida-y-trabajo, eso es el drama que viene conmigo y mi personalidad. De resto, éste es el mood  de mis lunes en general.

ACTUALIZACIÓN:

Luego de escribir esto, en artículos "relacionados" me encontré este post del 8 de noviembre del año pasado http://www.elenaenvacaciones.com/2010/11/sin-azucar-por-favor.html ¡Je!, hablando de temporadas rosaditas -la mía lleva tiempo-.

P.D. Me quedan tan sólo 29 días con 22 años. Vieja yo.

-Ele.
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