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viernes, 28 de octubre de 2011

Resoluciones en la víspera de un viaje


Elena Victoria, te escribo a ti misma para que entiendas los siguientes puntos y con todo gusto revises estas palabras antes de tomar decisiones:

- Aquella idea de "viajar por el mundo grabando y trabajando" vamos de una a descartarla. Era una idea bastante linda desde la comodidad de tu casa; en la realidad, viajar para trabajar es algo que NO te gusta por lo tanto el de mañana será (esperemos) el último trabajo que harás yendo al "interior" del país -y ya hasta estoy dudando sobre, en un caso hipotético, aceptar un trabajo donde deba viajar al exterior-.Sería mucho más agradable si me llevara a mi novio a ese viaje, quizás así aceptaría. Luego de mis viajes a Valencia decidí quedarme en la ciudad pero bueh, hice esta última excepción.

- No puedo con el estrés de un viaje y menos si unas horas antes aún sigo trabajando en otros videos. Quizás el no viajar te impida crecer profesionalmente, pero entonces prefiero quedarme chiquitica pero viva y por lo menos no tan desgastada. Igual, las ideas megalomaníacas donde yo sería una "gran vaina" fueron desechadas este año.

Vamos a calmarnos.

- El estrés excesivo te da alergia como la que ahorita tienes en un costado de la espalda. Hay que comer frutas.

-  No hay que dejar que un proyecto (pequeño) se prolongue más de tres semanas. Tres semanas es el tiempo justo con el que puedes lidiar con un mismo tema sin enloquecer. Recomprobado con dos proyectos en los que llevo ya tres o más meses.

- Lo de la alergia en la espalda me preocupa, en serio.

Creo que debo ir a bañarme una vez más, relajarme, quizás ver una película y dormir temprano. Sólo espero que el viaje a Puerto no sea accidentado, que el infifail -nombre que Gabriel y yo inventamos para los "fails infinitos" que siempre nos ocurren- no esté presente mañana.

Pues bien, ya vomité mi buche aquí y ya me voy.

Por cierto, hoy ocurrió la conversación más larga que he tenido con un taxista en lo que llevo de vida. En conclusión: no estoy tan jodida.

-Ele


martes, 25 de octubre de 2011

Novedades de la dueña de este feudo

Hola, pueblo. Esta soy yo actualmente. Me veo ya muy adulta.

Tengo ganas de escribir de lo primero que se me venga a la mente, sin caer en una escritura automática. 

Siento que a veces las blogueras escribimos con los ovarios y realmente es desestresante escribir desde allí puteando a toda la humanidad o en otros casos a todos los hombres, mujeres, perros, síndromes, etc. 

Escribir desde los ovarios es realmente sabroso pero publicar esas cosas ya es otro nivel. Este año me ha enseñado a que a veces las cosas están hechas para morir en silencio y para ser descargas personales; que luego venga un cabrón y las publique al mejor estilo de las cartas de Kafka, pues ese es otro asunto. El punto es que si uno escribe desde los ovarios y lo publica, es probable que luego haya que andar con la escoba barriendo los platos rotos. Y a las mujeres de la actualidad no nos gusta barrer, ergo: mejor no ensuciar. 

Digo esto por decir, porque he aprendido esa lección y quizás le sea útil a alguien; aunque no sé, eso se aprende en la propia piel. A veces me siento mal por haber expuesto cosas de mi ex, ¿quién soy yo para ventilarlo todo?, obviamente soy la dueña de este feudo, y puedo "defender" lo que escribo pero no tengo potestad para venirle a cagar el ego o la fama a otro -en público-, ¿no? Este tema es complejo porque se mezcla con la autocensura, y bla, bla. Volveré a las cosas más ligeras. 

Siguiente.  




Me aburro como una pasa. Como una pasa chubby, postrada y con pronunciadas ondas. Me aburro como la pasa que se quedó adentro de la cajita, solitaria, metiéndose coñazos contra las esquinas del envase para al menos sentir algo de acción en su vida... Vale, vale, sin tanto drama. En realidad hay que leer esto sin drama, porque lo estoy escribiendo con bastante calma.

Estoy en un período muy extraño de mi vida y en el que jamás había estado: el encierro parcial. Pienso que de alguna manera en este país uno "siempre" está "encerrado" ya sea del trabajo a la casa y de ahí a algún otro local, la casa de un amigo y así. Pero en mi situación, puedo pasar hasta tres días "encerrada" en mi casa frente al monitor editando, diseñando, divagando. Sólo saliendo una hora para patinar (qué bien que me gustó esa actividad) o recientemente al yoga. Si en esa semana no tengo reuniones con clientes o grabaciones pues entonces mi único contacto con seres humanos en persona serán mi papá, mamá y hermano. Hasta que llega el fin de semana y veo a Gabriel.

Suena tragicómico, pero hay días donde pienso en que quizás me convierta en esta especie de hurona, en una Grenouille escondida en una cueva... en un mito urbano de la cuadra. Tanto es así que dos mujeres en diferentes ocasiones se sorprendieron al verme bajando las escaleras del edificio: "¡Elenita!, pensaba que estabas viviendo afuera", dijo una; "ajá, hace meses que no te veo, ¿ya te graduaste?", dijo otra; "sí, hace tres meses", le respondí; "pero andas perdida, ¿dónde estás trabajando?", "arriba, en la casa" (¿o debería decir "en la torre"?), "ah ok, ok" dijo y luego apretó los labios, no sé si era lástima o qué.

Por cierto, la gente subestima mucho eso de trabajar desde casa, lo ven como "pobre recién graduada desempleada, una más que este gobierno tiene jodida"; como si trabajar en casa significara que te la pasas planchando y fregando como una desdichada guadalupita. Qué va, trabajar desde casa puede darte el mismo o más dinero que un trabajo "formal"; pero entre los filos por los que te paseas está el de la anti-sociabilidad y el encierro.

Yo soy una persona conversadora pero lamentablemente soy selectiva -es decir, no soporto las conversaciones de dos líneas ni la gente que te mata con un "qué más" y luego un "bien"- y con la edad me he puesto más mañosa. Quiero decir que en ocasiones me provoca por ejemplo habilitar el chat de Facebook y hablar con todo Dios que esté conectado, simplemente para distraerme, reír, saber cosas nuevas, chismear y demás cosas que hasta los Sims hacen. Pero al minuto luego del impulso me da una terrible flojera, sé que me toparé con conversaciones de tres líneas y aborto la idea. 

me gusta tanto esta frase

El año pasado hice una "limpieza" en mi MSN y borré a un gentío con el que no hablaba ya; en esa plataforma sólo hablo fijo con una persona y eventualmente con otra -un pana del colegio-. 

Entonces sufro las consecuencias de mi mal: espero buena parte del día para hablar, con un poco de ansias foreveralonescas, y cuando llega la noche, es obvio que la otra persona tiene más cosas que hacer, está cansada o quiere distraerse de otra manera -no siempre es chatear-; eso es como algo tácito que se indica, algo que uno lógicamente debe respetar

Por eso veo cómo resolver. Ideo maneras para satisfacer mi necesidad social y pienso "haré un twitcam" pero vuelvo a lo mismo, a mí me satisface es hablar con alguien de modo personalizado, que tenga cosas que decir o enseñarme y el twitcam en ese momento lo que hace es afianzarme lo absurdamente sola y encerrada que estoy aquí. La audiencia 2.0 puede llegar a ser inerte cuando lo que quieres es algo más humano.

Por eso cuando me quedo con muchas ganas de hablar, escribo (así lo publique o no). 

Pero ojo, también me admito culpable de usar el trabajo como excusa para no ir a encontrarme con otros, así como unos usan el cansancio, la familia, al novio, etc. Es cierto que siempre tengo trabajo en el sentido que siempre tengo algo que hacer, mi agenda no está vacía y libre, pero hay días donde paso cinco horas sin hacer algo y bueno, esas cinco horas pudiesen haberse usado para salir y ver a la gente. 

También soy floja con eso de salir porque me pesa el trasero para agarrar carritos, metros y mi cartera se resiente cada vez que pago un taxi (he llegado a gastar tres mil BsF en taxis en un mes). Quizás con el carro, esto fuese diferente... quizás.

Esto ya se veía venir: en la universidad yo era de las que no iba mucho a las fiestas porque me daba una increíble flojera llegar hasta los locales o las casas de mis compañeros; para mí no es interesante ir sólo a bailar y a meterse gritos en el oído porque el beat de los Black Eyed Peas no te deja entender si es que a tu amiga le gusta un gay o si es que ya se lo agarró. Yo soy más amiga de las reuniones tranquilas, los cafés, las meriendas y todo aquello en un sitio donde la música acompañe una conversación y no que la asesine. 

eso me recuerda a "Socialité"

Suelo preguntarme qué será de este "cuadro" en un año y si lograré una positiva adaptación a vivir como una freelancer sin perder las capacidades sociales o la cordura. Y es que el internet se queda realmente pequeño ante lo que es hablar cara a cara, aunque es una herramienta que facilita totalmente mi profesión. Es el ejemplo más atinado para el popular "doble filo". 

Ah y, por favor, la linda ironía de todo esto: estudié comunicación social. 

Por cierto, las pasas parecen pupucitos de un recién nacido, ¿no?

Silencio

Me hace falta esta vaina, vale. Ir a la Alameda era muy fino.


Dicen que a Buñuel le obsesionaban las contradicciones humanas y aquí va la mía: soy una persona conversadora pero me gusta el silencio. Claro, el silencio que es cómodo, justo como el de ahorita mientras escribo; no me gusta el silencio que es tenso o doloroso. Por eso me gusta cuando la casa está sola. 

A los 15, aprovechaba la soledad y colocaba la música a todo volumen; mientras más duro, mejor. Actualmente paso horas y horas en silencio, se me olvida poner música incluso.

¿Será esto también parte de mi encierro? Hay algún psicólogo entre los lectores que pueda decirme si me estoy convirtiendo en una especie de psicópata; aunque en realidad soy muy mala para coleccionar cosas -y menos partes humanas- ni me gusta la sangre o demás fluidos humanos.

me dan risa estas fotos viejas. 
Pronto mis 23

Quizás me esté ocurriendo esto porque me alejo progresivamente de los 20 y tengo mucho tiempo para contemplarlo. Mis padres dicen que sus 20's fueron fugaces; en mi caso veo el pasar de mis años como si de un footage de una Phantom se tratara, los recuerdos van lentos pero en la realidad todo va muy rápido. Sólo me quedan como 36 días con 22 años y si bien sé que no notaré la diferencia entre este año y el que viene, ya estoy notando la diferencia entre mis 22 y mis 17. Cinco años pegan duro. 

para quien no lo sepa: éste era el header de mi blog en vacaciones del 2009-2010
éste era el otro que había hecho en el 2009

Es hora de cambiar mi header.

E per concludere...

He llegado a unas posibles soluciones efectivas a este cuadro -es mi automedicación-:

- Retomar las clases de italiano que abandoné en el 2006. 
- Buscar algún buen curso de programación web o diseño digital al que pueda ir. 
- Comenzar a trabajar en enero en alguna compañía, así el salario sea menor de lo que gano sentada en mi escritorio. Pro: sociabilidad, pago fijo, actividades con horarios -por lo que quedarían verdaderas horas de ocio-. Contra: desplazamiento "a pie", debo gastar en vestuario, eventualmente querré más dinero, decirle adiós al yoga y al patinaje a las horas que quiera.
- Dormir.

Por la hora, elegiré la última. Es la solución inmediata y la que siempre termina ganando. 

Por cierto, mañana tengo grabación de algo que me emociona. Ya veré qué tal.

Qué recuerdos, coño (y qué fajadita haciéndole una imagen a eso).
-Ele.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Reporte I desde el yoga mat



Señores, así nos vemos todas las de curso de yoga... sí, claro.

Hoy fue mi segundo día de yoga y he descubierto que no soy ni el 50% flexible de lo que pensaba; siempre que miraba a la izquierda estaba esta chama delgada y tonificada que hacía todas las posturas perfectas al estilo cisne negro, mientras yo era un pingüino coordinando el cruce de mano con palma, con "coronilla al universo", con "pies empujando el piso", con "dedos extendidos", con "ombligo adentro" y "barbilla adentro sin sacar la papada".

Aunque si volteaba a la derecha encontraba al resto de mujeres menos flexibles semiahorcándose a sí mismas -y me sentía tan joven de nuevo-. En fin, vamos a comenzar a decirle "yoga" al "multitasking", por favor.

Mañana jueves es mi 3er día, es una clase tempranera, así que dormiré ya.

Sé que en algún momento me concentraré tanto que me sentiré sola en el salón (así como cuando patino en soledad).

Mientras tanto: ohm.

#grasiamundo por que blogger me concedió el derecho de palabra y pude publicar esto aquí también (ya estoy empezando a usar Facebook para estas cosas #shameonme)

-Ele.

lunes, 17 de octubre de 2011

Fines de semanas estupendos

Éste y los anteriores 50... (y los anteriores a esos, cuando sólo éramos amigos).

Ah, navidad. Te espero.

-Ele.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Reporte #4: Celarg y tic nervioso en el CSI (video)



Henos aquí, Gabriel y yo errantes por la ciudad con nuestras cámaras. Es un video más de las cosas que nos recuerdan "aquél día que fuimos a", "aquél día que hicimos..."; me divierten estos videos espontáneos y mientras no tengamos el tiempo para sentarnos a hacer un Stand Vid Comedy, ésta es la mejor forma de llenar nuestros archivos audiovisuales de recuerdos. Para ustedes, ésta es su dosis de voyerismo digital.

En este reporte pueden saber a qué huele Gabriel, qué le suele suceder en el ojo y lo que comió ayer en el San Ignacio -también pueden leer su versión de los hechos-. Digamos que esto sí se apega a lo que es un vlog.
Pueden, además, ver el grano horroroso que tenía el día que fuimos al CELARG y demás cositas cotidianas de estas dos personas que escriben.

Por cierto, hoy he tenido un dolor de vientre bien maldito -hasta náuseas me dieron-, de esos que se quitan con marihuana medicinal o morfina, así que el hecho de ser sorprendida con este video, me animó mi tarde. Gracias, chico.

-Ele.

martes, 11 de octubre de 2011

Verborrea divagatoria poco seria y con mucho sueño

Primero, tengo sueño pero estoy esperando que unos dvds se quemen. Disculpen lo que viene, son muchas divagaciones, son así como eructos mentales de un gordo seboso que cenó bastante cebolla y ajo. Aprovecharé que me han dicho la forma de caminarle por encima a CANTV y putear su censura publicando esta cuerda de sandeces. Esta soy yo cuando estoy recalentada, parece que estuviese ebria, pero no, juro que sólo he tomado agua.

Segundo, no estoy arrecha, más bien estoy normal. Hoy pasé 5 horas frente a los cuadritos infinitos de Excel. Pasé tantas horas ahí porque soy una novata en eso de cotizaciones, desgloses de pagos y demás asuntos de mujeres adultas. Cualquiera que me viera hoy creería que soy Donalda Trump, sacando cuentas en la macro calculadora (con mega botones) de mi tableta mientras anotaba los resultados en las casillas de Excel en la pc (no usaba la calculadora de la PC por floja)... Logré un buen trabajo, al menos organicé mi mente (y me ayudaron a eso). No sé cuál sea el motivo verdadero de mi condición de garabato, pero me cuesta meter todo en en casillitas, sumarlas, restarlas, sacarle el porcentaje. Lo hago y lo logro, pero no me es fácil. 

En cambio para mí es más fácil tener sopotocientos clips de videos regados en una carpeta y comenzar a armarlos en edición, o que una persona me venga con "necesito un diseño que sea chic-chupeta-pop" (#truestory) y saque algo de eso. No sé, creo que todos tenemos su fuerte y el Excel no es el mío. Y, me disculpan, voy a meter a mi novio aquí: yo tendría un vomito cerebral diario si tuviese que trabajar todo el tiempo con Excel como él lo hace. Quizás por eso llega tan cansado del trabajo, lo entiendo, ¡lo entiendo ya!

(Visiten la página de Marie Clayton)

Divagación siguiente. Espero que mis clientes no lean esto. Y eso es justo de lo que hablaré: me da algo de pena cuando la gente que me paga me dice "jeje, visité tu blog". Oh my... Ahí es cuando dices "fuck, estoy demasiado expuesta", y me entra la paranoia 2.0;  pero luego digo "ay, qué coño, igual si les molesta algo o no me quieren contratar por algo que dije, pues bien" entonces, ¿es mi blog una especie de filtro?, no lo sé. Igual sigo sintiendo algo de pena. En general uno no conoce la vida y obra de quien te vende un refresco en Mc Donalds ni del plomero que vino a destaparte la poceta; sería muy loco decirle al plomero "coye, felicidades por ese sobrino tan bello y qué mal que se te jodió el Malibú", sería raro, sabemos que sí. 

Eso me lleva a lo siguiente: la gente que me lee siente que me conoce. Es un fenómeno general: te leo, te siento familiar, me pego con tus problemas, disfruto (o envidio) tus logros, etc. Pero hay que aprender a diferenciar entre la persona que escribe y lo que escribe. Yo soy de esas que exagera, todo lo exagero un poco más para hacer contraste porque me encantan los contrastes. Hay otros que inventan o mezclan cosas pasadas con pura ficción. Jamás me fío 100% de un blog, somos todos gatekeppers y clasificamos qué queremos mostrar y qué queremos ocultar.

Hablando del lado oculto-oscuro, a veces cuando voy en el metro me imagino o me pregunto cuál será el lado oscuro y retorcido de tal o tal persona. Hago eso hasta que pierdo el interés o me veo en la obligación de prestarle más atención a los que se mueven sospechosamente por ahí.

Caracas está llena de sospechosos.

Necesito ir a patinar, me siento tan obesa cuando no hago ese ejercicio. En serio, tengo una culpabilidad terrible y hoy he estado postrada casi todo el día en esta silla. Ya somos una, ella y yo.

Detesto la bachata. Lo siento, no comparto esa música, no me gusta el "tirrintititin" aunque mi hermano dice que la guitarra siempre tiene buenas composiciones... btw, a él tampoco le gusta la bachata pero "es músico". 

Eso de "Don't drink and blog" es un sabio consejo, si yo somnolienta "a tres tablas" soy capaz de hablar de casi cualquier cosa, no me quiero imaginar yo ebria con un teclado; aunque preveo que escribiría cosas como "kdjdhdiehs" o "tenig djefjhe y dsxtoy dvfir" (tengo sueño y estoy ebria). Así que eso parecería más que un chimpancé pasó por mi blog que yo y mi ebriedad. For the record: jamás me he emborrachado. Nunca. Nunca he estado en este estado (por causa del alcohol o drogas):

Barbie, cochina, mija.

Miren, pararé aquí porque esto se puede prolongar para rato y rato. Querido Hugo Chávez, usted tiene competencia verborréica y en mi caso no necesito el apuntador pegado al oído, no tengo esa coordinación para estar pendiente de la vocecita y mis propios pensamientos (por ahí le dicen esquizofrenia a eso); además odio los audífonos esos que parecen chupones y se te incrustan en el tímpano (¿quién inventó esas mierdas?)

Ah y tengo un video sencillo pendiente: cómo hacer una trenza o crizneja (gracias Andreístico por decirme que se escribe así) estilo "cola de pescado" -¿quién no quiere tener un pez muerto en su pelo?-. Y no, no temáis, me convertiré en otra caraja más que hace blogs sobre cómo peinarse, maquillarse y cagar; no, no, ya en el mercado hay muchas y me reventaría un ovario si un hater viniera a decirme "ahhyyy pero tu erez iwalita a michelle fan o a mariale de makeuplocalypse no tienezzz orijinalida" y tú no tienes un diccionario cerca, ¿no? (btw, se escribe Phan, idiota). Pero sí, intentaré explicarle a todas ustedes cómo entendí yo que se hace esto:

Si yo pude, ustedes pueden (bis)

Por último y para cerrar esto, aunque puedo seguir y seguir: qué se sentirá ser recién nacido. ¿Será frustrante el hecho de querer hablar y no saber ni poder? Uno suele pensar que un recién nacido es un ser lleno de paz y pucheros, pero esos niños lloran a cada rato, peor que yo y mi blog. Bienvenidos al mundo, niñitos. Agarren sus ticketcitos y esperen por su tetero.

Noche incoherente totalmente. Los dvds no han terminado de quemarse pero yo sí, ¡Au revoir!


-Ele.

lunes, 10 de octubre de 2011

Felicidad a la cubana



Salir de ver una buena película argentina, caminar hasta el metro; desacelerar el paso en el interín para ver unas cuantas discusiones o un par de hombres que caminan un tanto cerca el uno del otro. Sonreír.

Caracas está algo oscura, húmeda y desierta, pero no es tarde, son a penas las 8:40. Es el nocturno toque de queda omnisciente lo que nos hace las únicas dos sombras caminantes por algunas cuadras. Creo que nos gusta caminar por Chacao a esas horas, ésta no es la primera vez ni la última. Siempre pienso que deberíamos vivir por allí.

Parece que la velada llega a su fin. Sólo nos hemos visto un poco más de tres horas, no luce suficiente, no es suficiente. Me abrazas. Divagamos un poco sobre qué hacer o a dónde ir. Realmente yo sólo quiero estar contigo, el escenario me da perfectamente igual; pero respeto que estés cansado y desees ir a tu casa a descansar solo, siempre he dicho que no me gusta ser el incruste de nadie. Estúpidas teorías... al final me preguntas:

- ¿Trajiste ropa para quedarte en casa?
- No, ¿qué voy a estar trayendo? no tenía planeado eso
- Bueno, tienes tu pantalón de dormir allá... igual decide qué quieres hacer
- Obviamente que estar contigo- es la única respuesta que te puedo dar.

Jamás he tenido problemas para decirle a mi mamá que me quedaré en tu casa, de hecho jamás tuve problemas para decirle en el pasado que iría a un hotel ni a cualquier cuestión de esa índole, así que bastó una llamada para definir que esa noche tendríamos una pijamada espontánea. Me encantan esos planes así en que hay más.

El viaje en metro no fue complicado, veníamos charlando. He perfeccionado mi técnica de verte y escucharte, pero ha sido difícil eso de dividir mi cerebro: una parte encargada en procesar lo que dices y otra que se queda embobada al verte.

Enamorada, eso es lo que estoy.

Llegamos hasta la parada de taxis con destino a tu casa. Mientras esperábamos pensaba en que seguramente en otro pequeño rincón de este absurdo planeta estarían dos como nosotros esperando llegar a casa; sonríes con la hipótesis. Yo no me recuerdo tan cariñosa en una relación, no me recuerdo como la chica que necesitaba besar de vez en cuando la mejilla de su novio, ni jugar a quitarle los restos de crema del pelo -es una actividad divertida, si me preguntan-. ¿Qué tan grave estoy? me pregunto en ocasiones.

Estás cansado, se nota, quizás por eso es que me provoca juguetear contigo, para animarte. Luego de un rato nos toca el taxi. Caracas en la noche no es tan congestionada, la gente está recluida en sus casas, cines y bares. La noche está fresca, es un fresco del valle combinado con los restos de smog. Tomas mi mano y jugamos con los dedos, tienes la piel súper suave y eso me mata, es tan fácil deslizar mis dedos entre los tuyos.

Nos dejan en tu casa. Hay un par de besos sencillos mientras esperamos el ascensor. Llegamos a casa. Saludo a tus padres. Creo que tuve suerte con ellos, me caen muy bien. No hace falta poner una sonrisa hipócrita y tiesa para complacer -esos tiempos han quedado atrás-, mi agrado sale al natural; no sé si yo les caeré verdaderamente bien, pero asumo que sí porque no me han demostrado lo contrario, y repito, la mejor parte siempre será el no fingir ante ti, ante nadie.

Irás a darte un baño, pero antes nos quedamos viendo algo que estás editando. Qué buenos momentos logramos captar con nuestras cámaras. Nunca antes he tenido tanto material audiovisual de una relación. Gozamos viendo juntos la edición, sabes cómo hacer que disfrute los ratos contigo. No te lo digo en el momento pero te adoro.  

Vas a bañarte mientras me quedo buscando las canciones para el video, la cosa no está sencilla y poco logro avanzar. Me pierdo en tus carpetas de música, anoto varias que me gustaron y que debo bajar. Terminas de bañarte y entonces voy yo a cambiarme para estar cómoda. Cuando los dos estamos listos, vamos a cenar.

No sé si lo sabes, pero comer contigo es una de las cosas que más me llena y poco tiene que ver con los alimentos. Me refiero al viaje de comentarios que sacas de algún lado y que me cuajan de risa; contigo también he practicado la coordinación de mi mandíbula-tráquea-esófago para no morir atragantada ni escupir la comida.

No se te hace difícil parodiar cada estupidez que vemos en la decadente televisión nacional mientras cenamos. Ya perdí la cuenta de cuántos gags haces espontáneamente, cuántos comentarios ácidos inventas, etc. Incluso me cuesta lavar los platos por la risa. Por cierto, siempre es fino hacer la cooperativa endógena: uno lava y el otro seca.

El tiempo ha pasado y ya son más de las once. Nos cepillamos y asumo que vamos a dormir. Me acuesto aún pensando que debes estar aniquilado, sin fuerzas para esas otras cosas. Pronto me demuestras que no, que te queda justo lo necesario de stamina para darnos más que besos.

No quiero sonar como la tipa que hace alarde de su "macho en la cama", esas que mucho se jactan de tener a un semental de linaje que le dan "hasta en la cédula" suelen ser las que menos disfrutan. Yo no me jactaré de nada, yo sólo diré un sencillo: eres excelente y cada vez lo disfruto más. Y si debo dar algún tipo de detalles para recordar el momento, pues me pierdo entre los detalles de tus besos, de la mirada, de lo increíblemente tersa que tienes la piel (¿cómo logras eso?), del excelente timing de tus movimientos y de esa jodida sonrisa.

Terminamos. Cada quien se asea. Veo la hora: son pasada las 12, me da risa porque pensé que no llegarías despierto a más allá de las diez. Nos despedimos contentos, satisfechos. El sueño llega rápido. No te lo dije pero te amo. 

"Eres una fajita" me dices temprano en la mañana cuando regresabas del baño y me viste enrollada en mi sábana. Yo sonrío y luego de un rato volvemos a dormir. Admito que un par de veces me desperté y me quedé viéndote, no sé si pensé algo, sólo sé que me quedé ahí hasta que volví a dormir.

Nuestros domingos pasan muy rápido. Nos despertamos a las diez, desayunamos unas arepas que hizo tu mamá -en mi casa casi nunca hacen arepas, así que siempre que me quedo en casa de otras personas disfruto el desayuno-. Luego nos acostamos, dejé el canal en donde pasaban "El Naufrago" (no te lo dije pero eso me recordó al post que hice hace un año).

Esa película ocupó tres horas del día, horas en las que estuve jugando con tu espalda, cuello y pelo. No me importó si en ocasiones te despertabas o dormías, yo igual seguí acariciándote. Lo disfruto igual como si tú estuvieses acariciándome. Al terminar la película ya eran las tres de la tarde. Jugamos un rato videojuegos hasta que el hambre comenzó a castigarnos.

Me bañé, te bañaste y luego de estar vestidos salimos a comer. Me agrada cuando me abrazas, o me tomas por la cintura o los hombros mientras esperamos ser atendidos. Este almuerzo fue una prolongación de la cena y lo digo por las bromas: aquello de "Pestaña Guzmán" aún me da risa.

"Luego de esto podemos hacer nuestro ritual de los domingos", te pregunto, "claro, vale", me dices. Salimos a buscar nuestro café de las cinco para luego ir a aquella suerte de gran patio en donde hay muchos perros jugueteando. Esta vez no hubo café, maldita sea, lo estaba saboreando. Igual fuimos a contemplar aquella "feria canina"; tú ya tienes tu favorito. Solemos reírnos con los perros y sus conductas, aunque les tememos cuando ellos forman un "quilombo" cerca de nosotros.

Es aquí cuando me siento jodidamente ligera y llena a la vez. Estoy realmente contenta, siento que puedo flotar, y a la vez te veo y no necesito nada más. Me siento fuera de este país, de mis trabajos, de la mierda de sociedad, de lo cancerígeno del gobierno, de la peste económica, de mis propias frustraciones; es como olvidar que estás en un moderno campo de concentración y volver a aquella burbuja en la que vivía antes, en donde todo era perfecto.

Se hace tarde para ser domingo y debo irme por mi cuenta -no podemos confiar en los horarios de mi papá, si él dice a las 9:30 pm seguro llega a las 10 pm-. Me acompañas hasta agarrar el autobús. En el camino voy jugando con mi pelo, tratando de rehacerme una trenza. En mi mente voy deshilachando cada momento y archivándolos cuidadosamente en mis recuerdos.

Llegué a mi casa contenta, ya recibí mi dosis semanal de ti, la cual me durará una semana o hasta menos -si decidimos vernos antes-. Hablamos un rato antes de que te fueses a dormir y yo, como siempre, me quedé despierta.

Paso unos felices días contigo, así sean aquí en esta ciudad, en este país, con este temor silente. Se me olvida lo que es sentirse sola o con alguien incorrecto, se me olvida mi encierro voluntario, se me pasa el tiempo volando.

Es el concepto aplicado, es vivir de cosas sencillas y es sentirse de puta madre al hacerlo. Es estar parado en la línea del conformismo social y la simplicidad. Confieso, entonces, que en días como estos soy cubanamente feliz y me regocijo de cada minuto en que decidimos conocernos.




-Ele

miércoles, 5 de octubre de 2011

Hola, octubre.

¿Qué puedo decirte?

Estoy cansada, ya estoy algo harta de este año. Sé que todos los años son iguales en cuanto a que tienen los mismos meses; que un año va y viene dependiendo de las cosas que te sucedan. Pues bien, aunque no tengo idea de lo que me sucederá en el 2012 espero con poca paciencia a enero.

Te puedo contar que hace dos días hice un curriculum y lo envié a una empresa. Fue mi primera vez, veamos cómo va -tardé demasiado tiempo haciéndolo porque no tenía ni idea de qué colocar: la gente es siempre la que me llama, la que sabe qué pedirme, la que me propone un trabajo; acá era yo diciendo lo que sé hacer-.

Hice esto primero porque de todas las propuestas que me han dicho luego de graduarme, ésta no sonaba tan mal (al menos no es trabajar como una narco-mula por mil bolívares mensuales) -pero como no es algo seguro, debo mandar "la hoja de vida" (hay chance de que me digan que no)-.

Segundo, creo que necesito un descanso de freelancear, es decir, me va bien trabajando por mi cuenta: gano bien y me despierto a la hora que me da la gana, pero como soy mi propia jefa a veces me exploto peor de lo que jamás alguna compañía pudiese explotarme -trabajar sin parar por dos días seguidos, por ejemplo-.

Además, siempre estoy encerrada en casa; si bien salgo a patinar o alguno que otro día salgo con Gabriel, y uso el internet para hablar con la gente, sería bueno socializar cara a cara con "desconocidos" en una empresa -que eventualmente se volverán conocidos-. No quiero sentirme como esas personas necesitadas de afecto que terminan en un chat de mipunto.com -si es que tal cosa aún existe-.

Quizás estoy haciendo una locura, mi papá dice que yo sólo sirvo para trabajar por mi cuenta y que debo sentirme siempre "libre" porque de otra forma me amargo como un ogro estítico. Él me tuvo en sus testículos por un tiempo, debe saber de lo que habla; entonces necesitaría estar "atada" para finalmente concluir: "sí, no puedo trabajar en oficinas a menos que sea una propia". Y es que yo he trabajado en oficinas pero siempre con la libertad de llegar cuando quisiera o de sólo estar cuatro horas allí diariamente (en el caso de ACNUR). Esto ya sería un reto.

Tercero, necesito tener tiempo de ocio y sólo de ocio. Si trabajo en una empresa me dedicaré a resolver los asuntos que me toquen pero luego, al terminar la jornada, podré volver a casa y tener tiempo realmente libre; sentirme cansada y efectivamente dormir. Quien trabaja en casa debe tener la suficiente disciplina para hacer de la línea "trabajo-entretenimiento" algo notable, pero para mi esa línea es difusa: trabajo en el mismo sitio donde me divierto y las cosas se confunden -ojo, no estoy diciendo que el trabajo no debe ser divertido-.

Y aunque suene paradójico, trabajar en el lugar de otros, creo que me daría tiempo para mí. No teniendo ya que hacer videos o diseños freelance, podría por fin hacer videos por mi cuenta, probar muchas cosas que no he podido; igual con los diseños. Y además poder mostrarlos: generalmente no muestro con orgullo los videos o los diseños que hago porque no me siento contenta con ellos.

Por eso que esta decisión no es cosa de dinero, porque si es por dinero por ahora gano más estando acá, en mi cuarto.

Quizás estoy divagando erróneamente y trabajar en una empresa sea un infierno; no lo sé, tampoco estoy muy segura de todo el rollo, pero sería interesante comprobarlo.

Ahora, el bright side de estos tiempos tiene que ver con los momentos geniales que paso los fines de semana con "el jevo" -como le diría una amiga-; aunque esto también ha caído en manos del 2011 y digamos que sólo tenemos un día y medio hábil para disfrutar juntos -él tiene cosas que hacer y estudiar-.

De igual forma nos las arreglamos y gracias a eso surgen las pijamadas y los "domingos de morronga": levantarnos tarde el domingo, desayunar y luego ver una película (o viceversa), jugar en el PS3 y así; luego almorzar y tomarnos un café en la tarde mientras vemos a un montón de perros jugar en un mini parquecito. Al final podemos hacer un rompecabezas o lo que se nos ocurra. Lo único malo de todo esto es que el tiempo pasa muy rápido y cuando nos damos cuenta, ya el fin de semana ha acabado.

Patinar con los drift skates (los freeline chinos-piratas) también está en el lado bueno de estos meses, me relaja totalmente, puedo llegar a los próceres toda arrecha (por la conducta de algún cliente) y salir de allí contenta, totalmente sudada pero muy relajada. Ha sido un buen descubrimiento ese de los patines.

En fin, este mes será aniversario, no me he ideado nada todavía y no sé si haga algo extraordinario o simplemente un sencillo plan para ese día. "Amanecerá y veremos".

Por ahora, octubre, eso es todo.  

si alguien ve este collar en MNG (en Caracas), por favor escribir a ->@elena_victoria

-Ele.