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miércoles, 31 de agosto de 2011

Un año de mierda.

Aún no se ha acabado del 2011 lo sé, pero no veo indicios de que este año de mierda vaya a mejorar.
Quizás no sea el 2011 sino mis 22, es decir que quizás esta maldición gitana se acabe cuando cumpla los 23, en ese caso sólo faltan tres meses.

Yo pensé que el 2010 era un año podrido y sin sentido pero vaya que no, realmente el 2010 se puso bueno por éstas fechas y creo que realmente el año pasado fue uno de los mejores en mucho tiempo. Pero acá ocurre lo contrario: justo en éstas fechas es cuando más siento el olor a putrefacción de este aborto en el calendario.

Sucede que todo se basa en la premisa "expectativas vs. realidad". Ahora lo veo claro y lo entiendo perfecto pero al comienzo del año esto no era así; me explico (y lo haré todo en singular):

La vida perfecta


En enero tenía la expectativa de ganar dinero por los videos ya que a finales del 2010 cierta página web venezolana que se promociona como "la tv web portátil" o "la primera plataforma tv web - la haces con tus amigos", etc... (antes era un semanario impreso) nos abrió las fauces y nos embelesó con ganar una buena pasta por hacer lo que nos encantaba. Sí, sí, en mis ojos se podrían ver los simbolitos del Dólar aunque en realidad eran Bolívares. Entonces, le dieron cuerda a esta niña y cuando empieza a ilusionarse, no para.

En enero estaba yo imaginando una vida estupenda: haciendo videos (no sólo los Stand Vid Comedy sino los demás proyectos que para ese momento eran ideas geniales y totalmente realizables); ganando dinero, disfrutando de la dinámica y viajando; cenando sushi con mi novio una vez a la semana, comprando juguetes para la cámara y ropa nueva para remodelar el clóset. También alquilar un apartamento para ambos y cambiar mi carro. Caminaba en los Próceres saboreando una cena en Buenos Aires o quizás mi escenario ya no era ése -los Próceres- sino que caminaba por las calles de París o conocía Roma y el viento tropical que secaba el sudor ahora era un viento mediterráneo. Qué jodida vida tan genial la que pensé que podría tener en tan sólo unos meses. Yo, mi novio y el dinero suficiente para vivir de maravilla. Qué perfecto sería este 2011.

Era un inflado "sueño venezolano" que para mantener hasta a Disney le hubiese costado un séquito de niños dibujantes tailandeses. Creo que me fui de palos, lo admito, pero bueno para eso estaba el 2011, para explotarme el globito rosa.

Resulta que en ese mismo enero vimos que nuestras ambiciones eran superadas por las ambiciones de quién nos había propuesto firmar el contrato y ser parte de esta "nueva" plataforma de videos. Sucede que ya habían pasado dos meses y no veíamos ni un Bolívar. Al contrario, veíamos que todo era un desorden, que la calidad de nuestros videos (lo estético, digo) era terrible en esos lentos reproductores. Nos reunimos varias veces, mandamos cartas y demás cuestiones que hacen dos neuróticos perfeccionistas, pero si hacíamos más videos entonces quedarían para ellos -por aquél contrato-. Nada cambió, nada excepto las promesas de dinero "para el 15 de febrero estarán cobrando"... sí, claro. En realidad nunca lo supimos porque ya para la mitad de enero nos salimos de ése asunto, y no fue una salida sencilla para nosotros pero para nuestra abogada sí. Entonces, así empieza el 2011, con un asunto legal el cual ganamos. Al menos sería una experiencia para no dejarnos embaucar por ideas estupendas de musicales hollywoodenses y para leer los contratos antes de firmarlos.

Goodbye Mr. Hitchcock

A diferencia del año pasado pude gozar de mi carro en navidad. Y en enero (2011) mi carro prometía portarse bien y hacerme un año llevadero. Gozaba de la cómoda independencia: iba a casa de mi novio y me regresaba a la hora que me diera la gana; podía ir al mirador de La Alameda, ir a La Lagunita y almorzar o cenar en un restaurante que hay en el centro comercial; ir a comer sushi y luego a pasear por Caracas o ir simplemente a comer un Yogen Früz. Buscaba a mi novio a su trabajo y de ahí nos íbamos al club a hablar o incluso yo iba al club en la mañana y jugaba frontón. Podíamos ir a cualquier cine y dependía de mí el regreso. Llegaba sin rollo a la universidad -aunque siempre algo tarde-, y tenía dónde trasladar mi cámara sin problemas. También iba a la casa de mis compañeros de tesis y el carro me ayudaría con todo ese rollo de las grabaciones que estábamos pautando. Good old days es lo que pienso de esos meses, incluso las horas de cola se meten en esa afirmación.

A mitad de febrero el carro comenzó a ser mi pesadilla: tenía problemas con el bombeo de gasolina o al menos ese es el diagnóstico de mi papá. Una noche regresaba a mi casa y mi carro comenzó a pararse y apagarse en todo el trayecto. A duras penas lo lleve cerca de donde vivo y llamé a mi papá para que fuera a buscarme y a llamar a la grúa. Mi papá y su terquedad -para él no era necesario llamar una grúa- se encargaron de hacer subir el carro por las colinas y ya a unos escasos metros de mi edificio mi carro murió. Murió porque ya no agarraba las velocidades, así me lo hizo saber mi papá gritando desde la ventana de mi carro cuando yo estaba en el suyo escoltándolo. "Maldita sea, maldita sea, maldita sea" era lo único que pensaba. Long story short: luego de intentar por una hora subir el carro mi papá se rindió y llamó a una grúa -era lo primero que debía hacerse cuando el carro aún tenía su caja de velocidades bien-.

Desde ese día mi carro quedó en el estacionamiento con un diagnóstico desconocido: pensábamos que era la caja de velocidades, luego un taxista nos dijo que era el varillaje. Aún estoy esperando al mecánico de confianza que pueda arreglarlo o a la chivera que mejor oferta me haga. Ya los cauchos del carro lucen derretidos, tiene una gruesa y hostil capa de polvo encima y mi papá le quitó la batería (creo que ya se la puso de nuevo).

Hay un cadáver en mis manos y no sé qué hacer con él -tampoco es que tengo los millones para arreglarlo. Del 2009 al 2010 este carro consumió casi la mitad de su valor en reparaciones-.

Así fue como desde febrero ando "a pié" y gastando 100 BsF. cada vez que se me ocurra trasladarme en taxi (ya sea para llegar más rápido, ya sea porque llevo mi cámara o la regreso, etc). Es irónico: pago taxis para evitar el hampa pero a la vez siento que me estafan en ellos (y sus tarifas subjetivas). Pero debo decirlo: no sé si es por culpabilidad o porque mi papá es bastante solidario pero él en ocasiones se convierte en mi chófer y me lleva-trae cuando es necesario.

Un coñazo más del 2011, pero acá vienen los combos.

Nos vamos a España...

Desde que salí del bachillerato he querido irme del país, cambiar de ambiente, conocer otros sitios y culturas. Y no hablo sólo de unas vacaciones sino de vivir afuera quizás por varios años pero regresando de vez en cuando.

Es así como hace dos años pensaba en terminar la carrera y partir ya sea para Europa, ya sea para Estados Unidos, aunque lo segundo no era tan seguro ni me agradaba tanto (veo a Estados Unidos como un centro comercial gigantesco pero no como un buen hogar). El punto es que uno va cambiando y las prioridades también, por eso ya acercándose el final de la carrera aún no había decidido si irme o quedarme.

El asunto de irme cambió porque ya no estaba sola. Díganme mujer estúpida, mujer enamorada, niña que no sabe lo que hace o tipa con visión a futuro, pero conocí a alguien y es ese tipo de "alguien" que trastoca tu vida y simplemente sientes que no encontrarás en otro sitio o que sería una dolorosa estupidez dejar atrás. La cosa era sencilla: si me voy, sería con él. En todo caso, mis ganas de irme seguían en pie pero ya no estaría sola en el avión.

Él es del tipo "tengo que tener todo seguro", no es un mochilero que puede vivir con gitanos o rumanos allá, siendo un ocupa. Yo tampoco soy así, ojo. Por lo que irnos sería algo que debíamos planificar y que "no tendría vuelta atrás" según él. Mis razones para largarme de Venezuela son las mismas de casi todos mis conocidos que ya se fueron: seguridad personal, tranquilidad, relación de ingresos-gastos menos dispareja -es decir, poder tener 20 y algo y ganar lo suficiente para pagar un apartamento- "oportunidades", etc.    

El tema rondaba nuestras cabezas desde comienzos del año pero un día tuvimos una conversación: él estaba harto de vivir acá, estaba deprimido, triste, con cero esperanzas. Me propuso irnos en serio, que el destino más alcanzable era España. Habíamos estado hablando con personas que viven allá y habían algunas esperanzas. Una amiga de mi papá tenía una productora en Barcelona y yo podría trabajar allá, él estaba ya tan desesperado que hasta vendiendo en una tienda se imaginó (al menos ganaría mejor que acá). Habría que ponerse serios con eso y con el papeleo. Estar de inmigrante ilegal allá es un rollo -ya nos lo contaron- así que como yo tengo nacionalidad española podríamos casarnos y así él no llegaría a España siendo un ilegal. Todo se ejecutaría para cuando yo saliera de la universidad, ahí entraría la parte final del plan: irnos.

Eran charlas emocionales, desahogos y expectativas de vivir mejor. Pero todo era un plan ambicioso: habría que vender algunas cosas, acumular el dinero, registrar los títulos, ver en dónde viviríamos y luego ver la bolsa de trabajo. Es justo acá cuando la burbujita imaginaria vino a tocar tierra: la amiga de mi papá que tenía la productora en Barcelona lo llamó un día diciendo que se regresaba a Venezuela luego de 10 años allá, que prefería andar en crisis pero con el ambiente tropical que andar con la crisis allá.



Y así fue cuando empezamos a ver la parte sucia del asunto, gente que se regresaba porque la cosa estaba muy "jodida" allá. La estocada final fue cuando vimos la bolsa de trabajo de España (en esas páginas web tipo "Búmeran" o "Empléate" de acá). En mi área lo que pedían eran promotoras o gente que subtitulara, ninguna oferta de editor o diseñador vi. Él también se dio un coñazo con eso. Aparte, si bien allá no había la calidad de hampa de acá, en España el robo de carteras -por aquello de los papeles- es una cosa común; luego descubrí un montón de blogs de personas hartas de los inmigrantes y hasta con planes de asesinatos. Las cosas que uno encuentra en la red.

Así que poco a poco la realidad se encargó de darnos las suficientes cachetadas para despertarnos. Cerrado el expediente, llegó el siguiente.

La tesis

Se dice que en mi familia hubo varios megalomaníacos. Mi abuelo, tatarabuelos y así, tenían sueños de grandeza y algunos los cumplieron a medias (se desviaron por lo que el dinero y el poder les trajeron). Creo que yo tengo ése gen maldito o al menos eso parecía cada vez que pensaba en mi tesis.

Para hacer la historia leíble: tenía la expectativa que haría una tesis arrechísima, que duraría un año experimentando y documentando audiovisualmente todo. La idea era agarrar a alguien y por medio de la web hacerlo famoso o al menos intentar todas las tácticas de mercadeo y publicidad, etc. que había aprendido en la universidad. Sería un documental excelente, me encantaría mostrarlo y probar que era posible crear a un Shane Dawson o Ray Williams criollo y a la vez demostrar el fenómeno de las redes sociales y criticarlos (¿cualquier persona entonces puede hacerse famosa?). En fin, espejismos de niña con muchas ideas en la cabeza.

Cuando llegó el momento de hacer la tesis tuve que ver la realidad como se presentaba: el proyecto era grande y no podría hacerlo sola -como el plan original-, así que me uní a dos amigos del salón; luego, debía hacerse en 5 meses máximo y en la facultad pedían cosas "no tan ambiciosas" para evitar que algún joven se quedara varado y no se pudiese graduar; etcétera. Todo, absolutamente todo se fue modificando y la postergación tuvo mucho que ver también.

En enero mis compañeros y yo dijimos "hagamos este documental falso de un tipo que quiere dar a conocer tal página por medio de Facebook y Twitter" y básicamente eso fue todo. En unas semanas hablé con un amigo que sería el protagonista, buscamos a los entrevistados y comenzamos a grabar ya que sólo nos quedaban dos meses.

En mis expectativas lograba hacer un documental importante, llegar a algún sitio demostrando que hice algo muy arrecho, que la teoría se cumplía y tres años de imaginaciones valían la pena. La presentación del documental sería todo un evento, el más grande hecho en la universidad, etc; en la realidad simplemente hicimos un video (en ocasiones a los coñazos), presentado en un mini auditorio y que lo vieron si acaso 15 personas (ya que estábamos en época de parciales y nadie va a dejar de ir a un exámen), que de paso en plena proyección el video beam se apagó (para hacerlo todo más tragicómico). Lo único que sí sucedió fue el 20 en la tesis y estábamos contentos porque salíamos ya de eso.


No hubo brillo ni lentejuelas, fue cualquiervaina hecho por alguien que estudia comunicación social. Pero digamos que este coñazo fue lento, venía preparándose desde hace tiempo y era obvio que mis expectativas eran puras alucinaciones de fiebre de 42°C





"Cuando sea grande yo..."

Haré películas. Viviré en un apartamento con vista a toda Caracas, con paredes se mármol y luces incrustadas en el techo. Tendré un salario de 20 millones, viajaré haciendo largometrajes y documentales con National Geographic o Discovery Channel. Rodaré en un lindo carro por toda Venezuela, me tomaré vacaciones en Los Roques y viviré un año en todos los países que alguna vez se me han cruzado por la cabeza. Sí, todo esto sucedería al cumplir 22 años y terminar la universidad. ¿Cómo demonios podía estar tan segura de esas ideas?, no, no, no lo entiendo. ¿En cuál país de fantasías vivía yo para pensar en esto?

Fui creciendo y aquello de viajar y vivir un año en cada país que me gustara se fue postergando para edades más adultas. Pero incluso hace un año y medio seguía pensando que para este momento ya yo habría hecho una película o al menos trabajaría de lleno en el medio. Digamos que el 2011 no es el completo responsable de que mi idea de la "cineasta" se haya ido por un tubo, más porcentaje tiene el 2010 cuando comencé a trabajar en una productora y hablar mucho más con gente "del medio" (pero no los actores, sino directores, productores y así) y me di cuenta de que esto no es nada romántico, que el cine no está muy alejado de lo que yo pensaba que era. Sin embargo este año ha sido el culmen de esa idea al ver tanta estafa y derroche en el sistema cinemátografico incluso en sus peldaños más cercanos: los cines.

Yo no voy a estar como un Carlos Malavé terminando en una clínica luego de cada rodaje o formando tremendos revuelos porque los exhibidores no son "justos" con su película. Tampoco estaré esperando que cierto CNAC se apiade de mi proyecto y mucho menos luego de presenciar una reunión de chivos del CNAC con la Villa del Cine (en donde fui como "la acompañante" -maldita etiqueta-). No, eso parecía la mafia y yo no estoy apta para hacer tratados de sangre ni esas prácticas corleonistas que poco tienen que ver con lo que yo esperaba del cine. Mucho menos voy a estar llorando porque se robaron todos mis equipos en una filmación o que mi película fue un fracaso y estoy en cero.

Así que llegó el día en mayo en el que sentada en una plaza comencé unir las piezas de lo que en realidad sucedía: tengo 22, vivo con mis padres y duermo en el mismo cuarto con mi hermano. No soy pobre pero no gano 20 millones mensuales y según lo que me dijeron "nadie te pagará eso en este medio" -refiriéndose a lo audiovisual-.

Pasé de tener miles de proyectos propios e incluso mi propia productora (y hasta un estudio de animación) a  hacer sólo los proyectos que se me presentan cada mes, trabajando freelance porque de paso tengo el tupé de rechazar trabajos en oficinas, productoras o en proyectos largos. No meto el currículum en ningún lado tampoco (por lo tanto no entiendo cómo es que me llaman), y es que en realidad no me veo trabajando en una oficina de 8 a 5 aunque mi hermano dice que quizás haciendo eso logre motivarme en algo.

Hace un año tenía nuevas expectativas: el 2010 me había demostrado que el cine era un rollo terrible por lo que hacer videos para la web sería un buen plan, había encontrado el compañero perfecto para desarrollarlos y quizás de eso podría vivir. Tan sólo tendría que salir de la universidad para tener más tiempo y así poder editar todos las webseries que haríamos. El 2011 (desde el comienzo) se encargó de enseñarme que eso también era una idea absurda. Luego de casi un año haciendo videos no he recibido ni un solo Bolívar; el resto de proyectos de videos y webseries se congela por falta de tiempo y sólo se harán "cuando nos provoque".

Estoy perdida, lo admito.
Estoy jodidamente perdida, confieso.

No tengo ni puta idea qué hacer con el asunto del futuro, por lo tanto sigo dejándome llevar por la corriente y acepto los proyectos de otros, trabajo en ellos pero por inercia, por la misma inercia del 2009.

Creo que esta es la versión deprimida de mí misma. Soy como un Juan Casañas en su etapa oscura. Tengo mis momentos de alegría, claro, y no es que me la paso todo el día llorando; pero ese sentimiento de no saber qué hacer a futuro está latente cada puto día y es muy extraño vivir así luego de estar 21 años pensando en "cuando sea grande yo".

Nostálgica Elena

Es entonces cuando viene la nostalgia. Parezco una drama queen, lo sé, pero últimamente soy la vieja que ha vivido la guerra y ve la ciudad como "en mis tiempos". Sí, sí, así de ridícula me siento a veces cuando salgo a patinar -sí, ahora tengo una nueva fiebre por patinar con los drift skates- y veo los Próceres, imagino otra época.

No sé si esto en psicología sea una conducta con determinado nombre, pero comienzo a vivir del pasado y de cuando "hacía esto o era esto"; digamos que tengo muy ejercitada la memoria. Hay un rechazo tan fuerte a mi presente que me agarro de las mismas situaciones del pasado y las desgasto en mi cerebro.

Eso hace daño porque vivir pensando en "lo que fue" te lleva a una inminente comparación con "lo que es", y sin quererlo todo se afecta: comienzo a añorar "la época" en la que hablaba con mi novio siendo amigos tan sólo porque siempre estábamos juntos como dos comadres en pleno pueblo. O recuerdo y recuerdo los primeros meses de novios o las situaciones divertidas que nos han pasado. Me enfrasco en esos dulces momentos y por supuesto que en ese loop es imposible disfrutar del presente y es que nada tiene comparación. Antes él no estaba tan ocupado y yo no estaba tan "desocupada" (de hecho tengo cosas que hacer) por lo que hablábamos casi las 24 horas, sin embargo antes no compartíamos las cosas que ahora. En general no todos los cambios en este rollazo han sido malos. Es de nuevo la macabra premisa de "expectativas vs. realidad".  

Hoy me desperté a las 8 am y me quedé viendo el techo hasta las 9 am. En silencio. Tengo la regla, por cierto. No me aguanto en estas épocas de intensidad, pero sé que no es sólo hormonal, así ya no tenga la visita me siento como una gallina descabezada dando vueltas en círculos cerrados.

Ya no hay universidad a quién culpar, ya no hay metas que seguir. Es como que me hubiesen soltado en medio de un pavimento sin guías. Estoy en cero en este 2011, a mis 22, en el año más asqueroso y podrido que he podido vivir (y que aún no ha terminado).

Alguien que me avise cómo será el 2012 porque si es peor que éste, será el fin.

-Ele.

martes, 30 de agosto de 2011

Blogger está podrido en Venezuela

Mi blog está muriendo lentamente: entre mi abandono y, ahora, desde que Blogger funciona pobremente en mi país, las "páginas" de esta bitácora se están llenando de telarañas... gruesas y pegostosas telarañas.

Según este foro y este otro, el problema no es con Blogger en sí sino con CANTV (aunque hay personas que han dicho que incluso ellas teniendo otro servicio de conexión a internet como Inter o Movistar tampoco pueden meterse en sus blogs). Allí en esos foros hay una persona llamada Laura que está recibiendo toda la información de los incovenientes.

Hace unas semanas mandé un screen shot de la pantalla reportando el problema; básicamente mi problema es acceder a "redactar entrada" y todas las demás opciones luego de que aparece el escritorio de Blogger; en otros casos he tenido problemas incluso para que cargue el escritorio (yo uso Chrome y mi Blogger es la versión "draft").

Espero que este asunto se resuelva porque me da un dolor de ovario tener que mudarme de servicio; sé que para estas alturas ya yo debería tener esta página alojada en mi propio servidor y con Wordpress como editor de contenido pero para mí eso es demasiado proceso. Es como que tengas tu abastico y te digan que te conviertas en toda una cadena de automercados. Coño, es mejor, pero debes invertir más y este blog es una cuestión realmente artesanal. Lo único que haría que emigrara es que el problema dure muchos más meses y no pueda siquiera escribir en borradores.

En fin, si quieren ayudar a resolver el asunto métanse en este foro y hagan lo que se pide ahí (es simplemente pegar unos códigos que ellos -los de Blogger-Google- investigarán).

Que la fuerza nos acompañe.

-Ele.




viernes, 26 de agosto de 2011

Podríamos leer acá...

Sí, sí. Éste sería un buen lugar para relajarnos a conversar o a leer; o a leer y conversar luego. Me lo imagino perfecto. 
¿Y qué me dices de los días lluviosos? Geniales... viendo cómo la lluvia se resbala por los vidrios mientras nos relajamos quizás con unas copitas de vino blanco -sabemos que el tinto castiga tu delicada garganta- y una exquisita ración de sushi a la carta. 

¿Qué tal ver una película mientras tanto? una de las tantas que tenemos en la lista y que necesitamos varias vacaciones para verlas todas. 

¿Qué me dices de jugar un rato? sí, sería divertido; incluso podríamos invitar a más personas, colocar el play y hacer torneos. Quizás traigan juegos de mesa o el karaoke y quieran cantar, pero bueno, podemos aceptarlo, nos estamos divirtiendo y de hecho apuesto que terminarías cantando una ranchera por joder y honrar a tu papá. Yo sí que no sé qué cantaría, no le llevo el ritmo a nada.

Si nos provoca podemos bajar los cobertores de los vidrios y utilizarlos como nuestra pared-estudio. Créeme que pudiésemos grabar pero como ahora: a nuestro ritmo, sin apuros ni presiones; sólo por entera y completa diversión. 

No sé si te das cuenta pero en esa mesa también podemos lanzarnos un rompecabezas, creo que debemos terminar el de mil piezas por honor pero luego volver a los de 500 hasta que tengamos la suficiente paciencia para subir de categoría. Quizás si tenemos ganas (y paciencia) podríamos jugar ajedrez, para que me sigas enseñando aquello que sabes muy bien.

Si se hace tarde, pues guardamos el puzzle o el ajedrez, y colocamos música. El playlist ya lo veo variado, incluyendo mi deprimente tango, tu acidez con el rock o tus sorpresas varias con otros géneros. Me gustará lo que me contarás sobre las canciones que pondrás, siempre me gusta. Tú siempre dando un preludio, un intro y outro a la música que estaré a punto de oír como si fueses mi programa de radio privado. Me fascina.
Luego podemos poner algo de Depeche Mode, que me cuadra perfecto o quizás algo de Deftones para recordar viejos tiempos.

¿Y cómo no besarte, por favor, cómo no cerrar una noche así? Como resistirme a esos labios tan divinos, a las cosquillas, a tus manos que me tratan delicadamente, a tu cara de niño bueno que viene a hacer cosas malas. Es imposible resistirse, para qué resistirse.

En las mañanas luego de desayunar, podrías escribir tus historias sentado allí y yo podría patinar afuera, prometo no estrellarme contra los vidrios; sé que me lo advertirás, pero juro que seré cuidadosa. O si quieres hacemos ejercicio afuera.

También puedes tomar una repentina siesta allí, de esas que haces para recuperar tu stamina. 

Y al final podemos leer y hablar... sí, acá me provocaría eso. Me provocaría eso y más.

De verdad sería un buen lugar que se ajustaría a nuestra dinámica juntos. Serían fines de semanas exquisitos, como los de ahora, sólo que en otro sitio. ¿No sería estupendo?


Lo único: cambiaría el color de los muebles, claro -siempre exigiéndole más a la imaginación-.

-Ele.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Stand Vid Comedy - Ep.25: "Cuando vamos al cine II"


Hace ya más de un mes que no publicábamos un video, digamos que nos tomamos unas vacaciones (literalmente Gabriel tuvo las suyas) pero decidimos grabar este episodio que seguía en nuestra lista de temas.

Ir al cine se ha convertido en todo un evento, pero no de los eventos de antaño donde la gente iba vestida de gala para sentarse en las butacas; sino un evento circense en el que uno pone a prueba la resistencia mental y emocional. Quizás es que nos estamos haciendo viejos y el cine ha perdido su magia, quizás son las siguientes situaciones las que nos fastidian la salida.



Si quieren ver la parte uno (la que grabamos casi un año ya), aquí está:



Recuerda compartirlo, es una forma de agradecerlo y a la vez de hacer llegar nuestro mensaje.

-Ele.

martes, 23 de agosto de 2011

Fotogramas - Stand Vid Comedy - Ep. 25

Siguiendo con la tradición que a veces cumplo y a veces no, acá están algunos fotogramas del episodio que se estrena mañana. Si quieren decirme cuál es su favorito, soy toda ojos.




"eso está terrible, terrible" (hablando del "lepe" que le di)








hablando de la escena




-Ele.

lunes, 22 de agosto de 2011

Flyer - Stand Vid Comedy - Ep.25 "Cuando vamos al cine 2"

Pues bien, luego de las vacaciones de Gabriel, volvemos con el episodio 25. En vista que el tema del cine es tan extenso sabemos que quizás haya una tercera entrega (para no hacer un episodio tan largo). He aquí el flyer recién sacado del abollado horno.
Espérenlo el miércoles 24.



-Ele.

viernes, 19 de agosto de 2011

El regalo...

Jamás me he fajado tanto en algo, jamás he ocultado por tanto tiempo un secreto. Hoy finalmente podré darle aquello que le hice para su cumpleaños. Sólo escribo para dejar algún registro de esta fecha. Mañana espero dejar más detalles pues ya el borrador del proceso está escrito, sólo falta la parte culminante: la recepción de la sorpresa.

No quiero sonar cursi, de verdad que me esfuerzo por no hacerlo, pero no entiendo cómo llegué a tener este grado de admiración hacia alguien; cómo es que tengo mariposas que me pinchan el estómago y hasta taquicardia (porque tengo taquicardia, señores). Es que siento que será un regalo importante o al menos para mí es lo más arrecho que he podido regalar a mis 22.

"Carajita, te pasas" - me digo, me repito.
"Carajita, lo adoras" - concluyo.

-Ele

martes, 16 de agosto de 2011

Recuerdos laborales del 2010

Andaba subiendo el preview de un video que andamos haciendo para un chico que se tripea los Stand Vid Comedy -que nos pidió participar en la publicidad de lanzamiento de su web-, justo cuando encuentro esto:



Solté un par de risas. Recordé rápidamente todo aquél abril del 2010 y las horas que pasé en la productora -me tocó, entre otras cosas, hacer la animación de este pequeño spot con motivo del mundial-. Recordé a mis jefes y mis dramas en agosto de "necesito vacaciones o si no, moriré" (y ellos riendo de mi extremismo); recordé el gran escape -una de esas cosas que haces sólo cuando tienes 20 (y te quedan como lección)-. En fin, recordé mil cosas. Todo por los "videos relacionados" de Youtube.

Ah, uno que tiene buena memoria y se encuentra con estas cosas.

-Ele.

lunes, 8 de agosto de 2011

Gracias, Oriana

Siempre que termino una etapa como ésta, ya sea la de básica, bachillerato y ahora la universidad, me distancio un poco de mis amigos y amigas; no sé por qué sucede realmente (quizás porque ya al finalizar una etapa cada quien está en lo suyo o en algo diferente; quizás sea un método para no sentirme apegada o triste, no lo sé).

Tampoco es que tengo muchos "amigos". Si bien pareciera que todo lo grabo, digo o publico (y por ende hasta cualquier desconocido puede sentirse mi "amigo") hay muchas cosas que dejo en silencio y que sólo pocos conocen... a ellos me refiero con esa etiqueta.

En este caso quiero dedicarle un agradecimiento público a mi amiga Oriana. Ella es de esas personas que te conocen tanto que si se ponen del lado contrario de la acera, deberías mandar matar.

Querida, bien te mereces estas líneas.

Oriana fue una de las primeras personas con las que hablé cuando llegué a la universidad, de hecho mi primer almuerzo fue con ella y Daniela R. Y es que hay que estar algo locos para almorzar con una niña con los cachetes verdes e inflamados por una operación de cordales (es decir, yo, quien escribe).

Ella es de esas mujeres de 1.60, con carácter fuerte; de esas que tienen opiniones impopulares por cuanto son muy sinceras, rompegrupo y nada condescendientes. Es de esas que en ocasiones se toman a pecho palabras como "niche", "mono", "tuki" pues ha vivido en ambos contextos y su sensibilidad social las hace comprenderlas sin ligereza. Igual uno sigue diciéndolas en modo jocoso, igual ella seguirá subiendo su ceja. Aunque, es irónico, aún nos seguimos diciendo "tráeme comida, esclava negra" y ella "cállate, explotadora española". Así que como verán, sólo en ocasiones y con ciertas personas se toma las cosas muy a pecho.

Ella es de esas que de pequeña fastidiaron mucho y que cuando creció se dijo a sí misma "ya está, que se dejen de joder". Por lo tanto Oriana caía mal en el salón de clases porque la veían como la carajita que no admitía las bromas infantiles de pubertos recién salidos del colegio. Pero créanme, la humanidad de esta muchacha es bastante grande y si le pedían sincera ayuda, accedía.

No fuimos amigas tan cercanas hasta segundo año, pero no porque me cayera mal, más bien me divertía y apoyaba su actitud. Sucede que en primer año de la universidad estábamos en el mismo grupito de ocho mujeres; pero en esa dinámica yo compartía más con Adriana que luego se mudó de país.

Sin embargo, siempre me gustaba discutir los temas de clases con Oriana. Cuando digo "discutir" me refiero a divagar y profundizar sobre las clases, agarrar los conceptos y desmenuzarlos para ver cómo se unían con los asuntos diarios. Bien podrían ponernos la etiqueta de "gallas" pero era divertido analizar conceptos como "el bien" en cuestiones cotidianas. También charlábamos sobre nuestras metas, aspiraciones, deseos y así.

Qué estupendo se siente cuando tienes a alguna amiga con quien analizar premisas filosóficas, indagar en las falacias lógicas religiosas, criticar el entorno y las condiciones sociales, buscar causas y efectos de conductas, etc; qué genial es hablar con alguien no sólo de hombres, de posiciones sexuales favoritas, de desengaños, chimes, etc. Ojo, que eso también es bien divertido y también lo tocábamos, en especial las cuestiones sexuales (tenía 17-18 años y comenzaba mi ardua exploración en ese campo).

Rápidamente esta niña se convirtió en un complemento perfecto. Ella siendo la más "cuadrada", ordenada -de esas que NO pueden escribir con un bolígrafo azul si ya escribieron con uno rosado- y yo el garabato, la mancha desordenada -de esas que no entienden qué coño anotaron en sus apuntes y escriben en cualquier papel-.

En la misma conversación podíamos pasar de "me parece que esto de Lasswell podría cumplirse porque...", "creo que mis motivaciones de vida son...", a "lo mejor es cuando te besan los senos, marica". A ver, díganme, ¿no es esa flexibilidad de temas totalmente encantadora?

También ella me explicaba cuestiones nacionales como dichos, alimentos, etc. Como si yo fuese la turista más turista de mi país (de allí toda la jodedera de "española explotadora" y "negra esclava"). Ir a la playa con Oriana -y el resto de mis amigas- era verme como la marciana y ella como la nativa del planeta. Pero de hecho aprendí muchas cosas prácticas como: el jugo de parchita se hace con lo de adentro y no con la concha. 

Como ella es de esas que no le importa cachetearte un poco para hacerte reaccionar, era la primera que me decía "tranquilízate, Elena" o el siempre sonado: "qué te dije yo". Claro, acá todo es recíproco, digamos que consejos iban y venían. Intercambiando los papeles de Yoda a Jedi y viceversa. De nuevo: ¿no es genial encontrarse con alguien que no siempre sea tu maestro y que estén al mismo nivel?

Ahora, no recuerdo habernos peleado, quizás hubo en ocasiones muy contadas algunos momentos de tensión pero ya no recuerdo los motivos exactos. También estuvimos un poco distanciadas en ocasiones pero más que todo por viajes, vacaciones y así.

Además y debo decirlo: saqué buenas notas en la universidad y tuve una mención, pero muchas veces ella era quien me recordaba: "mojón, ¿hiciste el trabajo de economía?" o "coño, Elenaaaaa, ponte a estudiar, deja de escribir en tu blog, ¡carajo!". Ella era la que en 4to año cuando comencé a faltar mucho a la universidad me decía "mira, carajita, debes definirte: o dejas ya de venir y te pones a trabajar en la productora, o ves qué coño haces porque vas a perder las materias". Incluso era la mensajera de las buenas noticias: "qué bolas de toro tienes tú, sacaste 19... qué bolas de pana". Todo eso se agradece y aún pienso que fue bastante injusto que esta mujer, excelente y verdadera estudiante -de esas que los profesores respetaban-, no hubiese recibido algún honor. ¿Sería muy cursi decir que yo te doy el de summa cum laude en amistad?

Fue divertido estar presente en sus etapas: desde un desengaño maldito -ella odia que diga esa palabra-, hasta su nuevo noviazgo. Desde su rudeza y crudeza en el salón, hasta la aceptación de la gente a su personalidad. Desde sus miedos hasta sus victorias. Me encantó nuestras tardes de chicas, nuestras horas de maternal (dormir y ver tv), las pocas idas a la playa; las conversaciones extendidas, las tácticas y planes fallidos y los silencios. Se agradecen los jalones de orejas, el decirme que dejara de excusar conductas ajenas y demás.  

Y así como uno va acumulando influencias de su entorno para desarrollar su personalidad, parte de mi desarrollo a la adultez lleva su firma.

Esto no lo escribo porque me estoy despidiendo sino porque conozco mi naturaleza y puede que no hablemos como antes (aunque no sé a quién le haré mis llamadas nerviosas a las 2:00 am); pero al césar lo que es del césar y por eso es menester dejar estas palabras públicas.

De verdad, Oriana, muchas, muchas gracias, mujer.

sexy, mami xD


-Ele.


P.d.: no había llorado en todo el proceso de graduación y se me aguaron los ojos escribiendo, qué impresionante la solemnidad, ¡ja!.

domingo, 7 de agosto de 2011

2do Twitcam (@conidayvuelta + @elena_victoria)

El sábado pasado convencí a Gabriel de hacer un twitcam. A él le gustó la idea de compartir con la gente que se tripea nuestras cosas así que lo hicimos. Duró 2 horas y media (sí, nos pasamos. Podemos hacerle competencia al presidente).

Para quienes no tengan algo que hacer, pueden ver el primer twitcam acá:



Ayer, sábado, volvimos a hacer uno -a Gabriel le gustó la vaina- y acá está. Duró dos horas cuando en realidad teníamos pautado hacerlo en una, pero bueno, el soberano no quería irse. Repito, si no tienen absolutamente nada que hacer, cuevana no le funciona y están hartos de la programación nacional, sírvanse de este segundo twitcam.



-Ele.

viernes, 5 de agosto de 2011

La fama es cuestión de tetas y culos.

No vengo a hacer un ensayo histórico sobre el impacto del cuerpo de Marilyn Monroe y su escalada social, ni siquiera pondré en tela de juicio si fue eso justamente lo que hizo que la rubia llegase a ser tan valorada (sobrevalorada para otros) en el mundo. Tampoco hablaré de las misses ni las actrices venezolanas que deben hacer un trueque endógeno: vagina por contrato, vagina por papel protagónico en la novela de las nueve; vagina por aparecer en el la ronda final de las candidatas a la corona.

No queridas mujeres, compatriotas, ustedes saben lo que hacen; ustedes siguen las sugerencias "del medio", ustedes son las que deben besarse con viejos verdes y ustedes son las que sufren de sus irritaciones. Al menos sé que agradecen a su amiguita porque les abre las puertas para "demostrar su talento" ya que "es un medio difícil plagado por hombres".

Hoy vengo acá a tipear algunas de mis divagaciones, a pedir que alguien me refute: "eso no es así, Elena"; hoy vengo a reclutar opiniones, a comprobar que no soy la única que piensa así. Tampoco me pondré pseudo moralista, para nada, así no se podría escribir lo siguiente.

Por siglos la mujer ha pasado de ser vista como un espécimen, un objeto sexual, un ser disminuido que debe ser protegido de la explotación sexual, un ser superior al hombre, una víctima de la injusticia "de género", etc. Pues bien, yo misma estuve de acuerdo con algunas de esas ideas hasta que crecí y entendí algo: una mujer sabe que hablando lograría las cosas -basta de hacernos las moscas muertas, somos inteligentes, sabemos utilizar las palabras-  pero entendemos que la forma más rápida de lograrlo es mediante el placer. Aprendemos -¿o se nos enseña?- que es diferente tratar de convencer a alguien hablando en un café o en una oficina, que convencerlo entre caricias en una cama o hasta en una toalla en la arena. Es una dinámica maldita que algunas gozan y otras rechazan -pero todas sabemos que existe-.

Entonces, en esta complejidad de pareceres, lo que se puede concluir es que el cuerpo, nuestro cuerpo, es una especie de palanca de "fácil acceso" a las cosas. Por eso es que cuando eres una niña regordeta en el colegio debes desarrollar más tus habilidades de conversación, debes analizar a tus amiguitos y ver cómo lograrás lo que quieres; es por eso que las niñitas gorditas tienen envidia a las delgaditas o a las atléticas, no es en sí por tener el mejor trasero o los mejores senos, es lo que ellas pueden hacer con eso.

Ahora, olvidemos los condicionales, acá no los hay: no es que por ser flaca serás la niña promiscua o por ser gorda serás la asocial, la que se imagina un mundo de vampiros-hombres y demás cuentos irreales. Para nada. Pero en el colegio solía suceder que aquella chica que ya estaba más desarrolladita que el resto, lograba la aceptación inmediata en todos los niños; ahora era cuestión de ella si usar eso a su favor o simplemente pasarlo por alto. Y escribo esto sin algún tipo de resentimiento,  más bien, todo lo que viví de niña y adolescente ahora es materia para reír y entender muchos porqués.

Ahora, hay un asunto con la fama y la dinámica de las mujeres que llegan a ella por su cuerpo. El asunto es que la fama ocurre de una forma rápida, por ejemplo: todos quieren ver y saber quién es la mujer que mostró los senos por internet -y más aún en un país falsamente pudoroso y moralista como el mío-; y es así como una chica de 24 años con un cuerpo realmente voluptuoso llega a esto:




Ella es Diosa Canales -hasta ahora asumo que ese es su nombre real-, tiene 24 años y actualmente sus fotos aparecen a cada rato en Twitter. Es una "actriz" que trabajó en Venevisión pero que logró su boom viral cuando en junio hizo un twitcam y mostró sus pezones, nalgas y demás. Hay que decirlo, la mujer está voluptosamente buena para una sesión de sexo o al menos si pienso como hombre es lo que le veo. La cara no es muy agraciada pero el cuerpo lo compensa.

La tildan de bruta por sus comentarios y revisando su twitter hay comentarios comunes, mal escritos -como los que uno puede decir en 140 caracteres (además, a veces las cuentas de estas personas son llevadas por otros)-; pero es que ella no es famosa por su discurso ni por su narrativa. La mujer es famosa por su cuerpo. Ella es el ejemplo actual (que podemos ver en desarrollo) de aquella amiguita del colegio que para hacerse notar, se subía la falda y tenía algo que mostrar.

Pero no creo que sea tan bruta o al menos está asesorada: en Caracas hay muchas Diosas Canales por ahí. Ayer fui al CCCT y vi por lo menos cinco o seis mujeres con traseros redondos y senos grandes desbordándose por sus blusas. Esas mujeres podrían cantar también "tanga, tanga, tanga" y estar en el huracán del ojo público; sin embargo están allí, relativamente anónimas ante la sociedad.

Actualización: Gabriel me mostró unos extractos del antiguo "Loco video loco" donde ella salía. Calculando la época de los videos y su fecha (oficial) de nacimiento, podemos concluir que para ese momento ella tendría como 15 o 16 años -hay que admitir que la chica posee un cuerpo "explotado" (muy tentador para sacarle provecho)-:



Diosa, entonces, fue "lista" y aprovechó su previa pequeña fama para potenciarla con un twitcam y el morbo de los insómnicos -yo también vi su twitcam, me confieso-. Ya muchos hombres la conocían, pero ese twitcam hizo que personas como yo que no ven Venevisión comenzarán a saber de ella; así que hizo bien su trabajo de lanzar la pequeña bolita por el acantilado justo cuando había más nieve.


Repito, ella no será brillante ni podrá escribir con coherencia, tendrá la cara poco agraciada, pero objetivamente hablando, la mujer está clara en que lo que vale es su cuerpo y lo cultiva; no sé qué tanto mérito tiene hablando de forma moral, pero si hablamos como una empresaria, sí lo tiene.

Diosa Canales es una mujer normal que quiere comida, ropa, accesorios, viajes, lujos, etc. y su forma más directa de llegar a obtener el dinero es su cuerpo. Señoras, no la vean con desprecio, no la acribillen por hacer un webcam sex masivo una medianoche; es una mujer de 24 años que le está sacando provecho a las inversiones en sus implantes. No veo cuál es la algarabía de todo esto. Ella debe aprovechar que la piel aún no se le arruga -aunque me sorprendió que tuviese 24 años, se ve más vieja-, que existe el autotune y que las redes sociales ponen muchas cosas de moda en Venezuela. 

Más bien, señoras, señores, yo comienzo a verla ya de forma graciosa, a observarla parada en la diminuta línea entre lo divertido-burlesco y lo triste-lastimoso. Saber que la mujer "amenaza con desnudarse y marchar a Venevisión" (como leí en un titular de La Patilla) ya es una joda. Y es que todo sería diferente si por ejemplo Diosa fuese una Dita Von Teese -aunque ya sé que dirán que no es posible-, pues su desnudez pasaría del nivel "es una putabruta barata" a "es una puta con clase".




Sea como sea, la chica está teniendo éxito, está en todos lados -incluida acá... rayos-. Sin embargo ya es un éxito que raya con el teatro absurdo. Por lo tanto debo decir que pronto saturará su imagen, verla desnuda será normal y al perder el impacto puede perder la continuidad en su ola de fama. Además, forzar el límite es lo que la quemará rápido. Con forzar el límite me refiero a:




En última instancia, y gracias a analizar someramente este fenómeno, me di cuenta de algo que antes no había visto, tener el cuerpo así acarrea unos cuantos contras: primero, te toca estar rodeada de hombres borrachos y babosos -como en el video de arriba-; segundo: todos saben cuántas glándulas mamarias tienen tus senos, cuántas venitas en el orificio del ano, cuántos vellos púbicos, etc... es como mantener una relación sexual con toda Venezuela y que ésta misma se burle de eso simultáneamente; tercero, que entonces te contrate Playboy, te tomes fotos desnuda y que luego te hagan un trato de esos con letras pequeñas, que incluye una cena aleatoria con el seguidor 60 mil de la revista -un chico de Cagua-, para al final cerrar tu noche así:

Besando a un completo extraño.

Gracias, Diosa, por quitarme mi eterno e irrealizable sueño de ser una actriz porno; gracias por demostrar el lado real, absurdo y crudo de tal "profesión". No quiero ser una obesa con celulitis en los cachetes pero tampoco terminar besando a cualquier carajo teniendo la opción de elegir al que yo quiera (con ese cuerpo). Tranquila, nena, aprovecha tus minutos de fama, take the money and run (pero corre rápido y vestida porque sino hasta los perros callejeros te violarán).

-Ele.

martes, 2 de agosto de 2011

Ironía es...

Que desde hace años (varios de hecho) me guste la canción "Wedding song" de Tracy Chapman, que siempre haya "cantado" la letra y que un día aleatorio como hoy -mientras trabajo y la canto- me dé cuenta que la jodida canción habla sobre el matrimonio, sobre la boda y tener a aquella persona para casarse. Oh, fuck, qué risa me dio cuando iba cantando y entendiendo mis propias palabras: "en este día tan sagrado y santo".

No tengo nada en contra las mujeres que se casan o tienen como meta formar una familia, de hecho una de mis buenas amigas tiene bien definida esa meta. Sin embargo no creo en lo "sagrado" del matrimonio, tampoco en la formalidad y por ende no lo veo necesario para establecerme con alguien por un largo período de tiempo. Sólo lo haría como un trámite necesario para fines de nacionalidad o así.

Pero esa idealización de la boda, la luna de miel y aquello pues no figura en mis planes de vida -como también veo muy difícil aquello de tener hijos (digamos que no quisiera tener un hijo que siempre se quede esperando a su ocupada mamá)-. Cuando era adolescente -que extraño es decir que ya no lo soy- pensar en casarme era lo más cercano a una pesadilla; son de esos contratos sociales que me ponen tensa. Pero en mi incipiente adultez tuve que entender que se trata de un trámite, así al menos ya no me produce temor ni instintos de escapista, pero igual no creo que me verán haciendo un video sobre "el día de mi boda".

Entonces, luego de esta mini reseñita, acá la ironía de que me guste tal canción.

Los que vimos esta boda sabemos cómo era su cara, pobre mujer.

-Ele.