Imagen del día.

Imagen del día.
(:

Días de vacaciones: día 1.

15 horas de viaje acumuladas. Cucarachas, cangrejos y moscas como anfitriones de la estadía; 14 viejas cachondas que se paseaban por la posada. Un reggaetón a full vatio que cesaba cuando se iba la luz, el agua jugando con desaparecer mientras aún había jabón en el cuerpo. Un cayo con 2000 personas apretujadas. Una cama cómoda y una sabrosa comida. Un cuarto que se abría con facilidad y al fondo: Gabriel y yo, dos güevones riéndose a oscuras mientras veían el salitre alumbrado por la linterna. 

Jamás había tenido unas vacaciones así, la colisión de las expectativas con la realidad fue brutal y divertida, por eso vale la pena ordenar los recuerdos de este rompecabezas para saber en qué momento todo esto se nos fue de las manos.

Gabriel Núñez y yo.


Au revoir, Caracas

La salida del buscama con ruta Caracas-Valencia era a las 3 pm. Pensaba que horas antes estaría repasando lo metido en la maleta pero tuve que olvidarme del asunto pues hasta el último minuto terminaba la entrega un trabajo. "La desconexión de Caracas es necesaria", pensé.

A las 2:30 pm ya estaba haciendo la fila para la confirmación de boletos mientras esperaba a Gabriel. Por suerte encontramos boletos que salieran temprano de Caracas y en cómodos autobuses. 

Nuestros nombres figuraban en dos diferentes líneas de autobuses: yo compré en Rodovías pero luego vimos que Aeroexpresos también tenía habilitados viajes desde Caracas y Gabriel compró allí. Nos fuimos en Aeroexpresos porque el terminal era más cómodo y cercano. Nunca sabré quiénes ocuparon nuestros asientos en el bus de Rodovías.   

Gabriel llegó con su maleta y bolso de mano. Estábamos contentos, este sería nuestro primer viaje; un buen experimento para dos sujetos que se conocieron apenas 16 meses antes. Luego de confirmar, nos montamos en el autobús. Gabriel me sorprendió porque compró la cámara con la que grabaríamos todo el viaje (una Panasonic TA1 que habíamos visto semanas antes). Así que comenzamos con nuestro registro audiovisual que esperamos montar en nuestros blogs lo antes posible.

En nuestra mente el itinerario era sencillo y rápido: si salíamos de Caracas a las 3 pm, llegaríamos a Valencia a las 5 pm, de allí un taxi que contratamos (y de confianza de la posada) nos llevaría a Chichiriviche por lo que a las 7pm o quizás 8pm estaríamos disfrutando del clima tropical mezclado con un buen aire acondicionado -sí, los vicios de los capitalinos son irrenunciables-. 



El viaje se hizo divertido entre comentarios y anécdotas, pero todo comenzó a desencajarse del plan cuando ya habíamos visto dos películas en el bus (la vivencial "The Hurt locker" y la edulcorada "August Rush") y comenzaba la tercera (la bulliciosa "Príncipe de Persia" -el volumen estaba más que elevado, haciendo de los últimos minutos del trayecto una tortura del choque-). El atardecer desapareció y aún no habíamos llegado. Jamás pensábamos que el viaje duraría 5 horas, creo que no éramos los únicos que huían de Caracas. Ya nos preguntábamos cuándo esto se nos fue de las manos, ¡ja, qué ingenuos!

A las 8 pm llegamos al terminal de Valencia y nos encontramos con el taxista Julio. Estaba realmente apenada. Corrimos a coger nuestras maletas y comenzamos el viaje con destino Chichiriviche (Edo. Falcón). Gabriel y yo ya estábamos cansados y hambrientos. Realmente hambrientos. No había almorzado, sólo había comido un durazno en el autobús y el otro se lo di a Gabriel. 

El trayecto estuvo oscuro y peligroso, como cualquier trayecto al interior del país. A veces cabeceábamos del sueño pero el hambre (y en mi caso, la velocidad del taxi) nos despertaba. Igual estaba contenta: llegaría a comer, bañarme, ver tv con Gabriel -lo cual implica reírse- y dormiría en aquella posaba con un aire fresco esperando el día de playa siguiente.

Día 1

Llegamos a las 11 pm. He ido varias veces a Chichiriviche por lo que noté que la posaba estaba alejada del pueblo. La entrada era colonial, de piedras, grama y predominaba el marrón de la madera. Habían varias sillas y sillones. En la entrada también estaban las mesas del restaurante (lo que hizo referencia inmediata a nuestro hambre). 

Nos recibió Misael, el encargado de la posada. Un hombre alto, algo fornido, moreno, de cabello crespo pero recortado; quien posteriormente sería bautizado por Gabriel como "adulto contemporáneo con frenillos". Gabriel planteó la idea de la cena y aunque la cocina ya estaba cerrada nos darían algo de comer -ya que pagamos la estadía "todo incluido"-. 

Sentados en una mesa del restaurante, Misael nos explicó la dinámica de la posada mientras de fondo sonaba una música bailable:

- Acá queremos que se sientan como en casa. El trato es así, muy familiar... somos una familia. Yo estoy sólo en las noches y vengo de vez en cuando, pero estará Jorge quien les atenderá. Luego de que cenen le mostramos su habitación y eso 
- Una pregunta, ¿el almuerzo está incluido en el paquete?- preguntó Gabriel (ya que teníamos esa duda desde hace días).
- No, es sólo desayuno y cena, además de los traslados a cayo Sal y cayo Muerto. El desayuno es desde las 7:30 hasta las 10:30 y para los cayos luego cuadran la hora - dijo Misael, con la típica sonrisa de encargado.
- Ok, perfecto. Y otra pregunta: ¿hay televisión? - pregunté.
Misael rió mientras elevaba sus brazos.
- No, señorita. Ustedes acá vienen a desconectarse -dijo afincándose en la mesa- en ninguna habitación hay televisión. Eso lo dejan en Caracas. Acá vienen a disfrutar del mar, del ambiente. Hay que desconectarse
- Y aire acondicionado sí hay, ¿o no?- pregunté ya con resignación.
-Sí, sí, eso sí. Los servicios básicos sí hay: aire, agua caliente y eso... no se preocupen- dijo Misael. 
Gabriel y yo nos miramos sonriendo un poco.
- Acá todo el mundo viene a disfrutar y a relajarse... por allá tengo a mis niñas -mencionó Misael mientras veía a Gabriel. Gabriel y yo nos miramos, hubo un tenso silencio-. Vaya sorpresa, la posada incluye el servicio de prostitutas jóvenes; otra cosa más que no aparecía en su web, pensé.

-Y esa música que suena, ¿es aquí?- dice Gabriel.
- Sí, es del área de la piscina... si quieren vengan a conocer las instalaciones mientras le preparan la cena. 


Caminamos por un pasillo hasta llegar a la piscina (frente a las habitaciones). Ciertamente la posada era amplia. El sonido del reggaetón era claro y fuerte pues las cornetas estaban en una especia de minibar, "Ya veo que nos desconectaremos" me dijo Gabriel. 

Misael apuntó a una especie de terraza donde había un grupete de señoras algo mayores bailando, "ese es el solarium... ahí están las niñas, están haciendo como bailoterapia", "un club de las divorciadas" dijo Gabriel, "son como mi mamá" dije. Ahora ya todo tenía otro sentido, uno más claro. 

"La están pasando bien... hoy hicieron un juego de penitencias donde a una le tocó quitarse toda la ropa. Cuando entré, se asustaron" comentó Misael entre risas. Gabriel y yo sólo sonreíamos, un poco por la sorpresa, un poco por lo bizarro del cuento.  

Volvimos al área del restaurante y cenamos. Estuvo buena la comida. Estaba tan hambrienta que no me importó que el pescado aún conservara su cabeza o si los tostones eran fritos -ya mucha dieta obligada había hecho en el trayecto-. 

Oriana se sorprenderá al ver esto. Jamás me atrevía a comer un pescado así. 

Era inevitable que Gabriel y yo no recordáramos los servicios ofrecidos por la posada y riéndonos nos preguntáramos: ¿dónde está la televisión?, ¿dónde está la comida francesa gourmet?... ¿dónde está Julio, el taxista? ¿qué hicieron con él?

Expectativas vs realidad

Finalmente era hora de conocer nuestra habitación. Enzo, un moreno delgado de espalda ancha, nos hizo pasar. La habitación era realmente rústica: paredes blancas, troncos en los lugares de las columnas, un espejo y una cama elevada sobre una base concreto (o cemento, no recuerdo). El baño era de baldosas blancas. La habitación era algo pequeña, pero tampoco estaba mal, excepto por una cosa: el aire acondicionado no funcionaba bien; había una humedad calurosa dentro del cuarto y el aire era como un soplido tenue. "Creo que dejaré de hacerme expectativas" dije, mientras Gabriel reía. No aguantamos mucho y pedimos cambio. 

la primera habitación que nos tocó

La segunda habitación tenía un aire acondicionado nuevo y una cama king size. Todo era igualmente rústico pero bastante espacioso. Hasta tenía un pequeño sillón de madera. El aire estaba apagado así que nos lo prendieron mientras nos explicaban que la habitación se conectaba con la del al lado mediante una puerta. Esta puerta sólo se podría abrir de un solo lado, del nuestro, así que no nos preocupáramos, eso sí: no podíamos usar las dos habitaciones porque al día siguiente una sería alquilada. El baño de este amplio cuarto era parecido al anterior.

 La cuestión acá era que la iluminación de la habitación era muy pobre y quedaríamos cegatones si deseábamos leer un rato. Gabriel revisó la habitación contigua y estaba más fría, pero íbamos a darle un chance más a esta de la cama king size. Así que nos dejaron asentados en nuestro nuevo hogar. 

Gabriel y yo bromeábamos con todo el asunto del traslado, la música de reggaetón que aún sonaba, las viejas, la comida "gourmet", el "chef francés", las expectativas y el tema de "¿dónde está Julio?".  Mientras tanto íbamos inspeccionando todo. La habitación del al lado estaba más fría y mejor iluminada pero la cama era más pequeña. Volvimos a nuestra habitación espaciosa. Gabriel me mencionaba algo mientras yo divisaba un movimiento extraño en la pared detrás de él. Pues sí: era una cucaracha, pero de esas aplanadas, rastreras, indomables e imponentes. 

La huésped de nuestra habitación salía del clóset y se paseaba por la pared superior. Era Pedro y esto era su casa. Intentamos matarla pero se necesitaba una bota militar talla 48, yo sólo tenía mi zapato de goma talla 38. Así que nos rendimos y nos mudamos a la habitación de al lado cuya puerta impediría su paso. Fui hasta el lobby y anuncié nuestro cambio de habitación -con algo de pena pues sé que nos verían como los caraqueños ridículos que se asustan por ver una cucaracha de dos kilos-.

nuestra habitación final: genova 

Por fin dejamos el nomadismo. Entre risas nerviosas y cansancio, desempacamos lo básico. Queríamos bañarnos para al menos descansar frescos y olvidar todo el trajín que había empezado casi 12 horas antes. Entramos a inspeccionar el baño. 

Todo parecía en orden. Lleve mis cosas de baño y las coloqué por el lavamanos, justo en ese momento una cucaracha salió a darme la bienvenida. Un rush de adrenalina corrió por mi cuerpo. Salí del baño y ya Gabriel sabía lo que sucedía. Esta cucaracha no era tan imponente como su vecina, además no podíamos seguir mudándonos de cuarto, era hora de matarla. Gabriel y yo hicimos esta especie de comando y luego de un momento la cucaracha yacía aplastada bajo la cama. Era hora de calmarnos e irse a bañar. 

Cerré la puerta, abrí la ducha y salía muy poca agua. Cuando fui a avisarle a Gabriel encontré a la segunda inquilina: otra cucaracha, del mismo tamaño de la muerta. Salí rápido del baño mientras Gabriel decía "¡no, coño, no!". Nos activamos y matamos a la segunda aunque duramos algo de tiempo porque se escondía en las rendijas de la puerta del baño. 

Luego de tanto rollo, estaba sedienta. Gabriel fue a pedir agua pero ya todo estaba cerrado y ni se oía la música ni a las viejas. Así que debía ahorrar los últimos mililitros que quedaban en mi pote de agua, digamos que estaba jugando a 127 Horas

Cumplida la misión de matar los insectos. Comenzaba la misión de bañarse con un hilito de agua y además: bañarse sin electrocutarse. La ducha tenía sólo una manilla, y el "calentador" es de esos marca Corona, que transmiten la corriente para calentar directamente el agua; incluso bañándose uno con zapatillas el agua hacía de conductor y proporcionaba unas descargas eléctricas (si acercabas mucho la mano a los huequitos por donde salía el agua). 

No había punto medio: o te bañabas con el agua fría o movías el switch superior y te quemabas con el agua caliente. Yo me arreglé como pude dándole al switch a cada rato. Cada hilito de agua iba en una dirección diferente así que tenías que ingeniártelas para hacer un embudo humano y concentrar el líquido en una zona. Pensé en ducharme con la "telefonera" (al menos tendría el agua concentrada) pero ésta no servía. Fuck my life. 

Era mucho para una noche. Gabriel colapsó en su momento y luego le seguí yo. La realidad simplemente le hacía un fatality a mis rimbombantes expectativas.

Luego de ducharme, con todas las cosas acomodadas y lista para dormir. Iba a ir al baño, pero no había papel, ¡ja! cómo no lo había pensado. Salí de la habitación y entré en la anterior (la de la cama king size) la imponente cucaracha seguía ahí paseando por el cuarto. Cogí el papel y me fui de regreso a mi habitación, sin miedo, sin adrenalina, bastante obstinada.

esta no es la habitación exacta que nos tocó pero la cama y eso era igual

Finalmente todo parecía estar en orden. Gabriel estaba bañado, yo también. Al menos el cuarto no estaba ni caliente ni húmedo. Sólo tenía sed pero dejaría que el cansancio de todo el viaje la distrajera. 

Luego de hablar un rato, Gabriel se durmió y yo me quedé despierta más tiempo, como es usual, hasta que dejé de pensar en todo y me concentré en descansar... si así había sido el primer día, necesitaría energías para el segundo.


-Ele.            

Vacaciones primitivas.


Me encanta cuando el nombre de mi blog toma un sentido literal.

El último grano de arena que divagaba en soledad por mi pelo falleció el 9 de junio del año pasado; un día después de haber regresado de la playa.

Mucho ha pasado desde entonces pero las razones para huir de la ciudad siguen siendo las mismas: cambiar el entorno. A veces veo esto como una maquinaria (endógena) donde uno trabaja, estudia o simplemente hace algo repetidamente cada día, cada semana, por meses. Ir de vacaciones es desacoplarse del eterno vaivén: trabajo-descanso.

Si tuviese que hacer un dibujo libre de lo que son las vacaciones:

......( )......

Es justo ese paréntesis donde uno se hace la vista gorda de aquella agenda que está sufriendo una obesidad mórbida.

Sí, siempre ha sido irónico esto: uno trabaja para pagarse los descansos. Más que irónico, absurdo. Este caso no ha sido la excepción pero creo que es la mejor forma de saludar al mundo post universitario.

Ya soy parte del club de los que pasan días y días metidos en ese rush caraqueño -que me recuerda a la película Koyaanisqatsi- para, en el medio de tanta algarabía, tomar la respectiva bocanada de aire y volver a las profundidades de un ciclo algo macabro.

Una vez un profesor nos explicó que ir a la playa es una actividad que nos une con los Cro-Magnones y los Homo Sapiens; es buscar disfrutar de la naturaleza en su sentido más primitivo.

Pues bien, vamos a ponernos primitivos: yo me llevo los guayucos y la cesta para la recolección; Gabriel que se lleve unas lanzas, garrotes y que aflore sus gritos homínidos. Tarzán, tienes competencia.

Ya nos veo ahí, en un modesto guayuco -me taparé los senos, bastó con eso de los stand vid comedy-. Mientras prendemos una fogata (porque somos primitivos modernos: ya existe el fuego en nuestro período) nos distribuiremos las tareas: mientras Gabriel va macheteando los pescados, yo los voy poniendo en unos palitos cerca del fuego.

Luego, comenzaremos a tirarle piedras a los cocos pero nos daremos cuenta que la cosa no está funcionando por lo que alguien tendrá que subirse a la palmera. Gabriel -que en la civilización sabe algo de parkour- será el elegido para tal labor, mientras yo atajo los cocos que él me va lanzando.

Después de nuestro festín marino llegará el momento de la relajación: Gabriel se quedará dormido, de eso no hay duda alguna; pero como yo soy una Homo Sapiens hiperactiva me quedaré haciendo dibujitos con un palito y decorando mis obras con conchas.

Quizás me aburra luego de unas horas y es probable que Gabriel se despierte. Les mostraré mis dibujos y le daré una sorpresa: un sombrerito de pajitas que le hice.

Creo que después tendremos una larga y pintoresca conversación con vocales y señas. Será larga realmente, tocaremos varios temas: la caza, la pesca, la recolección... con sus distintas técnicas y cómo mejorarlas; cómo se siente ser el macho alfa, cómo hago para sobrellevar los períodos menstruales... y así, son cosas importantes de las cuales chillar.

Se hará tarde y nos quedaremos dormidos, esto de hablar cansa las manos y las cuerdas vocales.

Visto así, luce como un viaje prometedor. Un viaje jamás hecho por alguien como yo -destinada a viajar con toda la manada-. Acá estaremos solos estos dos náufragos, que tuvieron la suerte de quedarse varados en la misma isla.

Notifico a los ladrones: tendré todos mis objetos de valor entre las trompas de falopio y el endometrio. Saludos.

Ya yo estoy lista.
Hasta el lunes, Caracas loca; sé que no nos extrañaremos.

Pocahontas, move out bitch, esa canoa es mía.

-Ele.

Stand Vid Comedy - Ep.23: "Burdel empresarial" a.k.a. "yo, Elena, nunca pondría esto en la web..."


He aquí el Stand Vid Comedy Ep.23 "Burdel empresarial" cuya sinopsis reza:

de cómo una aspirante a un cargo en una empresa, es totalmente ignorada y desechada por ser poco agraciada o no tener la disposición totonísitica que realmente busca el entrevistador.



Pues bien, eso es el tema del episodio. Pero para este blog lo que realmente es notorio es que en un solo video mandé al carrizo todas las cosas que jamás yo, con mi plena voluntad y sobriedad, pondría en la web. Esas cosas son las siguientes:

Yo nunca mostraría mis senos en la web (bueno, acá fue parcialmente)
Yo nunca mostraría un close up de mi trasero
Yo jamás publicaría gemidos (ni verdaderos o falsos) (aunque esto ya se fue a la basura con el episodio 19)
Yo jamás publicaría una escena de sexo -incluido el sugerente- (¿por qué creen que Gabriel salió solo en aquél episodio 19?)
Yo en mi vida pondría mi -aguado- trasero en la web
Yo nunca publicaría una escena donde saliera besándome con alguien (pero algo me dice que esta premisa se irá al mismo sitio que las anteriores).
Y por último: jamás publicaría un video de mi trasero -por si no ha quedado claro-.

Todo esto se lo pasó por el forro del orto el episodio que observan allá arriba.

En realidad es una tontería y sé que exagero, pero para mí este episodio pasó por todas las etapas: desde la negación, pasando por la pena hasta la resignación. Y para quienes digan que mostrarse son gajes de la actuación, queridos, queridas: no soy actriz... digo, por oficio digamos que sí, pero no por vocación. A mi me gusta estar atrás del lente -de verdad-. Este episodio no hubiese significado algún revuelo para mí si la que saliera actuando fuese alguna de mis amigas actrices "verdaderas". Pero bueno, la crítica a la situación lo ameritaba so...


En mi mundo, me siento como Diosa Canales y su twicam nocturno -notoriamente sin su cuerpo...-, después de este Stand Vid Comedy no se sorprendan al ver un trasero aguado bailando en La Bomba.

Y hoy ya tuve las secuelas de esto: fui a probarme un traje de baño y salí del probador a preguntarle a la vendedora si no había una talla más pequeña (con el traje de baño puesto). Yo jamás salía de los probadores hasta que no tuviese mi ropa original, soy excesivamente penosa, pero hoy iba por la tienda -menos mal que estaba sola- paseando con mi tankini como Pedro por su casa.

Se ha creado un monstruo.

En otro orden de ideas: si te ha gustado el video, la mejor forma de darnos las gracias es que lo compartas con tus amigos y conocidos; ya sea por Facebook, Twitter, Tumblr o Msn. ¡Gracias!


Bonus:
Yo jamás publicaría un video porno real (y si llegase a hacer esto, al día siguiente cometería un suicidio 2.0 volviendo felizmente a los 80 -la gente tendría que ubicarme por mi teléfono local-). Al menos esto no está previsto en ningún plan -además, ¿quién quiere ver a una gordita en ese plan?, ¿quién?-.


-Ele.

Flyer - Stand Vid Comedy - Ep.23: "Burdel empresarial"

Ok, estas dos semanas han estado realmente rudas con el freelanceo. No he tenido tiempo de nada, en especial hoy que deseaba la clonación para lograr todas mis tareas (tenía que hacer 5 cosas)...

No quería dejar el stand vid comedy sin flyer, así que hice este a los golpes, lo sé, pero miren: estoy muerta, si supiesen lo que es estar todo el día con el trasero fusionado con la silla diseñando otras cosas para otras personas (bueno, creo que hay gente que lo hace, así que quejémonos juntos) no les quedarían ganas ni de abrir paint. Igual, que lo disfruten.

Por cierto, aún dudo si poner o no el video en mi blog. En la tarde entenderán el porqué.

a diferencia de los otros flyers, éste no se lee bien de lejos: lo sé. 
Igual era esto o que no tuviese flyer. 

Basta de justificaciones. Enjoy it.

-Ele.

#shaniquamode on

Shaniqua... así me autodenomino cuando mi ceja se eleva más de lo normal, en un movimiento casi involuntario, y mi dedo índice, erguido, acompaña un manoteo indecente; todo esto motivado por algún comentario, acción o pensamiento que se salga de mis, creo que, amplios parámetros. Pero, ojo, no me gusta el drama público, lanzar objetos a un espejo o llamar "maldita lisiada", en un ataque asesino de celos, al móvil perturbador.

Digamos que yo no soy una cuaima, soy una Shaniqua. 

Shaniqua agita su mano mientras se hace preguntas para enfatizar la situación, "¿te vas a alterar por un pedazo de mierda... ése pedazo de mierda?" -creo que esos pensamientos me hacen reír bajando mi ansiedad-.

Con mi exnovio fui varias veces una ejemplar Shaniqua. A veces silenciosa, otras veces descarada y altiva - cuando la causa de mi molestia pasaba de ser meras conjeturas de una niña insegura a hechos reales-.

Habían cosas puntuales que activaban el modo Shaniqua, por ejemplo: ver a mi exnovio bailando reggaetón con otra mujer no activaba a Shaniqua; verlo hablando con ella por teléfono durante todo el día, varios días: .

Lección aprendida: uno debe dejar el monitoreo a su celular, a menos que quieras sentirte miserable e intranquila. Actualmente no lo hago -una razón menos para despertar a la Shaniqua que hay en mí-.    

Coloco más ejemplos para que entiendan, queridos lectores:

Que mi exnovio siguiera con la mirada unas tetas o un trasero firme y bamboleante por algún centro comercial, no activaba a Shaniqua; leer que mi exnovio le escribía a una mujer por MSN "no me importa ser el hombre más gafo del mundo con tal de hacerte reír", .

Antes, Shaniqua aparecía incluso si mi exnovio le decía diminutivos o sobrenombres a otras mujeres; ya eso caducó -creo-.

Pero había una situación que activaba a Shaniqua en un dos por tres: que aquella chica, con la que mi exnovio hablaba frecuentemente, lo invitara a almorzar, que le ofreciera comida o le dijera: "cuando vengas te preparo unas ricas arepas". Pero que quede claro que no era por cualquier tipa que le invitara a almorzar, no, era por ésa, con la que él hablaba de vez en cuando, donde había cierta conexión, mensajes que iban y venían, risitas y demás. ¡Joder! Eso era una llamada por cobrar a Shaniqua, ella simplemente llegaba sin avisar y me poseía. En esos momentos yo sólo pensaba:



En conclusión: Shaniqua aparece cuando detecta cierta conexión emocional que se posiciona muy al filo de la línea entre romance y amistad (de ambas partes). Shaniqua es una alarma, es sinónimo de analizar si tirar la toalla y marcharse. Shaniqua es el temor de quedar como una idiota idealizando a la gente con cataratas en los ojos y unos lentes bien gruesos y negros -como le gustan a Shaniqua-.

Ella me hace desear profundamente jamás haber caído en esa o alguna relación, me hace pensar en la soltería como la solución a todos las intranquilidades mentales. Ella simplemente me propone dejar todo como está y "au revoir... que se diviertan tortolitos, cómanse sus arepas a la luz de la luna".

Lo terrible es que Shaniqua es autodestructiva -como una adolescente en crack- y cuando siento que estoy así, me debato entre la tristeza, decepción y rabia. Es una sensación muy jodida, que me consume. Eso me dura varias horas hasta que el flujo de pensamientos se disipa o tengo la seria conversación: Shaniqua-hombre de Shaniqua.

Esta noche me recordé de ella.
Oh, Shaniqua, creo que no te extraño así que continúa de vacaciones, por favor.

-Ele.
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Pregunta de Elena en vacaciones: ¿cómo lidian con su alterego celópata?
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Una manzana -divagaciones de una Elena post universitaria-



Lo absurdo es enfocarse por días en el gusano de la manzana, ver lo desagradable y putrefacto que es; preguntarse cómo llegó ahí, quejarse por jamás saber cuándo se irá...

Lo absurdo es tener el cuchillo al lado y jamás pensar en rebanar esa parte para morderla... pero, igual mueres de hambre, igual es la única que tienes.  

-Ele.

¡HABEMUS VESTIDO DE GRADUACIÓN!


































Pronto más info catalogada como banal-#anadieleimportaperoiguallescomento.
Mientras tanto visiten mi página de facebook, para el mini resumen.

-Ele.

Stand Vid Comedy - Ep.22: "La pareja perfecta"


Todos hemos conocido a esa pareja perfecta, de álbum fotográfico; aquella que uno piensa que debe tener un podrido y cochino lado oscuro pero que jamás dan indicio de aquello. Son personas que saben que existen defectos pero se esfuerzan en proyectar una imagen impecable, amorosa, idilica... perfecta. El problema realmente es la finalidad de todo esto: aparentar; utilizar la hipocresía y engañarse a uno mismo.

Es por esto que el Stand Vid Comedy de este miécoles se afinca tanto en esos contrastes. Además, pueden usar el video como un ejemplo cuando quieran mostrarle a una de esas parejas su oscuro espejo... quizás sea muy fuerte verlo, quizás no. En fin, acá les va.

Por cierto, esta idea fue sugerida por el papá de Gabriel y desarrollada por nosotros -para que vean que le cumplimos al poebloh #votaelena2012-.



Nota: si te gustó el video, la mejor forma de darnos las gracias -es decir: pagarnos- es que lo compartas con tus amigos y conocidos; ya sea por Facebook, Twitter, Tumblr o Msn. ¡Gracias!

-Ele.

Fotogramas del episodio más "cuchi" que he hecho en mi vida - stand vid comedy - Ep.22 "La pareja perfecta"

Hoy me dediqué a buscar unos fotogramas, por aquello de dejar más cosas que ver y no sólo el video -además que también colocamos algunos en lapatilla.com-.

Pues bien, viendo los clips no pude creer la mutación melosa que Gabriel y yo sufrimos. Digamos que yo no soy tan así. Cuando vean el stand vid, lo entenderán. A la vez, fueron graciosas las peleitas y cosas que nos dijimos en nuestros diálogos casi improvisados. No sé si eran nuestros alter-egos o qué, pero sacamos a flote nuestra vena romanticona.

Acá les dejo con la feria de fotogramas -realmente exclusivos (hay algunos que sólo posee este blog... ¡shhh!)-.
Como siempre: ¿cuál es su favorita?

estoy cultivando unos huevitos en mi nido *-*
sesión de fotos con mi "turbante"
divagando sobre las actuaciones
yo, cagándola como siempre
él, burlándose como siempre
me da risa esa vaina que me pongo en la cabeza
esta es la mirada de "¿con que no vas a compartir ni comentarnos, ah?"

-Ele.

Flyer - Stand Vid Comedy - Ep.22: "La pareja perfecta"

click para ver en grande, como siempre.

Hoy fue un día de trabajo duro. Gabriel y yo grabamos este episodio entre el sábado y el domingo; como hoy cayó bancario, Gabriel aprovechó para editar el episodio completo, mientras yo hacía este flyer. Ya el episodio está listo y exportado para ser estrenado el miércoles (ya que nos gusta aliviarle la carga al miércoles, pobre día, le tocó ser el medio centro de la semana laboral).

El episodio 22 fue una idea sembrada por el papá de Gabriel; idea que fuimos explorando y armando. Sobre este Stand Vid Comedy sólo puedo decir: "Venevisión, Leonardo Padrón y compañía, ¡temed!"

Los fotogramas se los debo -pasé muchas horas diseñando este flyer simplemente porque no lograba alcanzar la idea que tenía en mi mente (y la cosa era tan sencilla)-. Los subiré mañana.

-Ele

La estafa de los cursos de cine en Venezuela (leer antes de hacer uno)

Aprovechando que tengo mi día algo libre hablaré de un tema popular por su abundante existencia. Me refiero los miles de talleres, cursos y charlas sobre "cómo hacer cine" en el país. Esto ocurre con frecuencia en Venezuela pero si eres de otro país, comienza a leer, quizás te sirva de algo.

Para los que se lo pregunten: esto lo escribe alguien que hizo por lo menos cinco cursos en diferentes instituciones, con diferentes "profesores", pagando precios elevados (generalmente). Siempre por la misma razón: aprender a hacer cine. En una charla con un colega reconocí que de todos los cursos, hay uno que puede salvar un poco su trasero (pero no lo diré por ahora, no quiero pecar de publicidad indirecta acá).

Este tema tiene muchas aristas por lo que cubriré las más comunes, si quien lee esto quiere comentar alguna otra, adelante.

La oportunidad del "mercado"

Pues bien, no sé si se deba a que la tecnología audiovisual está al alcance de las masas (me incluyo ahí), que ser "cineasta" está de moda; que hay una necesidad intrínseca de plasmar cinematográficamente el entorno o que el culto a la imagen, la fama y sus derivados sean atractivos para los jóvenes -y no tan jóvenes-; el punto es que desde hace unos años ha crecido la marea de chicos y chicas que quieren dedicarse al cine o al mundo audiovisual; al menos la cantidad de escuelas, talleres y demás, lo indica.

En ese océano de jóvenes con aspiraciones de cineasta me encontraba en mis 18, hace 4 años.

Entonces, imaginen una jauría de perros hambrientos de conocimiento buscando con desespero un pedazo de carne para devorar.

Este panorama dibuja, frente a los ojos de los que necesitan tener dinero para vivir y se dedican (o dedicaban) a los audiovisuales, una excelente oportunidad de trabajo: ellos, cineastas (con sus deudas) -en algunos casos ociosos o ya desempleados-, poseen "el conocimiento" y ven el momento preciso para vendérselo a los jóvenes que quieren ingresar "al mundo del cine".

Esto es, en blanco y negro, el negocio inicial.

Es por eso que afloran escuelas, talleres, cursos y charlas de corta o larga duración para explicar de qué va el cine, cómo se hace, cómo se vende, etc. De modo que un joven que sale del colegio y no tiene dinero para ir a otro país a estudiar cine, fácilmente puede hacerlo acá... pero, queridos, comiencen a ahorrar porque estos cursos no son así de baratos ni así de buenos.

Profesores, costos y pensum: una guía para olfatear la estafa

Acá es donde comienzan a explayarse los grises del asunto: hay cursos que son en su mayoría técnicos -o se supone que así sean- y hay otros que pueden tender a la teoría, a lo subjetivo. Hay "profesores" que sólo saben hablar de su película, corto, gustos o experiencias y hay otros que se avocan al tema mediante referencias, estudios o similares; hay talleres que por el brillo y glamour de sus ponentes, cuestan casi un semestre en una escuela de cine, así como cursos dados por "desconocidos" que pasan por debajo de la mesa. Por los precios uno ya puede identificar de qué va el asunto -y esto lo expondré en breve-.  

Por ejemplo, un curso de edición sin un salón de computadoras donde no te enseñen a usar Final Cut Pro, Premiere Pro o Avid es, al primer momento, una clara y evidente estafa: es necesario que tengas clases teóricas sobre el montaje, pero la técnica es lo que generalmente se busca como resultado. Sería absurdo pagar para salir del curso sin saber cómo montar unos clips en un timeline -e incluso salir del curso sin saber qué demonios es un timeline-. 

Todo lo que tiene que ver con la "técnica" del cine debería tener las instalaciones propicias para que puedas ejecutarlo. Otro ejemplo: hacer un curso sobre dirección de fotografía (o iluminación) y que no te enseñen a manejar las luces básicas y a practicar con ellas; a explicarte el por qué de cada una, las diferencias entre iluminar en HD y en celuloide, cómo crear ciertos moods, cómo hacer un buen chroma key, cómo manejar las ópticas con la luz, etc. Pues ya huele a estafa de segunda mano -si tomamos en cuenta que en internet hay miles de videos donde te enseñan todo lo anterior-.


Un pequeño ejemplo más para guiar: si haces un curso de producción deben enseñarte cómo hacer un manual de producción en sus diferentes etapas, brindarte tips útiles sobre resolución de problemas -o quizás plantearte algunos-, aprender sobre la negociación, etc. Si no, cuando salgas al ruedo tendrás que inventarte tu propio método o buscarlo en internet (perdiendo todo tu dinero).

Si un curso es muy caro, asegúrate que hayan instalaciones eficientes y que el pensum sea algo extenso, que cubra muchos flancos y no sólo lo básico -que eso lo encuentras gratis en la web-.

No vale la pena pagar mil bolívares o más para escuchar a un nombrado guionista hablar de sus películas favoritas, de las páginas que él recomienda del libro de Syd Field o "Esculpir en el tiempo" de Tarkovsky. Es pagar por charlar dos horas con alguien. No digo que el guionista no tenga cosas interesantes que decir pero, vamos, lo ven como un negocio y esto es lo absurdo; pagarle un café en Havanna sale más barato y es probable que aprendas lo mismo.

En caso que sean varias ponencias en un taller pago, pregunta si te darán material de apoyo, qué contendrá, observa la duración de cada ponencia, sin duran unos minutos es probable que sean minutos del "yoísmo" cinematográfico (es decir: "yo en esta película hice esto"); delibera sobre si deseas pagar para oír anécdotas; habla con personas que ya hayan participado en esos talleres, googlea el pasado de los ponentes, etc.

En dos platos: si un taller te llama la atención, perfecto, es genial... ahora, ve y averigua de qué va (y en qué contexto lo están realizando).

Lo penúltimo es muy importante: googlear el pasado de los ponentes. Cuando somos pequeños polluelos que salen de su cascarón, vemos todo brillante: cualquiera que haya hecho un corto "decente", un documental o haya ganado un festival debe tener el elixir del cine bajo su brazo (mucho más si su nombre ha salido en la mentada cartelera nacional). Consideramos que le estamos pagando a alguien "que sabe" y que, cual chamán, nos entregará su conocimiento del cine.

Admito que en los primeros cursos que hice, no googleé el pasado ni presente de los profesores. No sólo me refiero a googlear sus películas, cortos y demás, sino a sus opiniones en foros, sus escritos (de tenerlos), reseñas en las noticias, opiniones de colegas, etc. En fin, su identidad en la web.

Todo esto lo digo porque tu dinero bien podría ir para otras cosas más útiles: comprar una cámara o una computadora donde puedas editar, por ejemplo; quizás comprar micrófonos o una maleta de luces, etc.

Si la charla o el taller es gratis: asiste sin problemas, sáltate prudencialmente esos pasos de verificar bien quién será tu profesor. Total, compartir cuestiones de cine (sea quién sea) no es el asunto principal de esta "denuncia" -mucho menos si la gente lo hace gratis-, acá el asunto es invertir el dinero por obtener buenos conocimientos, evitando a los charlatanes. Es por eso mismo que viene la siguiente arista:

¡Sé director en tan sólo 1 día!

Luego hay cursos que son una mezcla entre lo teórico, el estudio de los casos, anécdotas, etc. Me refiero a los cursos de dirección. No sé si este es el curso más concurrido pero sí el que mejor se mercadea entre los jóvenes: "dirige tu propio cortometraje", "aprende a dirigir tus películas", "cómo ser director de cine" y demás. Yo caí en esa tonta trampa y lo asumo, es por ello que me enfocaré aquí.

Esta suerte de "directing for dummies" es el curso que mejor se presta para la estafa, primero porque no es algo técnico como editar, diseñar o tocar un instrumento; digamos que dirigir es lo más cercano a componer; es unir las piezas de cada departamento creando todo un bloque con significado. Entonces esto se presta a que el pensum sea diferente en cada caso -hay mucha subjetividad de por medio, digo-.

Segundo, los jóvenes van al curso generalmente porque quieren hacer esa idea que los atormenta y luego llevarse algún premio; porque quieren hacer cine "guerrilla" y necesitan conocer como es el merecumbé o simplemente porque no tienen idea de qué hay en el cine y éste es el cargo más reconocido (el de director).

Tercero, existe esta visión que dirigir es tomar el control, tener el poder. Es un cargo alto, de jerarquía y hacer un curso que te la brinde es algo prometedor.

Es acá donde los "cineastas" de la vieja o nueva escuela ven la oportunidad perfecta para que estos jóvenes paguen por su compañía, mientras juntos analizan o hacen un cortometraje.

¿cuál de ellos eres en el workshop de cine? 

Es decir, la cosa generalmente funciona así: Elena paga y tiene a un cineasta -frustrado o aún con vigencia- en un salón por unas horas para que éste le hable de su experiencia haciendo sus piezas audiovisuales, despotrique a sus colegas, al cine nacional, a la industria norteamericana, etc; y al final cierre su discurso con una sonrisa complaciente, diciendo: "pero sí se puede muchachos, nos vemos el viernes entonces".

En otros casos te entregan unas hojas fotocopiadas con el nombre de los planos (que gratis puedes ver en cualquier página si colocas en Google: "lenguaje del cine"); te explican que en Venezuela somos tan ignorantes que los camarógrafos ni saben qué es un plano 3/4 -a lo que uno se pregunta ¿y qué hago con esto entonces?-. Además, este comentario de los camarógrafos puede que enlace a alguna experiencia del pasado que demuestre cómo nada funciona en la "industria" del cine nacional y así culmina la clase... de nuevo.

El reality "¿Quién será director?" 



Luego viene la parte práctica del curso, aquello que reza el anuncio de "dirige tu corto", pero acá se presenta el primer problema: tienes a 16 personas en un curso, todas con ganas de ser directores pero sólo puedes hacer un (1) corto (porque en realidad lo presupuestaste así); entonces es inevitable que comiences a repartir cargos: tú, Fulano, serás script; tú, Mengana, director de fotografía; Sutano, tú eres cámara... y así. En caso que quieras lavarte las manos, dejarás que entre ellos se asignen los cargos pero deberás explicarles reduccionistamente qué se hace en cada roll porque nadie tiene idea.

En última instancia el curso de cine comienza a ser una competencia de egos, al mejor estilo reality de Mtv. El que vino para aprender a dirigir terminará siendo parte de la experiencia mientras hace el "clap" de la claqueta, pero en realidad fue engañado por el aviso, él no pagó para ello.

Además, para señalar la verdadera estafa: quien da el curso, en la etapa práctica, sólo guía el experimento explicando someramente qué debe hacer cada uno y luego le asigna a modo de tarea: "mañana trae el plan de rodaje y el libro de producción"; al que le toca esto -por meterse en un curso de dirección para iniciarse en el "mundo del cine"no tiene ni puta idea de qué es un libro de producción.

También deberás explicar cada departamento pero en estos cursos no alcanza el tiempo para cubrirlo todo y ni pareciese esa la idea, ya que son talleres express diseñados para pagar las deudas del profesor o quizás: acumular el dinero para su próximo film.

ACTUALIZACIÓN: Pensé que no haría falta nombrar los cursos que he hecho por cuestión de no focalizar la atención en ellos (descartando otros que pudiesen ser estafas), pero buscando el "nombre y apellido" de quien inspiró este subtítulo en el "artículo" encontré lo siguiente (que humilla a todos mis flyers por cuanto es totalmente real -el video busca vender el curso que ahora se da en Argentina-):


sí, bueno, le desactivaron la inserción: http://www.youtube.com/watch?v=iE6edJwlkxg

Éste es el taller que en una semana te ofrece hacer tu corto. Lo imparte mi ex profesor Daniel Tonitto. Juzguen ustedes el resto, vean los cortos resultantes; pregúntenle a los participantes cómo les fue en ese curso, quizás finjan demencia (hay algunos que no permitieron que sus créditos salieran al final del corto), etc. Si bien este no es el único curso cuya esencia es "págame por conocimientos muy deficientes", es un perfecto modelo para que estén advertidos.

Es triste que luego de todo este tiempo venga yo a exponerlo acá, pero bueno, ese video promocional ejemplifica perfectamente de qué va este post.

Digamos que estos cursos son una suerte de cajero automático para el cineasta que los imparte y una gigantesca dosis de pastillitas para quien lo recibe.

Al final se ve en este pequeño experimento lo mismo que en el cine nacional: muestran el corto final y a nadie le gusta, todos secretamente opinan que si ellos hubiesen dirigido estaría mejor; en otros casos la moral de algunos se irá al piso y otros dirán que ya tienen el negocio a sus pies.

Sea como sea, el que de verdad tiene el negocio es el que dio su charla, desempolvó sus viejas cámaras y de paso le pagaron la experiencia de tener a una docena de chicos a su merced.

En mi opinión: este modelo comunitario para aprender a ser director no sirve, es publicidad engañosa.

Mi recomendación: ser "director" es un título que puedes tener al hacer un video si así lo deseas. Ser un buen director o un reconocido director son cuestiones subjetivas que no sacarás de un taller. Pero, en última instancia, como el director es quien ensambla y guía la película, es mejor estudiar el funcionamiento de cada pieza. El curso de dirección de cine es realmente confuso si me preguntan, y es el que menos recomendaría. Prefiero recomendar un curso de producción, luego de montaje, guión y así.

un ejemplo de taller de cine que es gratis (escogido aleatoriamente en las imágenes de google) Ojo, no estoy diciendo que ahora todos los cursos deben ser gratis, obviamente el conocimiento cuesta algo, pero piensa en cuánto lo venden y quién lo vende. ¿Vale la pena?

Divagaciones finales de este negocio redondo

Parece difícil ser precisa en este tema tan ambivalente por ser tan subjetivo. Es decir, ¿cómo uno clasifica un curso de "bueno" o "malo" si al final uno siempre aprende?, así sea la lección de jamás pagar por escuchar a alguien hablando de sus guiones favoritos o sus cortos favoritos. Creo que lo único es ver qué se está ofreciendo, qué necesitas aprender y -especialmente- ver más allá del simple curso, saber quién lo da. Como dije, hay profesionales desempleados que buscan resolverse dando un curso, hay otros que se dedican a ser profesores de la materia y hay algunos que usan las charlas para promocionar su trabajo.

Por ejemplo, un director cuya película va en auge y anda obteniendo ganancias no tiene tiempo ni necesita hacer un curso, por lo tanto asiste como ponente a charlas y poco le importan si éstas son pagas o gratis porque lo que él necesita es publicidad. En cambio, cuando un cineasta necesita dinero, puede valerse de su "renombre" para hacer unos cuantos cursos que en el fondo no buscan más que abultar su cuenta dando una pobre enseñanza.

Vale subrayar -para quien no haya leído con cuidado- que no estoy en contra de compartir los conocimientos, al contrario estoy en favor de eso. Sólo estoy denunciado las decenas de cursos desde dirección hasta actuación (que también sufren el mismo fenómeno) que son netamente una estafa.

Pienso que las ponencias colectivas sobre el cine que duran un día no deberían costar tanto, ni los ponentes deben aprovechar ese momento para exponer el culto a ellos mismos y a su "grandeza cinematográfica". Eso los mete en mi lista de estafadores por muy conocidos y amigos que puedan ser de esta servidora.

Basta de la premisa "lo que el otro hace no sirve, pero esto que aprenderán aquí: sí". También es muy utópica la idea de que viendo unas clases están listos para ganarse la Palma de Oro o el Oscar.

Si vas a hacer un curso porque lo da tu director venezolano favorito, pues adelante, pero nada te asegura que luego él o ella sea un "contacto". Igual sucede con los que estudian actuación: no porque tal o cual actor de RCTV te dé clases significa que te tomarán para la próxima película. Pagar por conexiones también es absurdo. Si ése es tu fin, mejor asiste a festivales, la cosa es más barata y disfrutas de piezas audiovisuales.

O, mejor aún, sé aprendiz: a los productores, directores, etc. Les encanta tener a un grupo de pasantes (llamados "hormiguitas") que no cobren por su trabajo - en otros casos sí les pagarán y según Hernán Jabes, es una buena paga-. Creo que ésta es la mejor forma de conocer "el mundo del cine", aprendes más y te das cuenta de cómo se manejan las cosas por allá.

Si me preguntan, recomiendo mil veces esto, más que hacer un curso. Digamos que acá tienes más conocimientos, aunque debes estar consciente de que tendrás que moverte, que te exprimirán y que deberás lidiar con el ego y demás.

Si tan sólo entendieramos que el cine es más que un premio

Finalmente, repito, ¿todos los cursos de cine son malos?: no.
Que haya un grueso de estafadores: sí.

Si leyeron hasta acá, ya están advertidos. Bienvenidos.

¿Comentarios?

Nota: todos los flyers falsos son hechos por elenaenvacaciones, si te gustaron, puedes hacer el curso de diseño también.

-Ele.
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