No sé por qué nos aficionamos a armar rompecabezas para después desarmarlos y guardarlos. Sin embargo pasar horas tomando las piezas, ubicar su posición y joder en el interín, es algo divertido.
Nos gustan los rompecabezas con imágenes entretenidas, pintorescas o ácidas; nada de perritos de caritas arrugadas, unicornios o mariposas épicas; nos gusta más la estética de Viktor Shvaiko, así toda vintage, o la de Lichtenstein (que será el próximo puzzle que haremos).
Por ahora seguimos en la liga de las 500 piezas (nuestro primer puzzle fue la habitación de Van Gogh), cuando nos enfiebramos compramos uno de mil piezas de la Meninas de Velázquez pero nos derrotó, primero por su tamaño y después por aquella mezcla de tonos marrones; volvimos a comprar de 500 piezas pese a que descubrimos que los diseños más finos o las imágenes más chéveres suelen estar en presentaciones más grandes (como sucedió con el de mil piezas que armaremos en navidad).
Cuando tenga un apartamento planeo comprar una mesa específicamente para esto, pero debemos idear algún mecanismo para la no acumulación de cajas, si seguimos así necesitaremos un depósito.
navidad, here we go.
Recomiendo que lean la versión de Gabriel sobre este tema.
-Ele.