Imagen del día.

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La estafa de los cursos de cine en Venezuela (leer antes de hacer uno)

Aprovechando que tengo mi día algo libre hablaré de un tema popular por su abundante existencia. Me refiero los miles de talleres, cursos y charlas sobre "cómo hacer cine" en el país. Esto ocurre con frecuencia en Venezuela pero si eres de otro país, comienza a leer, quizás te sirva de algo.

Para los que se lo pregunten: esto lo escribe alguien que hizo por lo menos cinco cursos en diferentes instituciones, con diferentes "profesores", pagando precios elevados (generalmente). Siempre por la misma razón: aprender a hacer cine. En una charla con un colega reconocí que de todos los cursos, hay uno que puede salvar un poco su trasero (pero no lo diré por ahora, no quiero pecar de publicidad indirecta acá).

Este tema tiene muchas aristas por lo que cubriré las más comunes, si quien lee esto quiere comentar alguna otra, adelante.

La oportunidad del "mercado"

Pues bien, no sé si se deba a que la tecnología audiovisual está al alcance de las masas (me incluyo ahí), que ser "cineasta" está de moda; que hay una necesidad intrínseca de plasmar cinematográficamente el entorno o que el culto a la imagen, la fama y sus derivados sean atractivos para los jóvenes -y no tan jóvenes-; el punto es que desde hace unos años ha crecido la marea de chicos y chicas que quieren dedicarse al cine o al mundo audiovisual; al menos la cantidad de escuelas, talleres y demás, lo indica.

En ese océano de jóvenes con aspiraciones de cineasta me encontraba en mis 18, hace 4 años.

Entonces, imaginen una jauría de perros hambrientos de conocimiento buscando con desespero un pedazo de carne para devorar.

Este panorama dibuja, frente a los ojos de los que necesitan tener dinero para vivir y se dedican (o dedicaban) a los audiovisuales, una excelente oportunidad de trabajo: ellos, cineastas (con sus deudas) -en algunos casos ociosos o ya desempleados-, poseen "el conocimiento" y ven el momento preciso para vendérselo a los jóvenes que quieren ingresar "al mundo del cine".

Esto es, en blanco y negro, el negocio inicial.

Es por eso que afloran escuelas, talleres, cursos y charlas de corta o larga duración para explicar de qué va el cine, cómo se hace, cómo se vende, etc. De modo que un joven que sale del colegio y no tiene dinero para ir a otro país a estudiar cine, fácilmente puede hacerlo acá... pero, queridos, comiencen a ahorrar porque estos cursos no son así de baratos ni así de buenos.

Profesores, costos y pensum: una guía para olfatear la estafa

Acá es donde comienzan a explayarse los grises del asunto: hay cursos que son en su mayoría técnicos -o se supone que así sean- y hay otros que pueden tender a la teoría, a lo subjetivo. Hay "profesores" que sólo saben hablar de su película, corto, gustos o experiencias y hay otros que se avocan al tema mediante referencias, estudios o similares; hay talleres que por el brillo y glamour de sus ponentes, cuestan casi un semestre en una escuela de cine, así como cursos dados por "desconocidos" que pasan por debajo de la mesa. Por los precios uno ya puede identificar de qué va el asunto -y esto lo expondré en breve-.  

Por ejemplo, un curso de edición sin un salón de computadoras donde no te enseñen a usar Final Cut Pro, Premiere Pro o Avid es, al primer momento, una clara y evidente estafa: es necesario que tengas clases teóricas sobre el montaje, pero la técnica es lo que generalmente se busca como resultado. Sería absurdo pagar para salir del curso sin saber cómo montar unos clips en un timeline -e incluso salir del curso sin saber qué demonios es un timeline-. 

Todo lo que tiene que ver con la "técnica" del cine debería tener las instalaciones propicias para que puedas ejecutarlo. Otro ejemplo: hacer un curso sobre dirección de fotografía (o iluminación) y que no te enseñen a manejar las luces básicas y a practicar con ellas; a explicarte el por qué de cada una, las diferencias entre iluminar en HD y en celuloide, cómo crear ciertos moods, cómo hacer un buen chroma key, cómo manejar las ópticas con la luz, etc. Pues ya huele a estafa de segunda mano -si tomamos en cuenta que en internet hay miles de videos donde te enseñan todo lo anterior-.


Un pequeño ejemplo más para guiar: si haces un curso de producción deben enseñarte cómo hacer un manual de producción en sus diferentes etapas, brindarte tips útiles sobre resolución de problemas -o quizás plantearte algunos-, aprender sobre la negociación, etc. Si no, cuando salgas al ruedo tendrás que inventarte tu propio método o buscarlo en internet (perdiendo todo tu dinero).

Si un curso es muy caro, asegúrate que hayan instalaciones eficientes y que el pensum sea algo extenso, que cubra muchos flancos y no sólo lo básico -que eso lo encuentras gratis en la web-.

No vale la pena pagar mil bolívares o más para escuchar a un nombrado guionista hablar de sus películas favoritas, de las páginas que él recomienda del libro de Syd Field o "Esculpir en el tiempo" de Tarkovsky. Es pagar por charlar dos horas con alguien. No digo que el guionista no tenga cosas interesantes que decir pero, vamos, lo ven como un negocio y esto es lo absurdo; pagarle un café en Havanna sale más barato y es probable que aprendas lo mismo.

En caso que sean varias ponencias en un taller pago, pregunta si te darán material de apoyo, qué contendrá, observa la duración de cada ponencia, sin duran unos minutos es probable que sean minutos del "yoísmo" cinematográfico (es decir: "yo en esta película hice esto"); delibera sobre si deseas pagar para oír anécdotas; habla con personas que ya hayan participado en esos talleres, googlea el pasado de los ponentes, etc.

En dos platos: si un taller te llama la atención, perfecto, es genial... ahora, ve y averigua de qué va (y en qué contexto lo están realizando).

Lo penúltimo es muy importante: googlear el pasado de los ponentes. Cuando somos pequeños polluelos que salen de su cascarón, vemos todo brillante: cualquiera que haya hecho un corto "decente", un documental o haya ganado un festival debe tener el elixir del cine bajo su brazo (mucho más si su nombre ha salido en la mentada cartelera nacional). Consideramos que le estamos pagando a alguien "que sabe" y que, cual chamán, nos entregará su conocimiento del cine.

Admito que en los primeros cursos que hice, no googleé el pasado ni presente de los profesores. No sólo me refiero a googlear sus películas, cortos y demás, sino a sus opiniones en foros, sus escritos (de tenerlos), reseñas en las noticias, opiniones de colegas, etc. En fin, su identidad en la web.

Todo esto lo digo porque tu dinero bien podría ir para otras cosas más útiles: comprar una cámara o una computadora donde puedas editar, por ejemplo; quizás comprar micrófonos o una maleta de luces, etc.

Si la charla o el taller es gratis: asiste sin problemas, sáltate prudencialmente esos pasos de verificar bien quién será tu profesor. Total, compartir cuestiones de cine (sea quién sea) no es el asunto principal de esta "denuncia" -mucho menos si la gente lo hace gratis-, acá el asunto es invertir el dinero por obtener buenos conocimientos, evitando a los charlatanes. Es por eso mismo que viene la siguiente arista:

¡Sé director en tan sólo 1 día!

Luego hay cursos que son una mezcla entre lo teórico, el estudio de los casos, anécdotas, etc. Me refiero a los cursos de dirección. No sé si este es el curso más concurrido pero sí el que mejor se mercadea entre los jóvenes: "dirige tu propio cortometraje", "aprende a dirigir tus películas", "cómo ser director de cine" y demás. Yo caí en esa tonta trampa y lo asumo, es por ello que me enfocaré aquí.

Esta suerte de "directing for dummies" es el curso que mejor se presta para la estafa, primero porque no es algo técnico como editar, diseñar o tocar un instrumento; digamos que dirigir es lo más cercano a componer; es unir las piezas de cada departamento creando todo un bloque con significado. Entonces esto se presta a que el pensum sea diferente en cada caso -hay mucha subjetividad de por medio, digo-.

Segundo, los jóvenes van al curso generalmente porque quieren hacer esa idea que los atormenta y luego llevarse algún premio; porque quieren hacer cine "guerrilla" y necesitan conocer como es el merecumbé o simplemente porque no tienen idea de qué hay en el cine y éste es el cargo más reconocido (el de director).

Tercero, existe esta visión que dirigir es tomar el control, tener el poder. Es un cargo alto, de jerarquía y hacer un curso que te la brinde es algo prometedor.

Es acá donde los "cineastas" de la vieja o nueva escuela ven la oportunidad perfecta para que estos jóvenes paguen por su compañía, mientras juntos analizan o hacen un cortometraje.

¿cuál de ellos eres en el workshop de cine? 

Es decir, la cosa generalmente funciona así: Elena paga y tiene a un cineasta -frustrado o aún con vigencia- en un salón por unas horas para que éste le hable de su experiencia haciendo sus piezas audiovisuales, despotrique a sus colegas, al cine nacional, a la industria norteamericana, etc; y al final cierre su discurso con una sonrisa complaciente, diciendo: "pero sí se puede muchachos, nos vemos el viernes entonces".

En otros casos te entregan unas hojas fotocopiadas con el nombre de los planos (que gratis puedes ver en cualquier página si colocas en Google: "lenguaje del cine"); te explican que en Venezuela somos tan ignorantes que los camarógrafos ni saben qué es un plano 3/4 -a lo que uno se pregunta ¿y qué hago con esto entonces?-. Además, este comentario de los camarógrafos puede que enlace a alguna experiencia del pasado que demuestre cómo nada funciona en la "industria" del cine nacional y así culmina la clase... de nuevo.

El reality "¿Quién será director?" 



Luego viene la parte práctica del curso, aquello que reza el anuncio de "dirige tu corto", pero acá se presenta el primer problema: tienes a 16 personas en un curso, todas con ganas de ser directores pero sólo puedes hacer un (1) corto (porque en realidad lo presupuestaste así); entonces es inevitable que comiences a repartir cargos: tú, Fulano, serás script; tú, Mengana, director de fotografía; Sutano, tú eres cámara... y así. En caso que quieras lavarte las manos, dejarás que entre ellos se asignen los cargos pero deberás explicarles reduccionistamente qué se hace en cada roll porque nadie tiene idea.

En última instancia el curso de cine comienza a ser una competencia de egos, al mejor estilo reality de Mtv. El que vino para aprender a dirigir terminará siendo parte de la experiencia mientras hace el "clap" de la claqueta, pero en realidad fue engañado por el aviso, él no pagó para ello.

Además, para señalar la verdadera estafa: quien da el curso, en la etapa práctica, sólo guía el experimento explicando someramente qué debe hacer cada uno y luego le asigna a modo de tarea: "mañana trae el plan de rodaje y el libro de producción"; al que le toca esto -por meterse en un curso de dirección para iniciarse en el "mundo del cine"no tiene ni puta idea de qué es un libro de producción.

También deberás explicar cada departamento pero en estos cursos no alcanza el tiempo para cubrirlo todo y ni pareciese esa la idea, ya que son talleres express diseñados para pagar las deudas del profesor o quizás: acumular el dinero para su próximo film.

ACTUALIZACIÓN: Pensé que no haría falta nombrar los cursos que he hecho por cuestión de no focalizar la atención en ellos (descartando otros que pudiesen ser estafas), pero buscando el "nombre y apellido" de quien inspiró este subtítulo en el "artículo" encontré lo siguiente (que humilla a todos mis flyers por cuanto es totalmente real -el video busca vender el curso que ahora se da en Argentina-):


sí, bueno, le desactivaron la inserción: http://www.youtube.com/watch?v=iE6edJwlkxg

Éste es el taller que en una semana te ofrece hacer tu corto. Lo imparte mi ex profesor Daniel Tonitto. Juzguen ustedes el resto, vean los cortos resultantes; pregúntenle a los participantes cómo les fue en ese curso, quizás finjan demencia (hay algunos que no permitieron que sus créditos salieran al final del corto), etc. Si bien este no es el único curso cuya esencia es "págame por conocimientos muy deficientes", es un perfecto modelo para que estén advertidos.

Es triste que luego de todo este tiempo venga yo a exponerlo acá, pero bueno, ese video promocional ejemplifica perfectamente de qué va este post.

Digamos que estos cursos son una suerte de cajero automático para el cineasta que los imparte y una gigantesca dosis de pastillitas para quien lo recibe.

Al final se ve en este pequeño experimento lo mismo que en el cine nacional: muestran el corto final y a nadie le gusta, todos secretamente opinan que si ellos hubiesen dirigido estaría mejor; en otros casos la moral de algunos se irá al piso y otros dirán que ya tienen el negocio a sus pies.

Sea como sea, el que de verdad tiene el negocio es el que dio su charla, desempolvó sus viejas cámaras y de paso le pagaron la experiencia de tener a una docena de chicos a su merced.

En mi opinión: este modelo comunitario para aprender a ser director no sirve, es publicidad engañosa.

Mi recomendación: ser "director" es un título que puedes tener al hacer un video si así lo deseas. Ser un buen director o un reconocido director son cuestiones subjetivas que no sacarás de un taller. Pero, en última instancia, como el director es quien ensambla y guía la película, es mejor estudiar el funcionamiento de cada pieza. El curso de dirección de cine es realmente confuso si me preguntan, y es el que menos recomendaría. Prefiero recomendar un curso de producción, luego de montaje, guión y así.

un ejemplo de taller de cine que es gratis (escogido aleatoriamente en las imágenes de google) Ojo, no estoy diciendo que ahora todos los cursos deben ser gratis, obviamente el conocimiento cuesta algo, pero piensa en cuánto lo venden y quién lo vende. ¿Vale la pena?

Divagaciones finales de este negocio redondo

Parece difícil ser precisa en este tema tan ambivalente por ser tan subjetivo. Es decir, ¿cómo uno clasifica un curso de "bueno" o "malo" si al final uno siempre aprende?, así sea la lección de jamás pagar por escuchar a alguien hablando de sus guiones favoritos o sus cortos favoritos. Creo que lo único es ver qué se está ofreciendo, qué necesitas aprender y -especialmente- ver más allá del simple curso, saber quién lo da. Como dije, hay profesionales desempleados que buscan resolverse dando un curso, hay otros que se dedican a ser profesores de la materia y hay algunos que usan las charlas para promocionar su trabajo.

Por ejemplo, un director cuya película va en auge y anda obteniendo ganancias no tiene tiempo ni necesita hacer un curso, por lo tanto asiste como ponente a charlas y poco le importan si éstas son pagas o gratis porque lo que él necesita es publicidad. En cambio, cuando un cineasta necesita dinero, puede valerse de su "renombre" para hacer unos cuantos cursos que en el fondo no buscan más que abultar su cuenta dando una pobre enseñanza.

Vale subrayar -para quien no haya leído con cuidado- que no estoy en contra de compartir los conocimientos, al contrario estoy en favor de eso. Sólo estoy denunciado las decenas de cursos desde dirección hasta actuación (que también sufren el mismo fenómeno) que son netamente una estafa.

Pienso que las ponencias colectivas sobre el cine que duran un día no deberían costar tanto, ni los ponentes deben aprovechar ese momento para exponer el culto a ellos mismos y a su "grandeza cinematográfica". Eso los mete en mi lista de estafadores por muy conocidos y amigos que puedan ser de esta servidora.

Basta de la premisa "lo que el otro hace no sirve, pero esto que aprenderán aquí: sí". También es muy utópica la idea de que viendo unas clases están listos para ganarse la Palma de Oro o el Oscar.

Si vas a hacer un curso porque lo da tu director venezolano favorito, pues adelante, pero nada te asegura que luego él o ella sea un "contacto". Igual sucede con los que estudian actuación: no porque tal o cual actor de RCTV te dé clases significa que te tomarán para la próxima película. Pagar por conexiones también es absurdo. Si ése es tu fin, mejor asiste a festivales, la cosa es más barata y disfrutas de piezas audiovisuales.

O, mejor aún, sé aprendiz: a los productores, directores, etc. Les encanta tener a un grupo de pasantes (llamados "hormiguitas") que no cobren por su trabajo - en otros casos sí les pagarán y según Hernán Jabes, es una buena paga-. Creo que ésta es la mejor forma de conocer "el mundo del cine", aprendes más y te das cuenta de cómo se manejan las cosas por allá.

Si me preguntan, recomiendo mil veces esto, más que hacer un curso. Digamos que acá tienes más conocimientos, aunque debes estar consciente de que tendrás que moverte, que te exprimirán y que deberás lidiar con el ego y demás.

Si tan sólo entendieramos que el cine es más que un premio

Finalmente, repito, ¿todos los cursos de cine son malos?: no.
Que haya un grueso de estafadores: sí.

Si leyeron hasta acá, ya están advertidos. Bienvenidos.

¿Comentarios?

Nota: todos los flyers falsos son hechos por elenaenvacaciones, si te gustaron, puedes hacer el curso de diseño también.

-Ele.
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