Imagen del día.

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Welcome to London.

Bob Patiño hace ejercicio en Los Próceres.

Esta es una pequeña anécdota que ocurrió ayer y que ejemplifica claramente muchos mini-episodios de mi vida. Quizás hasta explique el porqué de mi personalidad -pues al unir esto con las cientos de miles de anécdotas parecidas, se obtiene ese cúmulo que se llama Elena(en vacaciones)-.

Continuando con mi "rutina" de ejercicios, salí a caminar al Paseo Los Próceres (que es el nombre popular aunque en realidad no se llama así y hoy averiguaré su nombre exacto) -lugar que más frecuento en estos términos deportivos-:


































Tiene una arquitectura "afrancesada" y se hizo en la época de Pérez Jiménez (1956) -hace unos años el paseo fue remodelado por la revolution y ahora comienza a deteriorarse ya que la gente realmente es inepta y usan las bicicletas, patines, etc en el área de baldosas (rompiéndolas un poco)-.

Allí se suele correr/trotar/caminar/montar bicicleta/patinar/hacer parelelas y si eres adolescente, estudias en La Bandera o así: irás allá al mediodía a "darte las latas" en los banquitos cercanos a lo que en la foto se ve como una mega "pixina". Es una "zona militar" así que al estar ahí uno se acostumbra a ver uniformados, y en ocasiones me siento como en una película judía (especialmente desde que al final del circuito colocaron como 20 banderas rojas).  Por cierto ese último tramo largo (el real Paseo Los Proceres) no es de acceso civil.
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En fin, luego de esta breve contextualización, prosigo.

Gracias a mi flojera y luego a la lluvia, terminé yendo a eso de las 6:20 pm, es decir: cuando el lugar está repleto de gente.

Comienzo mi ritual de ejercicio: me bajo del carro, enciendo el ipod, voy al "inicio" del recorrido, me estiro un poco y empiezo a caminar.

Uno de mis placeres ahí es ejercitar la observación, analizo y me distraigo con todo lo que hace la gente, mientras suena alguna canción que sirve como el soundtrack de la situación. Me gusta ver a los niños lidiando con sus bicicletas; a los adolescentes escondiéndose para darse sus respectivos besos; a las parejas que hacen ejercicio o discuten; a los militares que pasan en sus camionetas silbándoles a los culos trotadores de las mujeres (sean gordas como yo o las "mamis" que van allá a derrochar su físico con minishorts y minitops) -incluso un día que fui al mediodía, no había un alma, excepto la de una prostituta que venía caminando desde la salida de algún recinto militar y se arreglaba el pelo-. De verdad me distraigo con todo -incluso con las orugas muertas y pisoteadas que quedan en las baldosas; si vi 4 veces a la oruga muerta, di 4 vueltas-.

Entonces, voy caminando rápido y noto un extraño patrón de conducta: la gente que está unos metros adelante se aparta para darme paso sin siquiera voltear antes. Me sorprende, es como si ellos supiesen que algo viene a llevárselos por el medio si no se mueven. Generalmente aquí quien va detrás es el encargado de solucionar cómo adelantar a los que van más lento. Pero ayer todos se movían de lado.

Continué mi recorrido percatándome de este sentido arácnido que ha desarrollado el venezolano, quizás sea de tanto fogueo en las calles que nuestra paranoia ha evolucionado y nos ha hecho detectar a los demás sin siquiera voltear. O quizás era yo que he desarrollado un campo magnético que mueve a la gente de su lugar -más útil aún-.

Sin embargo una persona, que parecía no poseer de tales sentidos, volteó antes y observó mis pies, sonrió y continuó su camino. Quedé algo extrañada, observé mis pies y no vi más que los horrendos zapatos deportivos de mi mamá -pues los Adidas superfinosycaros que compré me hacen daño-. Igual pensé que él sonrió por lo feo que son y desgastados que están.

Terminé mi rutina, e hice el ritual de despedida: me monté en el carro, apagué mi ipod y me fui.

Llegué a mi edificio, apagué a Hitchcock y cuando me bajo, ya sin la música del ipod, oigo un fuerte "wink-wonk-wink", así cual sonido de juguete plástico infantil. Sigo caminando y el sonido sigue. Observo mis pies y camino... y sí: el sonido de patico amarillo de bañera, era yo, eran mis zapatos.

Lo primero fue, como siempre, reír porque ayer además de llevar estos zapatos también tuve que colocarme el pantalón gris con unas "accidentales" manchas azules -oh, estos pequeños detalles que se meten en mi lista de fails-.

Luego hice una pequeña prueba en el estacionamiento: caminé a la velocidad que iba en el parque y el chillido de los zapatos en efecto era para alertar a cualquier peatón que algo vendría a arrollarle. Quizás la gente no volteaba por miedo sino por instinto de "primero quítate y luego observa". No sé, siempre tendré esa duda.

En fin, entré a mi edificio por la puerta trasera -también comprendí por qué cuando iba camino al estacionamiento la gente en planta baja se reía un poco viéndome- y yo, sin pensar algo, les devolvía la sonrisa (mientras escuchaba música)-.

Al llegar mis padres le conté la anécdota y luego, entre risas, me dieron el dinero para comprar unos zapatos nuevos. Así que hoy (máximo mañana) tendré unos nuevos zapatos, silenciosos y menos feos.

Igual esta anécdota alegró/apenó mi día y la pude meter en la lista de mini momentos bizarro-cómicos -como cuando en preescolar mandaban a venirse disfrazado y mi mamá no entendía el concepto de disfraz así que me ponía cualquier cosa para simbolizar-.


Bob Patiño se ejercita en los próceres, there you go. 


-Ele.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

HSJSJHAHhhahahjaha
MORI DE RISA CON LAS ORUGAS
SI VEO 4 ORUGAS DI 4 VUELTAAAAS JAHAHSJHSJKHSDKJHDSKJD
YO FUI DOS VECES A LOS PROCERES Y ME GUSTO

Hilconsmary Mundarain dijo...

Jajaja Ele me estaba imaginando la anécdota y estaba #CDLR, recordé mi última visita a los próceres en la atropellada Expo Feria Navideña. El bonus del asunto aparte de las sonrisas, pues son los nuevos zapatos o no ? Jeje saludos.

Astrina dijo...

jajajaja
" como cuando en preescolar mandaban a venirse disfrazado y mi mamá no entendía el concepto de disfraz así que me ponía cualquier cosa para simbolizar-. "

LOL

the goddamn devil dijo...

ves... cosas que pasa por andar con los audifonos pegados a los oidos, te hacen aislarte de los alrededores...
igual me imagine el momento y de pana es bizarro...
saludos

José Daniel Silva dijo...

No puedo contigo y tus "zapatos chillones". Confieso de que si yo estoy en ese plan de ejercicios y veo a una chama pasándome así con ese sonido, hago a un lado, bajo mi velocidad, espero que pase y empiezo a reirme solo como Dios manda. ¡Que loco con loco!

Ok, ya... Hablando en serio, ya este es otro post largo que te leo y se me hace fácil. Gracias por esa, Elena. ¡Aplausos para José Daniel! [Sonido de una multitud aplaudiendo]

Anónimo dijo...

jejejeje...gracias por sacudirme la flojera. Me dieron ganas de salir a trotar antes del lunes...o sea hoy, mira que de tantas hallacas ya parezco una hallaca yo dentro de mis jeans. Ojalá no te hayas comprado todavía los zapatos. Es difícil conseguir un buen par de zapatos pra caminar o correr, por caro que uno pague. Recordé eso cuando dijiste q tus zapatos nuevos te hacen daño, si tienes tiempo este enlace te será útil antes de comprarlos:http://www.runningspain.com/
Entra al "consultorio", al final hay información detallada sobre los tipos de pie y los tipos de zapatos. Mi recomendación, cuando tengas otra vez dinero cómprate unos Nike especiales para running ¡es como trotar sobre una nube! Y de paso se conectan con tu ipod, diciéndote cuantas calorías quemas, cuantos pasos diste, etc. Pero bueno es cuestión de gustos y, sobretodo, de comodidad...también allí hay un apartado sobre el mantenimiento de los zapatos. Gogo yub

Elena Sánchez Vilela dijo...

@gogo
NO! esto me llegó como 3 horas después de que ya había comprado unos zapatos. Igual visitaré la página, Gogo. Qué mal, de verdad, que vine a conocer esto ahora. Igual los zapatos de compré no parecen malos :) (aunque no son caros). Gracias por pasar! (y qué bien que te motivé a entrenar)

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