Imagen del día.

Imagen del día.
(:

Soy un brócoli.

-Ele.

[Máquina contestadora]

Subráyalo para escucharlo.
Son las 4:02 Sánchez. Es hora de dormir. Ya no atiendes el teléfono ni haces caso. 
Sé que estás intranquila y que son varios factores. Que si estuvieses de vacaciones todo sería superficialmente diferente. Sin quejarte, ve a la cama. No hay cicuta ni revólver ni balas. 
Guarda las palabras para más tarde. 
Descansa.
Sonríe. 
Sueña. 

Nicolás.

Despiertas una mañana con un tono diferente.
Es como una ligera confusión. Una mezcla de licores ficticios.
Como un ratón moral sin haber bebido y sin haber hecho algo la noche anterior.
Algo muy pequeño que comenzó a aparecer en la temprana rutina cotidiana.
Abres los ojos luego de echarte un poco de agua en la cara. Te ves al espejo y sabes que algo no anda normal.
Algo se está saltando la línea de la cotidianidad.
Te vistes como cada día y al colocarte los zapatos detienes el ritmo pues comienzas a escudriñar qué te sucede.
No es un sentimiento, es más una sensación extraña.
Un vértigo espontáneo.
Un pensamiento recurrente.
Como esas canciones pegajosas que te disgustan pero tarareas camino al trabajo, que sólo cuando te empiezas a dar cuenta de que la cantas es que ríes y paras.

En este caso no puedes parar.
No puedes detener en tu mente ese pensamiento ni esa sensación porque básicamente no has descubierto el origen.
Cómo eliminas algo que no ves.
Llenas el día con quehaceres, charlas con otros, trabajo, internet.
No miras a los ojos a eso que te incomoda pero lo que no sabes es que eso sí tiene la mirada fija en ti.
En la cena comes despacio. Cada bocado hace funcionar tu mente y encontrar aquello que te ha molestado tan sutilmente durante todo el día.
Por más que tu cerebro engrane las piezas hay algo que no cuadra.
¿Qué sucedió esta madrugada para que despertaras hoy así con un sentimiento tan mínimamente diferente?
Hace 24 horas tenías problemas, situaciones, alegrías, lo normal, lo conocido; pero ahora esto.
Hace un día conocías a la misma gente que hoy, no hubo algún cambio en la rutina, nada.

Mientras divagas, esa sensación crece.
Es como si fueses un pequeño animalito a punto de ser devorado por una fiera de grandes garras.
La adrenalina expande tus pulmones y dilata tus pupilas.
Te acuestas en la cama, ojos fijos en el techo.
Control en mano, enciendes la tv.
Observas con atención cualquier serie para obligar a tu mente a obviar aquello que te puede enloquecer.
Sin más lucha, duermes.

Al siguiente día despiertas pensando que todo ha sido cuestión del estrés o cualquier excusa genérica.
Mientras cepillas tus dientes, ahí está. De nuevo aquello que se despertó contigo y que ha vuelto a rondarte, pero esta vez no viene solo.
Resulta que hoy la sensación está acompañada de un nombre.
El nombre de una persona cualquiera, pero evitando el juego de palabras, que para ti no es cualquier persona.
Al menos ya tienes una pista.
Que molestia que tu cerebro te haga estas jugadas y no puedas descifrarlo todo de una sola cucharada.
Mientras trabajas cual máquina bien aceitada, tu mente se dirige al archivo de aquella persona.
Revisas por qué eso te está produciendo una sensación diferente.
Recuerdas momentos, últimas conversaciones, episodios, todo.
Adrenalina inútil otra vez
¿Para qué necesitas adrenalina en este momento?
¿Para salir corriendo de ti?
Haces la cena rutinaria en la mesa de tu cocina.
Algo rápido para ir a dormir sin pasar más tiempo con el corazón acelerado.
Colocas música y el timer. Evitas divagar. Duermes.

Es la tercera mañana, yaces tendido en la cama. Aún no ha amanecido oficialmente.
Intentas cerrar los ojos pero es inútil, hay mucha adrenalina en tu cuerpo.
En tu mente sólo hay dos cosas: esa persona y su nombre en una pantalla.
Revisas el celular y allí están sus mensajes. Normales, cotidianos.
También están los tuyos: normales, cotidianos.
Es la maldita rutina lo que hace todo tan normal y cotidiano que sientes que algo pasará.
¡Bingo! Es eso.
Algo pasará.
Tienes unas ganas irresistibles por escribirle todo lo que te sucede. Sueltas el teléfono y vas directo a la ducha.
Estás nervioso como ratón de laboratorio observado atentamente por el científico.
El baño de agua caliente no relajó tus músculos ni te hizo descansar. Fue un baño corto.
Mientras secas tu cuerpo observas el celular ahí tendido en tu cama.
Ves su nombre en la pantalla y un espacio en blanco que te invita a escribirle.
Cómo le explicas esto que te sucede. No sabes cómo podría reaccionar ante tu extraña historia.
"Me levanté una mañana pensando en ti y no sales de mi mente" podrías decirle, pero sabes que esa es una línea cliché de tantas películas que acabas de entender que vieron juntos.

Tu número de teléfono aparece en la pantalla de tu amigo quien se ha despertado nervioso esperando una mala noticia. Le explicas casi sin detalles la situación y la posible solución.
Tu amigo te da unos cuantos consejos genéricos pues está más dormido que despierto. Fin de la conversación.

Te recuestas, aún sin vestir en tu cama, con el celular en la mano pues es la única ventana directa a eso que no te ha dejado dormir. Escribes, borras, escribes, borras.
Amanece oficialmente y sigues acostado en tu cama con el celular en el pecho.
Has pasado las últimas dos horas de vida pensando en esa persona.
Repasado cada momento y afirmando con la cabeza la unión del rompecabezas.
No entiendes el por qué de un momento a otro el escenario cambió. Un minuto decisivo que te perdiste en el tiempo.
Ya se te hace tarde para el trabajo. En el camino sigues pensando. Ella te escribe y tardas en responder.
Dejan de hablar un rato.
El día pasa frente a tus pies inmóviles y de nuevo en la cama. No recuerdas qué hiciste en la tarde ni la cena de hace unos minutos.
Eres un maldito zombie con el telefono, tu corazón, en la mano.
Tratas de dormir, colocas música pero ésta refuerza tu sensación, quieres vomitar.
Ya no aguantas más el vértigo de esta caída que parece perpetua.
Le escribes:

"Todo esto sonará muy raro. De verdad. Pero ya hace 3 días me siento extraño y por alguna razón tu estás involucrada en esto"

Lo borras. Repites:

"Hola, disculpa la hora jeje. Es que no sé qué me pasa. Estás despierta?"

No sirve. Eso te puede llevar a otros temas. Ya el tic toc del reloj invade tu presión arterial. Hiperventilas un poco y repites:

"Sí, sé que son las 3:11. Ya estoy harto. Hoy me dijiste que estaba extraño y realmente lo estoy. Lo estoy desde hace unos días y no sé exactamente por qué, sólo sé que tiene que ver contigo."

Ves el botón de enviar fijamente. Así con la misma intensidad como eso te observa. Cierras los ojos y colocas el dedo en el botón como si de tu última salvación se tratara. Respira profundo... "enter".
Tu corazón late muy rápido mientras llevas objetivo entre ceja y ceja: deshacerte de este sentimiento.
El suspenso te hace levantarte de la cama y caminar. Este no eres tu, nunca te ha pasado esto por alguien.
El celular enciende la pantalla. La luz a final del túnel.
Lo coges con nerviosismo, lo siguiente pudiese calmarte o explorarte cual globo de agua.
Lees:

"Espero que no haya sido por algo que hice :( ¿qué pasó?"

Decides contarle a tajos la historia. Incluyes la parte donde despertaste inquieto y que su nombre apareció en tu mente. Esperas la respuesta impacientemente. Quieres calmarte pero parece que esto de hablarle no está funcionando bien. Al cabo de unos segundos lees:

"Jeje no entiendo bien la historia ¿seguro que no estás ebrio?" 

"No, no estoy ebrio. Ojalá lo estuviese. No sé qué me sucede. Esto es como una montaña rusa."

"jaja sí inventas tonterías... bueno, pero fue por algo que hice hoy?"

"No ¡tú no has hecho nada!"

"jaja no entiendo... creo que alguien tomó unas copas de más esta noche"

"¿Te puedo llamar un momento?"

"No, me voy a dormir ya. Sé que esta semana estás súper ocupado pero qué tal si nos vemos mañana"

 "Dale, mañana en el almuerzo"

"¿Estás mejor?"

"Sí, al menos ya puedo dormir"

"Jaja ok, espero llegues vivo. Duerme ya, buenas noches" - Escribe ella y no duda ni un segundo en presionar el botón enviar. Una risa maquiavélica para celebrar el triunfo de su plan.
La presa está a punto de caer.

Maquiavelo, Maquiavelo... Nicolás.
Te detesto.

-Ele.

15 razones para hacer un blog / los contras + unos tips.

Hace ya más de un año que tengo un blog activo y actualizado. Con el tiempo le he agarrado un gusto tremendo a la actividad de escribir y leer. Para mi los blogs son como libros entregados por páginas sueltas. Cuando conozco a un bloguero con líneas interesantes suelo leer todo su material y esbozar una idea de lo que es o de lo que intenta decirme.

Sin embargo, la fiebre de los blogs pasó hace muchos años y aún hay mucha gente en el mundo que nunca los usó o es ahora que los está conociendo.

A todos ellos que quieran dejar de leer y comenzar a escribir pero no terminen de decidirse, pues lean:

+ Los Pro:


1. Escribes lo que quieras, cuando quieras y como te provoque.
2. Tienes la libertad para colocarte retos o metas, sean cortas o largo plazo. Por ejemplo: quiero que este sea el mejor blog de cocina que exista; quiero que este sea el blog de música más conocido.
3. Es una ventana de bits para escribir aquello que ni en twitter, FB o formspring puedes hacer (acá no hay límites de caracteres ni dependes de otros para activarlo)
4. Puede funcionar muy bien para encontrarse con gente que piensa igual a ti (o discutir con quienes no lo hacen)
5. Es una genial forma de expresar y dejar "para la posteridad" esas ideas que pensaste sobrio/a (o ebrio/a).
6. Si sufres de insomnio, depresión o adicción a un tema podrás extenderte acá las horas necesarias.
7. Acá practicas la lectura y la escritura ergo ejercitas la mente, te haces más inteligente (que no quiere decir "nerd") y mucho más ágil con las ideas. Con el tiempo dominarás un mejor léxico (claro, si te propones escribir bien).
8. Le perderás el miedo "al qué dirán" (claro, trata de escribir con la mayor libertad posible -y esto no quiere decir que a juro deban ser cosas íntimas-)
9. Podrás ponerle mucha creatividad y si consideras que no tienes la suficiente pronto descubrirás que sí: siempre hay algo, por muy pequeño que sea, de que hablar o escribir.
10. Entenderás mejor los temas a los que te enfrentas diariamente, pues al tratar de explicarlos acá deberás ordenar (de la forma que más te convenga) tus pensamientos.
11. Repito, conocerás gente muy, muy interesante. Sacarás de dudas a otros y alimentarás un poco el "morbo" de aquellos que de un momento a otro decidieron saber un poco más de ti.
12. Si tu material es realmente bueno hasta podrías conseguir trabajo, quizás escribiendo o quizás haciendo aquello que demuestras que más te gusta. No hay que subestimar los blogs en el momento profesional, la gente puede recomendarte por unas simples palabras.
13. Si estudias mercadeo, publicidad, sociología, comunicación, etc esta será una herramienta que deberías explotar o aprender a manejar. Tiene un alto potencial para tener insights sobre una determinada población. Si eres una empresa, será una ventana para un contacto más directo (y menos industrial) con tus clientes.
14. Puedes escribir dando tu nombre y apellido o usando un seudónimo. Cada uno con sus pro y contras.
15. Es gratis (qué más quieres).

+Los cont:

1. Si te entusiasma la idea de escribir, puedes pasar demasiadas horas en eso y descuidar las otras labores cotidianas como el trabajo, asignaciones, etc. Podrás hasta llegar tarde a reuniones por estar actualizando el blog.
2. Al comienzo puede que sientas una incomodidad o arrepentimiento por lo que has escrito. Quizás alguien descubra algo que no dijiste en su cara y tengas algunos problemas. (No me ha ocurrido pero a otros sí).
3. Si no tienes una autoestima o madurez necesaria puede que los comentarios negativos (a veces hechos por trolls) pueden derrumbarte o hacerte sentir mal por días. No digo que esto sea la regla, en mi blog, como en varios que frecuento, la gente suele comentar cosas positivas, contribuir con sus anécdotas, agradecer, etc pero quizás si tratas un tema donde critiques el fanatismo a algo, la política, etc, puede que lleguen un montón de comentaristas a insultarte.
4. A veces puede hacerse muy, muy personal. No digo que esto sea malo, pero sí es un contra, porque estarás expuesto/a a que otros sepan demasiado de ti. Para eso te digo que publiques todo aquello que hablarías con un conocido (no amigo) sin problemas. Todo aquello con lo que estés cómodo/a. Deja algo siempre para descubrir, no muestres todo el libro de una.
5. Plagio. Alguien puede plagiar tus ideas, así que cuando publiques algo que te parece muy bueno fírmalo y colócale una fecha, generalmente cuando el texto plagiado sea buscado en google aparecerá la fuente original (es decir tú). Si por el contrario, vas a tomar algo de otros, trata de darles crédito, esto tiene muchos pros. Lo otro que puedes hacer es escribir cosas que no te importen que rueden por la red como prostituta borracha, si no te importa pues el plagio no será un contra.
6. Gente obsesiva. Es probable que lo que escribas haga que muchos se identifiquen contigo y puede que dentro de ese grupo hay uno que otro que por un período de tiempo se obsesione. No sé con que frecuencia ocurrirá. Y la forma de manejarlo con libre albedrío para cada quien. Ojo, no todos les parece un contra esto de la gente obsesiva, hay personas que viven y comen por personas así.
7. El blog puede llegar a ser esclavizante y puede que llegues a detestar tener la "obligación" de escribir en él. Creo que si esto llegase a ocurrir yo me apartaría un tiempo y quizás abriría uno nuevo o diferente.

+Tips de Elenaenvacaciones

1. Busca escribir correctamente, si tienes problemas con la ortografía y gramática trata de buscar en google si se escribe "porque" "por qué" "porqué". Es indiferente los temas que trates pero SIEMPRE una buena ortografía proyectarán sabiduría, elegancia y buen gusto. Repito, así hables de historia, literatura, música o simplemente comentes qué hiciste una noche de copas. Escribe bien. (Yo suelo escribir directo en el borrador de blogger pero hay otros que suelen escribir en Word. Cualquiera funciona bien.)

2. Crea un blogroll o dedica un espacio para compartir con otros los blogs que lees o que son tus favoritos. Lo positivo de esto es: 1. Compartir el tráfico de lectores: Mucha gente que lee mi blog luego linkea a otros y descubren a aquellas personas que a mi me parecen interesantes, y viceversa. A veces los nuevos lectores de mi blog vienen de otros que me han puesto en sus listas. 2. Al crear una lista de blogs en el tuyo, tienes la opción de visitarlos de una vez cuando navegues por tus líneas sin tener que pasar por el escritorio de blogger o el reader de google.

3. Libera el captcha o el código de seguridad en los comentarios si te gustaría tener varios. Hay blogs como el de Blogacine que cambiaron su estructura y para cuidarse las espaldas (y otras cosas) sólo pueden comentar personas registradas, esto sólo lo puedes hacer cuando ya tu blog está sólido en "el mercado de blogs". Pero mientras más libertad le des a tus lectores más chance tienes que comenten. Poner doble captcha y muchos pasos para comentar puede aburrir o hacer que quien quizo dejarte unas palabras se arrepienta (o se le borren).

4. No a juro debes responder a todos los comentarios que te dejan en el blog. No es una obligación. La idea es que lo hagas porque te nace. Sin embargo, si sueles responderle a tus lectores ese feedback será positivo para crear una mejor relación, demostrar el interés o comenzar una calurosa discusión. Hay blogs que en los comentarios es en donde está el verdadero meollo del asunto.

5. Actualiza con periodicidad. No es muy agradable leer un blog genial pero que se actualice 1 vez cada año o 2 veces en 6 meses. No debe ser diariamente, por si eres alguien ocupado/a, puedes acostumbrar a tus lectores a leerte el fin de semana o tal día de la semana. Hay páginas donde te dicen que de 2 a 5pm la cantidad de lectores es mayor pues están en el trabajo, también puedes publicar los miércoles para aligerar la semana o los domingos (cuando mucha gente no tiene algo que hacer). En el caso de este blog, las actualizaciones vienen así sin orden específico pero si quieres ser ordenado/a y/o sistemático/a recomiendo que busques sobre esto en la web.
  
6. Hazlo audiovisual. No digo que debas hacer un vlog (video-blog) -aunque también hay una docena de pros para hacerlo- pero sí que amenices con fotos, videos y música. Ojo, si tu estilo es sólo escritura o sólo fotos, mantenlo; mas si lo tuyo es escribir para divertirte y es algo menos rígido entonces prueba inyectándole algo de color, movimiento y sonido a tus textos.

7. No te diré sobre qué escribir. Hay quienes opinan que no siempre hay que hablar de cosas positivas y que las quejas o pesares atraen a más personas. Eso en realidad me parece ya too much. Sea lo que sea, escribe con chispa, relee tus párrafos y ve si de verdad necesitan ser así de largos o cortos. Yo escribo mucho, sí, pero es porque todo lo que está ahí lo veo necesario. Tampoco debes hacer párrafos de 20 líneas. Si te gusta hacer párrafos de 140 caracteres, perfecto. 

8. Diviértete, haz catarsis, escribe sin presiones. Mientras más libre seas en tu blog, la gente lo notará y les atraerá. En la web hay una implícita aversión a las cosas forzadas, pagadas y publicitarias. Es verdad que todo puede vender y que si un blogger escribe sobre tal y cual producto, otros lo podrán tomar en cuenta. Pero lo que se debe entender es que el formato blog es algo más cercano a quien te lee. Hay una diferencia estructural entre la web de coca cola y su blog, o la web de vimeo y su blog. La naturalidad es la esencia.  

9. Los lectores no son vacas ni ovejas así que no los subestimes.

10. Elige con cuidado los colores de tu blog. Un fondo negro con letras blancas suele cansar la vista, así que elige algo gris. El azul rey con amarillo brillante no es bueno para los ojos, igual que el rojo y el blanco. Elige vinotinto, azul oscuro y amarillo pastel, etc. Mientras el diseño y colores sea menos chocante, más tiempo podrán pasar los lectores en tu blog. Las mayúsculas y minúsculas combinadas era la moda del 2000, estamos en el 2010. Mezcla colores si lo crees necesario, hay blogs que suelen escribir cada párrafo de un color, yo no lo haría pero no me molesta leerlos (mientras el contenido vaya acorde con todo). 

11. ¿Blogger o Wordpress? Por la libertad que al final encontré, yo me inclino ahora por blogger, tan sólo le hace falta mejorar su sistema de comentarios (que el de wordpress es mejor) y listo. Pero en blogger puedes colocar plantillas más fácilmente que en wordpress. Lo bueno de wordpress es que si sabes diseñar en CSS no tendrás problemas en personalizar tu web. Recuerda, haz un diseño acorde a la personalidad de lo que vienes a decir. Esto advertirá al lector. 

12. Deja de leer y ponte a escribir.

---

Para cosas técnicas no duden en preguntarme.

¡Nos leemos!

-Ele.

Extra Grande vol. I

A veces la vida no se ajusta a tus medidas.


Este tema es algo complicado pero como hoy tengo ganas de escribir pondré una arista del asunto, la idea es crear varias entregas sobre esta situación de la cual tengo una gran experiencia.

Yo he pasado 16 años de mi vida ocupando más espacio atmosférico que las demás niñas de mi edad.
Pasé de ser "rellenita", a gordita, a gorda. Actualmente estoy en mi peor forma, no llego a ser una mujer norteamericana, pero mi peso dista ya mucho de ser ideal. Pero como tengo la libertad necesaria para hablar de este tema que inevitablemente he analizado, manos a la obra.

Advierto que alguien que haya sido delgado durante parte de su adolescencia y su niñez no entenderá cabalmente el "peso" de mis palabras, en cambio alguien que haya pesado siempre unos kilos más que el resto, gozará con mis líneas.

Punto uno: la ropa.

Parecerá lo más banal del asunto, lo menos peligroso de la gordura y hasta lo más efímero, pero es lo que primeramente te indica la gravedad y profundidad del asunto.

Un día un nómada con frío descubrió que usar unas pieles que protegieran su cuerpo lo harían soportar mejor el clima. Otro día alguien decidió que la vestimenta no sólo era para proteger el cuerpo sino para adornarlo.

La gente se viste siguiendo un patrón preestablecido en base a sus gustos (impuestos o no por diferentes factores). Cuando eres niña y ves tv sueles desear vestirte como esa caja de luces te lo propone. Así que vas a las tiendas buscando esa falda, ese jean o ese vestido que viste en tu serie infantil o adolescente favorita (quizás también como te indicó tu amiga o como viste que se vestía la niña que más noviecitos tenía).

Resulta que el jean de jóvenes te queda apretado, las mangas de la camisa dejan una rojiza marca en tus brazos y el espejo está distante de llevarte a ese look televisivo. Se podrían buscar opciones alternas (una talla más grande, otro modelo de camisa, pantalón, etc) o en algunos casos a esa niña simplemente no le importa estar apretada y decide comprar la ropa así. En mi caso, simplemente desistía de la compra regresando todo al perchero.

Con el tiempo te vas a acostumbrando y vas teniendo el "olfato" suficiente para buscar la ropa que te irás a probar. Una persona que haya sido gorda por muchos años sabrá que lo suyo está en el fondo de los percheros. Nunca confiará en las tallas que están sobre la ropa y cuando se trata de pantalones desconfiará aún más.

Las visitas a las tiendas irán creando una especie de caparazón. Es un ejercicio de caerse y volverse a levantar. En mi caso, viví varios traumas cuando salía de compras con mis padres:

Trauma#1: "pantalones de hombre". 



Resulta que mi problema de vida ha sido encontrar pantalones. No entiendo como mujeres con las piernas mucho más anchas que yo pueden vestirse a diario. Encontrar pantalones que no me incomoden, que no parezcan que pronto estaré en período de lactancia y que sean "actuales", es encontrar la aguja del pajar. La gente que a diario me ve, siempre me jura que soy una exagerada y que ropa sí hay. Sí, claro que hay, en Estados Unidos hay que sobra, en Europa es fácil encontrar un pantalón de moda en una talla que a uno le quede grande. Esto lo sé porque en mis momentos desesperados abordé a las niñas gorditas de mi universidad. Era un stalker de pantalones. 

En fin, cuando tenía como 12 años ya los pantalones de niñas me quedaban apretados y no hay cosa que yo odie más que estar sentada y sentir el botón del pantalón castigando mi ombligo o mi cadera, así que comencé a buscar pantalones de otra talla. Mi papá, que nunca ha tenido el tacto suficiente (y yo no tenía la madurez suficiente para tomar sus palabras con ligereza) bromeaba y decía "pero cómprate pantalones de hombre" o me mostraba pantalones anchos y yo decía "papá, son de hombre" y él "ah, bueno, pero estos no te quedan apretados".

Con mi mamá tenía peor suerte, ella conseguía pantalones que me quedaban pero de colores y modelos tan desagradablea que sólo cumplían la función de tapar el cuerpo y no de adornarlo. Cuando llegó esa moda "stretch", llegó mi maleficio. Resulta que luego todo era stretch y así fueses normal o tuvieses 10kg de sobrepeso eso debía entrarte y ajustarse a ti. Cuando llegó esa moda yo simplemente corrí, como era de esperarse, a la ropa deportiva.

En fin, ir a comprar pantalones era (y es) el peor trance. Nunca llegué a usar pantalones de hombre para salir pero recuerdo que una vez mi mamá y mi papá fueron a comprar mi ropa del colegio y llegaron con 3 pantalones de niño que no eran precisamente para mi hermano. Factura en mano, fueron a devolverlos.

Sé que hay mujeres que corren con otro destino y deciden usarlos. Debe ser difícil pero como dije antes, en este "negocio" de la gordura o rebajas o te acostumbras sin querer. Suena cruel, lo sé.

Trauma #2: "la ropa del futuro".


Mayo de 1999. Llega mi madre eufórica y con un papel en la mano que sacude mientras explica la siguiente historia: La profesora de preescolar del colegio donde estudiaba había rebajado unos asombrosos 20 kilos con la dieta de un tal "Doctor Rebolledo", una dieta buenísima y fácil de hacer. Y que ese papel era nada más y nada menos que el mapa del santo grial.

Esa fue la primera vez que escuché la palabra "dieta" y que la vi impresa en un papel mal doblado. Mi mamá, que estaba algo pasada de kilos, comenzaría a hacerla y yo, que quería lucir como una cantante de Pop, también. No recuerdo, con toda razón, el día exacto en que decidí dejar de desayunar cereal, leche, galletas y demás... y comenzar a desayunar un paquete de galletas de soda con queso paisa (todo esto mal empaquetado en un aluminio que olía terrible cuando lo abría en pleno recreo). Ahí también descubrí que detestaba cómo olía el queso en mis dedos.

Sin embargo el metabolismo de una niña de 10 años funciona bien y comencé a rebajar con algo de rapidez. En el colegio solían pesarnos y medirnos, nunca entendí el porqué de esto, y yo tenía 10 kg más que la niña menos delgada de mi salón (porque también el destino me hizo estudiar con niñas y algunos niños más delgados que el promedio).

En fin, en este proceso de adelgazamiento yo iba ya a las tiendas con más optimismo, quizás un optimismo muy idealista.

Comencé el período de "compras a futuro". Así cual inversionista que compra unas acciones baratas en la bolsa porque sabe que en el futuro éstas tendrán un auge que dispararán las ganancias al cielo.

Ropa que me gustaba, y veía que era de una talla aceptable, de una vez me la montaba en el brazo y la llevaba alegremente al probador. Si el vestido no me quedaba bien, pero me entraba, ya no importaba pues "en el futuro" podría ponérmelo sin problemas. Sólo debía dejar macerando esa prenda unos meses más y voilá, tendría ropa nueva y sexy.

Así que esa manía fue en crescendo hasta llegar el punto que gastaba mucho dinero en prendas y ninguna podía ponérmela al día siguiente pues TODAS eran para el futuro, para cuando terminara de rebajar. Si me las ponía en el presente no podría moverme con facilidad.

Mi mamá comenzó a notar esta extraña situación, ella pagaba un montón de dinero, veía que salíamos con muchas bolsas de ropa y al día siguiente estaba yo con la misma camisa y el mismo pantalón de siempre. Así que me prohibió estas compras a futuro pero siempre supe convencerla con la labia característica:
Yo:"mamá llevo ésta que puedo ponermela y esta camisa me encanta"
Mamá: "¿pero te queda todo?.
Yo: "Bueno, ésta no me queda tan bién pero como ya ando rebajando, con dos kilos menos me entra perfecto"

Así pasé de tener 3 o 4 pantalones a 15 o 20, sin embargo solía usar sólo 5 o 6.

Esa manía no se detuvo con las dietas. Luego del infame Rebolledo, engordé lo que había rebajado (pues me obstiné de comer galletitas de soda con queso, acelga con pollo y tortilla francesa). Lugo hice otras dietas, unas tan absurdas como las de "ni una dieta más" donde desayunaba lo que un físico culturista o un esquimal podía comer en 2 días.

Pese a esto, mi modus operandis en las tiendas era muy similar: iba, hacia una búsqueda de ropa, me la probaba, si me quedaba, bien y si me quedaba apretada, pero veía mi potencial de rebajar, a la cesta de compras también.

Además de que siempre he sufrido de esta manía de comprar algo que captó mi atención al primer momento y luego cuando lo llevo a la casa pierde el encanto y lo engaveto, ahora tenía todo un armario para la Elena pero con 15kilos menos.

Mi padres comenzaron a desarrollar unas teorías para justificar su gasto irracional en ropa que no podía usar. Apoyaban mis compras diciendo que esto sería una forma de forzarme a rebajar, que era una manera de proyectarme en el futuro, etc. Pero la realidad era que luego de ir a las tiendas a comprar sólo podría usar una prenda al día siguiente.

Creo que nunca funcionaron mis planes, hubo sólo un período de mi vida donde rebajé bastante (5to año del colegio/ 2005-2006) y decidí desempolvar toda esta ropa. Algunas cosas me quedaron y comencé a usar, otras tuve que regalarselas a las personas pobres. Aún tenían la etiqueta pegada, pero habían pasado tantos años y no podía ir de descarada a decir "sabes este pantalón que compré en el 2001, bueno ¿por cuál mercancía lo puedo cambiar?".

Actualmente compro para el presente, últimamente he tenido que comprar para el presente inmediato porque mi falta de ropa hace que salga con una prenda y en el camino compre otra para tal ocasión. Sin embargo, sigo con el problema de los pantalones.


Trauma #3: L, XL, XXL... infinitoL + la ropa que refleja tu edad.




Recuerdo cuando comencé a usar la ropa talla M. Tenía 12 años. Mis amigas usaban todo S o XS y había una que sufría mi problema pero muy a la inversa y la ropa XXS era lo que se ajustaba a su diminuto cuerpo.

Fui creciendo y fui rebajando, engordando, rebajando, engordando... el punto se entiende. En momento usaba la talla M y luego salté a la L. Para ese momento ya era más difícil encontrar una camisa que usaría una niña de 12 años talla L así que vas subiendo en la cadena evolutiva y vas viendo la talla M de otras edades. Un ejemplo para ilustrar esto es que una vez se me antojó usar un "jumper" o estos pantalones que tenían como unas tiras. Como el del modelo de niñas no me quedaba tuve que ver si encontraba un M en la talla de adultos, lo encontré pero era para embarazadas, así que idea desechada.
Cuando mi mamá me obligaba comprar ropa para el presente, tenía que buscarla en la sección de adultos. Así que toda la ropa, no deportiva, que me compré era la ropa que usaría una mujer 8 años mayor.

El problema con las tallas es que nunca son iguales. Un L de Zara no es un L de Grafitti. La talla L de una tienda que existía en mi niñez que se llamaba Confetti estaba diseñada para una niña asiática con 1 kilo de sobrepeso. A veces dudaba entonces de qué talla era yo. En ocasiones tomaba una prenda L y una XL (más difícil aún de conseguir). Lo L me quedaba ajustado y el XL me quedaba muy grande ¿Será que era necesario un XL/2?

Cuando una gordita encuentra una prenda que le gusta en talla L o XL en tiendas "de moda" pueden llegar a sufrir un mini orgasmo, el cual finalizarán en el probador cuando la ropa le entre. Aseguro que pasarán entonces muchos minutos viéndose al espejo imaginando sin fines de situaciones donde esa prenda será la protagonista.

Si por el contrario ese L o XL ni les entra. Se sentirán engañadas, vejadas, asumirán que la talla es asiática, recordarán lo pasada de peso que están y su tiempo de duración en el probador (y en la tienda) será breve. Es todo un insight gratis que les regalo a la gente de mercadeo de estas tiendas para que tomen en cuenta.

Trauma #4: Los traje de baño


Es un tema álgido. Pero debo destacar que no en todas las gorditas. Hay mujeres que sin importar su sobrepeso no evaluan y meditan la situación de ir a una playa a cambiar su vestuario y andar semi desnudas por ahí. Ese es el tipo de pudor que a mi quizás me falta, un pudor simplemente corporal. Cuando se trata de traje de baños (bañadores) la situación de los pantalones se convierte en una ventana minimizada.
No suelo ir mucho a la playa, uno de mis motivos: la ropa.
Nunca ha sido fácil el elegir el traje de baño correcto.

De pequeña no me importaba realmente si estaba desnuda en la arena porque yo sólo quería jugar a la sirenita o aplastar la arena con mis pies. Pero cuando vas creciendo y tu cuerpo es notoriamente diferente al de tus amigas cuando están en bikini comienzas a dudar si seguir mostrando el ombligo. Más si en tu grupo de amigos hay más niños y los escuchas burlándose de las niñas gordas.
La mente hace un juego, para algunos sucios, para otros necesario, y comienzas a reevaluar esto de comprar traje de baños.

Yo pasaba horas en las tiendas pues nunca encontraba el traje de baño perfecto. Y por muchos años siempre tuve el mismo violeta que compré para ir a la piscina en mis 15. Yo siempre con mi único bañador mientras que mis amigas abrían la maleta teniendo uno para cada día de playa. Quizás si mi impedimento hubiese sido por dinero, nunca hubiese sentido la impotencia como la llegué a sentir.

En fin, acá en los traje de baños la regla no parece ser tan genérica porque depende del grado de complejos que tenga esa mujer. Yo tuve un tiempo donde estaba harta de mi barriga blanca hasta que un día me insolé gravemente y desde ese momento esa zona no vio la luz del sol. No es sólo el diámetro de tu torso, senos, gluteos o piernas lo que motiva o no la compra. Cuando eres gorda hay zonas como los brazos, la espalda, las pantorrillas, etc que pueden decidir si se compra o no esos escasos metros de tela.

Yo evité por algún tiempo comprar un traje de baño pero como tuve que ir a la playa y ya la presión de mis amigas era similar a la cacería de brujas. Compré uno sencillo, negro, sin muchos adornos.

Confieso que siempre he querido comprar muchos traje de baño pues me agradan los colores y la libertad que provee usarlos, pero en la vida real nunca pude ni siquiera comprarlos "para el futuro" pues andar en ellos conlleva otras cosas (explicadas en otro post).

Trauma #5: Lágrimas de seda



La seda es un material que debe tratarse con cuidado y que adorna perfectamente un cuerpo esbelto. Las lágrimas son esas gotitas que suelen salir de los ojos de una gorda en panties y sostén cuando llega a un décimo probador sin ninguna pieza que se ajuste a su figura.

No es que siempre vamos a llorar, no es que siempre vamos a maldecir nuestra condición de ocupar más espacio en este planeta. Pero es usual que luego de una larga tarde de compras y de probar la ropa sin encontrar la adecuada, esto de no caber en una talla M comienza a doler.

También hay probadores que te hacen ver peor de lo que eres (con luces cenitales o de neon) y otros (con un espejo concavo) que te mienten.

Yo llegué varias veces a mi límite y mi paciencia, entrando al probador a llorar. Es la parte menos divertida de las historias, pues gracias a la ropa salían a relucir ese montón de complejos, problemas de autoestima y falta de voluntad que tenía (y tengo). Cuando dije que esto se trataba de caerse y volverse a levantar acá se describe perfectamente.

Cada pieza que no te entra o que peor aún no te puedes quitar (porque quedaste atrapada en ese vestido que te colocaste a la fuerza) es un knock out directo a la mejilla. Las lágrimas entonces son inevitables.

Luego de esto viene el mal humor. Acá llegaba mi papá con sus terribles bromas como "habrá que hacerte un saco de papas" o "tranquila hija ¿quieres una pizza?". Él reía como si de un stand up comedy se tratara mientras yo imaginaba la tienda incendiándose con todos adentro.

Con el tiempo se va creando una coraza. Actualmente puedo pasar todo el día buscando aquella pieza que necesito o ese conjunto que tengo en mente, puedo probarme 12 prendas y que sólo 3 o 4 me queden y ya no lloraré, pero sí miraré directo a mi reflejo preguntándome el porqué de todo el asunto y completando los análisis que acá escribo.

--

En fin, esto es en muchos párrafos algunas de las cosas que suelen pasar cuando no pesas entre 40-60kg. No es una justificación y tampoco es una invitación a que todos vivan esto. No quisiera promover la gordura. Más bien tengo la total convicción que a pesar de los clichés que dicen que las gorditas son más amigables, cuchis, etc. en el fondo hay una mujer enterrada en grasa que desea liberarse de ese cuerpo.

No digo tampoco que hay que vivir como miserables en desgracia. Este es un tema tan delicado por lo íntimo, quizás muchas personas hayan dejado de leer cuando apareció el término "gorda" porque suele parecer peyorativo, pero es sólo descriptivo.

La gente con obesidad no es la única que sufre este problema. Con el tiempo he conocido amigas que lidian con una situación totalmente inversa: la extrema delgadez. Ni lo uno ni lo otro es bueno pero esto, las gorditas con experiencia, ya lo sabemos.

No las invito a rebajar porque esa es la eterna invitación que nos hacemos, que tomamos o rechazamos. Hay ciento de motivos por los cuales alguien gordo no puede estar delgado. En mi caso es falta de voluntad, falta de ejercicio y pésimos hábitos de comida, en otros, las cosas son más complicadas.

En fin, esto simplemente es un superficial análisis nocturno de lo que le suele tocar a alguien que vive la vida en "extra grande".

-Ele.

Estopa en Venezuela: actualización julio 2010

Ya nos acercamos a los meses de octubre cuando se supone, se previene y se desea que Estopa pise el suelo venezolano. Mientras tanto pueden mantenerse actualizados ya sea en la página de Facebook y ahora en el twitter con: @estopavenezuela

Esperemos que hayan nuevas noticias (positivas). Hace un tiempo un representante de la Sony Music comentó en el blog que sobre la situación de Argentina (que habían invitado a varios países a unirse y participar en la página de Estopa, menos a Vzla) dijo que el llamado es general y que pretendían cubrir lo más que se pudiese del continente.
Espero, entonces ser tomados en cuenta y que los números apunten a nuestro favor (porque hay que ser realistas, los organizadores van a donde hayan ganancias).

Igual, sigan pendiente por acá, FB o ahora twitter.

Bonus:
Unos de las personas que conozco que está activadísimo con esto de Estopa en Venezuela es Jefferson Díaz (pueden ir al FB a echarle un saludo) así que él es uno de los responsables de los encuentros estoperos acá y en el país. Si tienen alguna propuesta o conocen de sitios donde se puedan realizar estas reuniones (donde se cantan las canciones y se pasa un tiempo divertido) entonces contáctenlo.

Sin más, nos vemos pronto.

-Ele.

Un mes.

Todo recomenzó hace ya más de un mes.
Una segunda oportunidad a medias.
Un acuerdo espontáneo que surgió de una conversación en la madrugada.
Fue un intento de lamer las heridas.
Quizás queríamos llenar el vacío con besos y abrazos; con cosquillas y mordiscos.
Un experimento de química orgánica para probar una regla mnemotécnica.

Fue como visitar en aquél conocido barco, aquella conocida isla...
Sólo que ya no era la misma; sólo que ya estaba algo abandonada.
Pudimos en un mes remodelar aquello que dejamos ahí una primavera.
Pero pronto a la pared se le vieron las grietas y a nuestro intento las costuras.

Fue un mes bastante confuso. Alegrías, tristezas, culpa, intranquilidad, euforia y ese no sé qué que sucede cuando regresas a los brazos (más que recorridos) de esa persona.
Un batido de emociones que terminó en un colorido coctel a tres niveles: divertido, explosivo y doloroso.
Coctel que vas bebiendo de a sorbos hasta que lo doloroso comienza a importarte y en efecto a dañarte.
Y es que nos encontramos con distintas ropas pero en el fondo somos los mismos.
Eso es bueno en cuanto a que sabemos que podemos construir cosas juntos como ahora, como siempre.
Pero mi vestimenta me lleva a un lugar y la tuya a otro.
Me duele un montón que sea así pues no pude quitarme esos ropajes que me hacen caminar a una dirección, no opuesta a la tuya sino algo alejada (ese algo que es lo necesariamente definitorio para no poder tomarnos de las manos y caminar juntos)

En el fondo esto sólo fue una corta escapada a aquel lugar "nuestro".
Un par de corcheas que escondían un montón de paréntesis.
Una ecuación algo complicada de resolver.

Miento si digo que no lo disfruté, en efecto bebí ese coctel con mucho cuidado, saboreándolo mientras lo tuve en mis manos, pero ya nos fue suficiente, he dejado la copa en la mesa y hemos pagado la cuenta.

Me encanta que esta vez fue por las buenas.
Un acuerdo entre dos potencias para evitar la guerra.
Un congreso de emociones donde intervino el pensamiento.
Odio el sentimiento de vacío y me reprocho volver a esta situación.
Pero asumimos que esta vez es definitivo y lo más sano.
Es hora que cada quien se tome la libertad necesaria para investigar otros lugares en "el mar".

Ayer cada quien tomó su toalla, sus sandalias y sus llaves.
Cerramos el toldo y recogimos las sillas.
Sacudimos la arena de nuestros cuerpos.
Concluimos susurrando "te quiero" "te adoro".
Nos despedimos a lo lejos con una mirada.
Encendimos nuestros botes
y, una vez más, luego de un mes allí
nos fuimos de esa isla.
Hola horizonte, de nuevo acá.

-Ele.

¿quién dijo que el motel es sólo para sexo?

Hace unos años atrás pensé en que si sería posible que una situación así ocurriese:

Él conoce a Ella.
Comienzan a hablar y se agradan.
Él decide salir con ella y pasean por la ciudad.
Se cansan de tanto tráfico, lugares llenos, humo y música a todo volumen.
Deciden ir a un hotel o a un motel a hablar, ver tv, ver videos en la web (si hay wifi) o leer.
Así pasan la velada, ropa puesta, ambos acostados en la cama  viendo una película (o similares).
Cero sexo y difícilmente uno que otro beso -aunque en la primera imaginación eran cero besos-.
Luego cada quien a su casa y listo, fin de la velada.

Esta historia para muchos era (es) algo imposible. De verdad nadie estaría en un hotel con otra persona para hacer cosas que pudiesen hacer fuera. Es decir "¿para qué una cama si no es para tirar?" puede ser un pregunta, respuesta: para dormir, quizás.
Discutí el punto varias veces y siempre la respuesta era: "es imposible que alguien vaya a un motel, alquile una habitación para ver tv. Simplemente no tiene sentido ¿Por qué no hacerlo en su casa, o por qué no ir al cine?"
En realidad no es una idea tan descabellada, es una salida más sólo que a un lugar menos bullicioso y realmente íntimo pero no es un deber "tirar""follar" y demás; puedes ir a un café a tomar un jugo, comer un postre pero si no te provoca no bebes café.

En fin, durante mucho tiempo pensé que sí era posible.
Obviamente como tenía novio, ir con él a un motel no significaba ir a ver mi serie favorita (de paso no me agrada la tv). Además que no podía comprobar la teoría porque decirle a cualquier amigo "vamos a un motel a hablar" tendría tantas lecturas y me traería tantas discusiones que bueno, lo dejé así.

Igual es cierto, uno no va con todo el mundo a una cama a hablar; como uno no va con todo el mundo a un local a beber o a pasar unas vacaciones. Se supone que si vas a un motel con alguien en estos términos que propongo es porque ya se conocen y tienen cosas que decir o hacer en una cama más que sexo.

Pero bueno, las divagaciones indicaban que simplemente la norma social es "pagar X horas por una cama es porque se tendrá sexo".
...hasta que hace unos días, y para mi grata sorpresa, alguien me comentó:

Que fue con una persona 
a un motel
sólo hablaron,
vieron televisión,
cero sexo,
cero besos.
teoría comprobada
nada que decir
gané.

(por cierto, qué fina esta foto no?)
-Ele.

Notita.

Qué fuera de contexto se volvió el "no hables con extraños" que me decía mi abuela. Ella no conocía twitter.

- @elena_victoria

Sobre mis quince.

Esto es una respuesta al blog de Daniela Ruiz y su entrada "tiempo de vals". Un blog le responde a otro. Me encanta.

Mis cumpleaños siempre han sido improvisados. No sé si es porque no tengo madera de organizadora o si simplemente se me pasa el tiempo y llega el día sin avisar. El punto es que muchas veces en el pasado quise hacer "una gran fiesta o una gran reunión" pero obviando las que me hacían de pequeña con piñata, gelatina y torta, y la fiesta que me hicieron mis amigos un día antes del paro nacional en el 2002 (y un día después de mi cumpleaños), nunca he tenido una GRAN reunión.

Sin embargo, cuando tenía 14 y estaba algo invadida por la idea de cumplir los 15 (me daba algo de miedo porque estaba "creciendo") pensé "este año SÍ hago esa magna fiesta". Mi mejor amiga para esa época también alimentaba la idea de un buen cortejo de 7 niños y 7 niñas, imaginábamos cómo sería la celebración y qué pasaría en la fiesta; cómo coordinaría el encuentro papá-abuelos maternos, etc.

Una semana antes del cumpleaños aún no tenía plan y ya era imposible realizar uno de tan magna envergadura. Entonces me fui por algo que había deseado más que una fiesta: ir a un concierto. Me habían invitado a conciertos desde hace tiempo pero mi mamá, que de aquella era otra mujer: una demasiado sobre-protectora, nunca me dejó. Aproveché la excusa de mi fecha patronal para notificarle que iría al "concierto" donde estaría Caramelos de Cianuro y Desorden Público. En realidad era el Festival Intercolegial de Gaitas que ocurre todos los años en Caracas, pero decir concierto aterrorizaba a mi mamá y tenía más clase para mí.

Ella se negó pero luego de unos cuantos gritos, reclamos míos y el apoyo de mi papá, me dejaría ir con la única condición: ella también vendría (mi papá cuidaría a mi hermano).

El festival ese comenzaba en la tarde así que en la mañana planifiqué ir al club e invitar a todos mis amigos del salón. No la pasé tan mal, aunque no lo disfruté como pensé por otras razones que se salen del tema.

Al llegar al festival tuve que calarme varias horas de coreografías, canciones, etc. Sólo para escuchar lo que me interesaba. Mi mamá estaba ahí pegada procurando que ningún adolescente ebrio nos molestara, pero yo tuve mi momento de obstinación y me separé de ella yéndome con el grupo del salón, adentrándome en la masa. Después de ese momento que le dije que me dejara tranquila un rato, no la vi más hasta la hora del concierto  (creo que ella se fue al sector "madres sobre-protectoras rechazadas por sus hijas").

Nunca había estado entre tanta multitud, recuerdo que mis amigos que fueron sin sus padres tenían unas técnicas para conseguir cerveza y demás bebidas (que ya no son nada difíciles de adquirir para un niño de 15 de esta época). Recuerdo que los vendedores decían que "sólo alcohol para mayores de 18", así que alguien encontró al primo de no se quién quien compró "sospechosamente" 15 vasos de cerveza.

El alcohol nunca me pareció una bebida prohibida ya que en mi familia era muy natural almorzar con vino, o darle a los niños una pequeña tapita de "vino sansón" (costumbre que mi mamá dejó de hacer cuando tenía 6 porque dijo que me daría cirrosis). Así que yo no estaba eufórica por beber cerveza (de hecho no me gusta, la bebo muy esporádicamente), pero sí estaba muy emocionada por ver en vivo a esos grupo que sonaban una y otra vez en mi discman.

Comenzó el concierto y fue genial, recuerdo que fue una de las pocas veces donde canté hasta más no poder todas las canciones excepto una que nunca había escuchado.

Ya estoy grande para admitir que mi único momento terrible del concierto fue cuando sonó "canción suave" de Caramelos de cianuro porque era la canción que el niño que me fascinaba en aquél entonces le dedicó a su novia (mi mejor amiga) - long story short: ella al "hacerme la segunda" se enamoró de él y se empataron (y yo me gané TODOS los premios de lámpara en esa relación, fui la única que estuvo con los dos el día que se empataron -y desempataron, y empataron otra vez- material para un post sobre técnicas de cómo lamparear* eficientemente).

El momento más gracioso fue en la canción "Combate" de Desorden público que todo el mundo saltaba al ritmo del ska y pude ver a lo lejos a mi mamá saltando por la misma inercia. Estábamos muertas de risa porque ella me saludaba saltando y yo me sorprendía. Luego de eso no la vi más, me enteré después que a penas se terminó la canción mi mamá sintió que su vida ya había peligrado suficiente y se fue afuera del concierto a esperarme en un sitio relajado.

La canción del momento 1:

La canción del momento 2:


Otro momento que recuerdo es cuando una de mis amigas, la más bajita de todas, quedó atrapada entre la gente y no podía respirar así que mis amigos la alzaron un poco y al final ella fue la que vio mejor el concierto por un rato. También recuerdo a unas cuantas niñas histéricas que gritaban el nombre del cantante y le pedían sexo con matrimonio, una grito muy cerca de mi oído.

No olvidaré cuando en una canción y sin darme cuenta me aparté del grupo y caí en una olla donde habían unos jóvenes sudados y saltando sin camisa, que chocaban con todos y entre sí. Sin querer la espalda desnuda de uno chocó conmigo y dejó todo mi brazo mojado de sudor, yo no paraba de reír; luego alguien pisó mi pantalón y éste como tenía un diseño raro (se amarraba con unas cuerdas ahí) entonces se me empezó a desamarrar y no podía cerrarlo, yo sólo reía mientras trataba de cerrarlo. Creo que la canción hasta dejó de ser importante porque no hallaba cómo salir de allí, hasta que un amigo me jaló bruscamente y me sacó de esa revuelta casi a regañadientas.

Al final, mis 15 fueron cero bombos y platillos, no hubo vestido blanco sino un pantalón negro mal amarrado. No fueron mis parientes ni todo el colegio, hubo mucha gente desconocida de muchos lugares. No hubo vals sino dos bandas que para ese momento me parecían geniales. Hubo hasta lágrimas adolescentes de rabia por situaciones amorosas y una típica discusión de las que antes tenía con mi mamá. No hubo pasapalos ni elegantes mesoneros, lo que hubo fue varios stands que vendían bebidas. Hubo risas y hasta un video del momento de la piscina (que si lo tuviese digitalizado, con gusto lo subo acá).

No se necesita un gran cortejo ni una fiesta multimillonaria para vivir lo que normalmente vivirás ese día. Al final los 15 es sólo una tradición modificada, hay chicas que ya a los 13 son mujeres con hijos o que a los 20 siguen siendo niñas que piensan en erróneos principes azules.

Es la fiesta de matrimonio de las jóvenes. Es un cumpleaños más con una carta de presentación socialmente diferente. Pero en el fondo, es un día más.

En fin, mis 15 años no fueron sweets, fueron mejor, fueron rock.

-Ele.

*lamparear: acción de acompañar solo a una pareja en sus salidas, generalmente no es un acto voluntario sino que ocurre por un designio del destino, por ejemplo: la persona que te haría compañía no apareció, tuvo una llamada de emergencia y se fue del lugar, etc.

Ok, y es que me resisto al cambio.

Llevo 2 horas tratando de cambiar la plantilla de este blog y no sé cuándo esto se convirtió en una reflexión.

Durante dos horas mi blog cambió de look como 5 o 6 veces y como ven, volvió a la misma plantilla de siempre. Me sorprende cómo esto se parece mucho, quizás demasiado, a lo que me pasa actualmente en esa área digamos "corazonal" (son las 2:24 la RAE puede ir a hablar con Cervantes un momento).

Probé con una plantilla que se veía simple, muy similar a la actual, con tres columnas, etc. En la web de donde me la descargué el modelo se veía bastante prometedor. La coloqué y no, terrible, no puede con toda la información que tiene el blog. Se descuadra y aunque traté de acomodarla, no funcionó.

Me dejé llevar por unas plantillas diferentes que se veían atractivas, 3 columnas, estilo minimalista (una hasta con una barra con los iconos de ese infinito mar de redes sociales/webs donde uno se ahoga). En el modelo parecían como hechas para mi. Al subirlas, nada, todo descuadrado (en especial la plantilla de las redes sociales, el banner de mi blog movía todo brutalmente).

Busqué hasta unas plantillas que NO tienen algo que ver con mi estilo (que es tener la info separada en 3 columnas, con fondo claro y letras oscuras). Me lancé una de innovación y diferencia. Al probarla, morí de la risa, el blog se hacía eternamente largo porque todo lo que acá está en dos partes ahí estaba en una y bueno, no se ajustó.

Una que probé hizo que dejara de ser "Elena en vacaciones" y me convirtiese en "Elena goes on acid". Todo era lleno de colores, descuadrado pero aleatoriamente y hasta dañinamente (todo superpuesto). La ventana donde van estos posts que escribo se repetía DOS VECES (una en la columna principal y otra en una de las mini columnas -repito, todos estos posts comprimidos en una columna de 3cm de ancho). Terrible, el peor trance por el que ha pasado este humilde blog.


La historia del blog perfecto con la plantilla perfecta... ¿dije perfecto?

Sin embargo, hubo una plantilla que me cautivó de una vez, amor a primera vista pues. Los colores eran femeninos, agradables y la tipografía no cansaba. En el modelo se veía exquisito y traía cosas nuevas: simple, sencillo, con color, 3 columnas, una barra de opciones arriba, amigable. El blog perfecto que siempre he querido tener (pero que no me he puedo a diseñar porque miren, de verdad, no tengo tiempo).

Después del "Elena goes on crack" recordé aquella plantilla y de una vez decidí colocarla. La subo, clickeo "ver blog" y allí estaba, escuché hasta una nota melodiosa. El blog lucía diferente. Como era de esperarse las columnas estaban todas desordenadas pero bueno, era una plantilla nueva que se estaba ajustando a mi vida blogger (o yo a ella).

El violín en crescendo y yo revisando el blog - "¡Eureka! Lo he encontrado" gritó la ingenua niña-.

Procedí entonces a leer una entrada para ver qué tal. Pronto, muy pronto las cuerdas el violín se rompieron.

La lectura era fatal por un mínimo y ridículo detallito: hay una pequeña sombra en las letras blancas que hacen un TERRIBLE pero muy, muy sutil contraste con el texturizado de fondo (que tiene color). Sí, ese pequeñito detalle.

"Joder, no, no coño, no." primeras cinco palabras que iniciaron la orquesta de maldiciones y reflexiones. No puede ser que por ese jodido detallito se me caiga todo esto. "Pero es que no puede ser, pero en qué drogas dañadas estaba el diseñador de esto. Será que soy ultra obsesiva y nadie lo notará si lo dejo así". Y así, miles de preguntas sin aparente respuesta. Hice que mi hermano (que ya estaba casi durmiendo) se levantara y leyera un post para ver qué tal. Él dijo "no se ve mal... espera, sí, sí, cansa un poco". Fuck.

Dejé de quejarme y con todo el sueño que tenía (y que tengo ahora el doble) decidí no dejar morir a esta esperanza de encontrar al hombre.. digo, plantilla perfecta. Me metí en la sección donde uno puede modificar la programación pero primero: mil quinientos parámetros y segundo: no encontré dónde carrizo el que hizo esto le agregó la "bendita" sombra.

Nada, admiré por última vez el blog así diferente, casi me despido con un abrazo y un beso "tenías todo para ser perfecto pero ese detallito... ese detallito". Probé otros fallidos y me devolví al diseño para aplicar la vieja plantilla, es decir, ésta. La cual, realmente, no me molesta; ya me comenzó a parecer hasta perfecta. Aunque dentro de mí sé que necesito cambiarla.

Ya pensé en hacer otro banner, a ver si "ese pañito de agua caliente" resuelve algo. Así como las resoluciones temporales que practican las parejas o uno mismo. Esas.

Así que bueno, "Elena en vacaciones" sigue teniendo la misma cara, no se fue en drogas, colores desorbitantes o plantillas tristemente sustitutas. Pero por un momento casi cambia para siempre.

Y es que yo de verdad no sé por qué esto pasó de ser una anécdota de desahogo a hacerme entrar en razón del porqué mi inamovilidad en ciertas cosas tan privadas y personales (como este blog): [título aquí]

-Ele.

sí tú, sí yo.

Uno propone y el otro accede.
Uno quiere y el otro no se niega.
Uno imagina y el otro sueña.
Uno busca el beso y el otro apunta a los labios.
Uno cierra los ojos y el otro se los abre.
Uno busca la salida y el otro jala su mano.

Uno rie sin parar y el otro sigue en su charla.
Uno siente celos y el otro los evita.
Uno tiene la etiqueta y el otro la busca.
Uno esconde el arco y el otro la flecha.
Uno siente y el otro toca.

Uno juega y el otro pone las reglas.
Uno llama y el otro cuelga.
Uno duerme y el otro no lo despierta.
Uno gime y el otro se acerca.
Uno olvida y el otro recuerda.

Uno lo explica y el otro lo refuta.
Uno grita y el otro calla.
Uno tiene la razón y el otro tiene un motivo.
Uno piensa y el otro...también.

Uno, dos o tres. Uno y otro, que son y se cambian de lugar, que se sientan en las sillas e intercambian sus zapatos.
Él, ella, tú, yo, ellos.
Todos haciendo lo mismo
a diario. 

-Ele.


nota: el título no está en condicional, es una afirmación.

Así son las cosas.


-Ele.

Típicas situaciones playeras (video)

NOTA: quité este post porque luego de un rato no me gustó pero "a petición del público" ( ;D) lo vuelvo a republicar.

Hace como un poco más de un mes, regresé de la playa y lo primero que hice fue grabar una de las cosas que viví allá. Ese día lo edité pero quedó por la mitad hasta ayer que lo subí a la web. ES LA PEOR EDICIÓN RÁPIDA QUE HE HECHO, lo advierto. Es un video algo largo así que es bueno ver cuando no se tiene nada que hacer.

De paso tengo que liberar espacio de mi mac así preferí dejar acá esas 4 anécdotas que suelo vivir cuando voy a la playa (fenómeno que ocurre MUY esporádicamente) Con ustedes, Elena la bronceada:




Me encantaría saber cuáles son las típicas experiencias de quienes van más amenudo.

-Ele.

Algunos momentos perfectos

Hay personas que son especiales para cada quien y que el estar con ellas hacen de cualquier momento algo divertido, tenso, inolvidable, etc. Pero hay ocasiones que de por sí son perfectas en soledad o acompañados con quien sea (incluso un extraño). Las próximas líneas son una especie mini lista de   momento cuando sonríes porque ocurrió. Obviamente si estás con esa persona, ese instante pasa de ser perfecto a perfectamente exquisito / ultraperfecto. Los que se me ocurren ahora son (sin importar el orden):
  1. Flotar en la piscina a las 5:00 pm viendo el cielo, imaginando figuritas en las nubes y escuchando sólo tu respiración
  2. Manejar por la autopista a las 12:00 am escuchando tus canciones favoritas (es cierto que puede dar nervios esto por la inseguridad de Caracas, pero de verdad yo me olvido de los ladrones y los accidentes y simplemente bajo el vidrio para que entre el viento nocturno y me congele la nariz)
  3. Ir a una reunión en algún lugar fresco (o frío. Nada de calor pegostoso), usando ropa cómoda (pijama mejor) y tener una conversación con alguien que pueda mantenerla desde las 11:00 pm hasta el amanecer. Yo comenzaría tomando algo de vino y luego algo de té
  4. Una tarde lluviosa, una cama, una película que te hipnotice 
  5. Ir a una librería y quedarse un buen rato allí revisando libros y viendo las portadas. (Mi manera de revisarlos: leo el final, si me parece algo interesante, leo el comienzo y si sigue pareciéndome bueno, es muy probable que lo compre - no sé por qué pero mi mente luego de comprarlo olvida cómo terminaba el libro) 
  6. Tomar una ducha después de pasar todo el día en la playa y en el sol o su variante: entrar a la habitación del hotel enfriada por el aire acondicionado.
  7. Cantar y bailar con alguien todo un set de canciones, sin importar el tono de la voz, la coordinación de los movimientos o incluso los que rodean el lugar. (esto me recuerda a Evelio y la promesa que nunca cumplí)
  8. Ver las estrellas pero en algún lugar donde no haya luz  
  9. Alguna conversación post sexo o su variante: quedarse en ese silencio cómodo 
  10. Ver el resultado de la edición de un video o un flyer
  11. Terraza + noche + vino + alguien inteligente (se diferencia del punto 3 porque esta charla no durará hasta al amanecer sino un rato y uno no está en pijama)
  12. Comer en un lugar elevado donde se vea la ciudad (puede ser de día o de noche)
  13. Ese momento post ducha luego de haber tenido un día demasiado ajetreado
  14. Esos minutos al salir de ese examen final en junio
  15. Cargar como 15 videos en vimeo y cuando estén listos, acostarse en la cama y verlos en full screen uno después de otro.
  16. Ver una película luego de la cena de navidad (sí, en mi casa sólo somos 4 gatos y no tenemos las costumbres cotidianas. Acá cenamos y luego cada quien hace lo que quiere. Mi hermano juega en la compu, yo voy al cuarto a ver una película y mis padres se quedan en la sala hablando)
  17. Leer un libro en la playa (jugando con los pies en la arena), la montaña (viendo la cordillera de montañas) o la piscina - como digo, esto puede ser perfecto con o sin gente -.
  18. Acostarse a las 10:00 pm luego de un día de ejercicio y amanecer con ese dolor agradable (sí, algo medio masoquista, lo sé).
  19. Pasar una tarde en un cómodo café conversando (en especial con alguien que no habías visto en mucho tiempo)
Bonus: 
Momento perfecto de Adriana: "caminar por un bulevar a las 6:00 pm ("con la luz sexy") sin que algún ladrón se aparezca"

En fin, deben haber muchos más momentos perfectos pero son estos los que estaban en la "punta de la lengua". Luego pensé en otros pero ya en esos sí debe haber gente para que sean perfectos, por ejemplo: el instante donde te das cuenta que has reído por muchos minutos con alguien.

De paso, me di cuenta que mis momentos perfectos son los de una mujer solterona de 50 años. Gracias. 

-Ele.

51 minutos del domingo.

You fuck with her, you talk with me. 
Triste verdad.

Sufro de autocensura y necesito desahogo

un poster ruso en la guerra fría. "mantén tu boca cerrada!"

La autocensura, es un tema muy extenso, con muchas puntas filosas que pueden llegar a cortarte. Lo haré corto pues no quiero indagar mucho sobre su concepto (que en mi país sirve como frase de protesta hasta excusa para las negligencias).

El punto es que últimamente he sentido eso: la censura, más que externa, propia; más que censura, autocensura.

Haciendo un recuento siempre ha existido, pues no me place decir en la web todo lo que soy y todo lo que pienso. Es cierto que mi necesidad de escribir es muy grande y que tengo esta fijación por leer y ver cómo era yo en el pasado. De vez en cuando reviso mis primeros posts, comparo qué pensaba de aquella, me veo en los viejos videos y saco mis conclusiones. En pocas palabras, me gusta repasar mi (corta) historia.

Sin embargo, ahora me doy cuenta que tengo muchos escritos incompletos, inconclusos y olvidados en el borrador de este blog principalmente por un tonto temor a las consecuencias.

No es que antes escribía sin pensar en ellas pues la actitud obsesiva-compulsiva que a veces tengo me hacen preveer todo un universo de posibles consecuencias de cuanto punto y coma puedo escribir. La cosa es que ahora no quiero enfrentarlas, no estoy lo suficientemente preparada para ello.

Pero, y aquí viene lo importante: me quema la autocensura incómoda, siento que aprisiona mi garganta y provoca una suerte de artritis en mis dedos. Cada día deseo culminar todo lo que tengo en borrador, expresarlo a los vientos virtuales y dejarlo ahí plasmado tal cual como lo pensé. Deseo escribir y que punto a punto se agote la sed de "libertad" que anhela mi cerebro. Tengo mil anécdotas que he dejado de contar, mil ideas que he parado de escribir y muchas emociones que he dejado de expresar.

Es como quien se pisa el dedo pequeño del pie y necesita gritar su dolor para liberarlo, pero si lo hace aquél sujeto que conserva el revolver lo descubrirá y podrá dispararle.

Sí, es algo raro en mí, pues no suelo temer el afrontar las consecuencias de mis actos voluntarios. Y más que temor, es quizás la pesadez que se derivaría de tanta explicación post-publicación. Pues, al decir lo que quiero tendría que explicarlo, quizás extendidamente, y es este último punto lo que no me place, lo que sabotea la culminación de mis escritos.

He pensado en usar el blog anónimo que hace tiempo abrí, el problema es que no me agrada el anonimato (aunque en ocasiones me parece sexy -?-) por lo que sigue ahí, inmaculado, aún no estoy así de desesperada.


La (otra) solución para la autocensura


Entonces, creo que aplicaré lo usual en tiempos de estricta censura: estimular la inteligencia y la escritura entre líneas, dejando códigos allá y acá. Y así al menos liberaré de mi espalda ese peso molesto que no me deja comer, dormir y hasta ducharme en paz.

Si este blog no lo leyera alguien pues no tendría que explicar esta solución, simplemente le advertiría a la Elena del futuro lo que me sucede y listo, yo comprendería lo que viene a continuación. Sin embargo, como sé que hay personas que se pasean por mis líneas; entonces les advierto que quizás alguno que otro escrito no parecerá tener "sentido"; quizás para el que me conozca bien sí o para un lector con ojo afilado.

No es un reto, lo recalco. No los estoy retando a adivinar, sólo les estoy advirtiendo de lo siguiente que podría ocurrir en las páginas digitales de este libro no literal.

A veces uno necesita eso, desahogarse en códigos, en palabras claves (esperando que algún día alguien las descubra y las acierte).

Dicho esto: qué comience el desahogo.



-Ele.

Things i write but i shouldn't say.

Yes, you look like another pretty but mindless boy, and you know it, but when you open those lips all the vampire's/"reggeaton-and-beers"/sillyboys' fans run away.
Yes, you are more than a pretty face.
Yes, you have a black and sharp sense of humor... satiric, sarcastic, perfect.
Yes, you love the music and yes, you play an instrument.
Yes, you read books (you understand what they have to say).
Yes, you know how to write, you never miss neither a comma, a point nor an argument.
Yes, sometime you write exquisite words. The kind of words that you could read over and over again just smiling.
Yes, you wonder about everything. You want to know more than the average people want... and why? please, you tell me.
Yes, you have a nice taste on movies.
Yes, you're a great talker. You know when to listen carefully and when to speak openly.
Yes, you're a great teacher, you show me things and you can learn things from me.
Yes, you talk about sex-love and know the frontier between a hug and a kiss.
Yes, you can make me think and laugh for hours.
Yes, you're spontaneous but not overactive, relaxed but not shy.
Yes, most of the time you're political incorrect and the best part: you don't even care.
Yes, you want to be a superhero but the one that changes the world at the hardest price: the anonymity.


Yes, definitely you are the perfect man
and i.. i'm just in the wrong time and space.
-Ele.

Photobooth #1

El photo booth es una aplicación que trae el OS de Mac. En español simple y puro, para quien no tenga MAC, es el programa que hace funcionar la cámara integrada y que probablemente (si te compras una Mac) sea una de las primeras aplicaciones que vayas a usar.

Algo más técnico: El photo booth (o cabina fotográfica) guarda todas tus fotos dentro de la carpeta "pictures/photobooth"creo que esta opción se puede modificar, pero yo las dejo ahí, así son más fáciles de ubicar. Así que si eres un Mac newbie o un nuevón, busca esa carpeta dentro del iconito de la casita en el finder. Sí, lo más a,b,c posible.

Cuando descubrí el photobooth, lo que repito, es muy fácil, tomarme fotos fue mi actividad #1 mientras convencía a mis padres sobre la importancia de un router. Así que sin internet inálambrico, lo único (exageración) que hacía era abrir photobooth presionar manzanita + T.

Luego de una semana vino el internet pero nunca dejé de tomarme fotos. tengo ya al rededor de 4000 (otro dato: no pesan más allá de 200kb) así que bueno, es una de las actividades que suelo hacer y que triplico cuando comienzo a estar más o menos libre, como ahora.

Es la mejor forma de jugar, desestresarme e incluso mantener un registro de mi crecimiento, evolución, forma física, momentos importantes, etc. El photobooth registra todo, es mi diario visual. Por ejemplo, hoy lo usé para jugar (mientras lo que edito se cocinaba en Final Cut)

command+t
1...
2....
3.....
WHISKEY






























Basta, no pondré las 100 que tomé. 
2:46am. Es tarde, au revoir. 
Bonus del día:

esp: 1 - ale: 0 / ¡qué viva!

-Ele.

Un minuto de diferencia.

Hay gente que tiene serios problemas con el tiempo.
Gente que vive su vida a través de cuartos de hora, saltándose los intermedios, los números 8, 2, 4, 7.
Hay gente que vive 15 minutos adelantada a su tiempo o 30 minutos atrasada.
Gente que calcula su día y su digestión en base a los números: 6-9-12-3.
Hay gente que vive su día no en un período de 12 horas sino de 24, donde las 6:00 pm son las 18:00 o las 3:00 pm son las 15:00. (Yo soy de esta especie cuyo día comienza en las 00:00 y termina a las 23:59)
Hay gente que se lleva excelente con el tiempo, que sabe como rendirlo en proporciones casi perfectas.
Hay otros a quienes se le derrama por doquier, entre los dedos. Soy del estilo de gente que incluso teniendo el reloj éste se le desconfigura y marca horas aleatorias, horas de eventos futuros, quién sabe.
El punto es que "cada minuto cuenta". Sí, es un cliché común y más prostituido que jeringa en fiesta rave.
Pero si uno comienza a divagar y a jugar haciendo conjeturas sobre la importancia de ese minuto, la populosa frase comienza a cobrar otro sentido.

Recalcaré lo obvio para quien me conoce: tengo problemas con el señor tiempo -sí, el tiempo es un señor gordo y galés-. No es que no lo entienda sino que suelo llegar a su límite, pensar que los minutos pasarán más lento cuando estoy apurada y más rápido cuando ando aburrida. No, esa ley inversa nunca funciona (aunque hay momentos donde parecería que sí).

El punto es que me gusta escudriñar al tiempo, respetando su continuidad y su poca ligereza conmigo.

Divagando en los eventos que se enlazan tácitamente con dicho señor, comencé a pensar en lo interesante del "minuto de diferencia". Esto se puede exponer en pasado y en futuro, explico: se puede imaginar en cómo ese minuto cambió o cambiará las cosas. Repito, minuto-evento es una relación dual, simbiótica. El truquillo está en que los eventos pueden ser reversibles, los minutos no.

Entonces ¿Qué es ese minuto de diferencia? Comienza la imaginación y la verborrea.

Es aquel cuando decidiste cruzar la calle y te encontraste un billete que resolvió algo en tu día. Un minuto antes ibas pensando sobre la hora de llegada al trabajo. Un minuto después, un billete dentro de tu cartera.

Es ese cuando decidiste regresar a la oficina a buscar una tontería y eso evitó que el ladrón que te seguía te robase.

Son en esos 60 segundos que pasas de estar libre a estar comprometido.

Un minuto antes tenías la curiosidad por escribir; un minuto después, el blog sería parte cotidiana de tu vida.

Es ese instante cuando decides conocer a alguien. Un minuto antes ni te percatabas de su existencia; un minuto después, ¡voilà! alguien nuevo en tu vida.

Ese momento cuando comienzas a celebrar el día de la madre, el padre y el niño. Un minuto antes, no sabías cómo se sentiría su piel de bebé; un minuto después, estaría allí de por vida (en el más idóneo de los casos).

Es ese minuto donde tu equipo pasa de cero a uno.

Son esos 60 golpecitos cuando comienzas a entender el sentido de las palabras.

Es ese tiempo en que probaste sus labios: un minuto antes, hablaban de la última película vista; un minuto después, con los ojos cerrados saboreabas lo inesperado.

Un minuto antes, estabas en Venezuela; un minuto después, estabas irremediablemente en Barcelona.

Es ese minuto cuando viste esa escena que cambió tu percepción de la realidad. Un minuto antes, ni te preocupabas por tu futuro; un minuto después, lo tenías bien claro.

Es ese momento donde tu carro pasó de estar rodando a estar chocado en medio de la autopista.

Fue ese minuto donde decidiste escribirle. Un minuto antes había una duda; un minuto después una invitación a verse.

Un minuto antes el misil caía sobre una población; un minuto después, el nombre "hiroshima" quedaría tatuado en los libros.

Es aquel conteo cuando te armaste de valor y dijiste NO. Un minuto antes, tus planes incluían fines de semana encerrado en casa trabajando; un minuto después, tu fin de semana era una agenda en blanco.

Es ese minuto cuando pasas de pedir perdón a reclamar una explicación.

Son esos escasos 60 segundos cuando pasas de quererlo/a a amarlo/a. Un minuto antes, se llamaban amigos; un minuto luego, se llamaban novios.

Ese tiempo cuando tu corazón se detuvo. Un minuto antes eres presente; un minuto después te conviertes en un irreversible recuerdo.

Bonus:
Un minuto antes, navegabas por internet siguiendo la rutina o buscando escapar de ella; un minuto después leíste estos párrafos y conociste mi blog.  

Y así sigue la cadena de eventos que se producen en ese minuto. No es que en UN minuto ocurra TODO, sino que en ese es cuando se produce el cambio de ruta. El ejemplo más actual: a las 00:38 dudaba sobre escribir esto, a las 00:39 comencé a tipear el título.

Entonces, ustedes, los que viven contando las horas de 15 en 15 ¿Cómo quedan sus minutos?
Los que adelantan o atrasan el tiempo ¿Cómo cuentan sus eventos?
Los que se dispersan y se pierden en la rectitud del reloj ¿Cómo descubren los cambios?

Al final sí, es cliché... es filosofía masticada y vomitada en pastillas. Pero ¿no es interesante?




Inesperadamente inspirado en el "minuto segundo de la muerte" (una "loquera") de Gabriel Nuñez. (Luego de escribir esto, me di cuenta de los parecidos)

-Ele.
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