Imagen del día.

Imagen del día.
Domingo de reunión familiar en Pizza House (el sitio quedó bueno luego de la remodelación).

Extra Grande vol. I

A veces la vida no se ajusta a tus medidas.


Este tema es algo complicado pero como hoy tengo ganas de escribir pondré una arista del asunto, la idea es crear varias entregas sobre esta situación de la cual tengo una gran experiencia.

Yo he pasado 16 años de mi vida ocupando más espacio atmosférico que las demás niñas de mi edad.
Pasé de ser "rellenita", a gordita, a gorda. Actualmente estoy en mi peor forma, no llego a ser una mujer norteamericana, pero mi peso dista ya mucho de ser ideal. Pero como tengo la libertad necesaria para hablar de este tema que inevitablemente he analizado, manos a la obra.

Advierto que alguien que haya sido delgado durante parte de su adolescencia y su niñez no entenderá cabalmente el "peso" de mis palabras, en cambio alguien que haya pesado siempre unos kilos más que el resto, gozará con mis líneas.

Punto uno: la ropa.

Parecerá lo más banal del asunto, lo menos peligroso de la gordura y hasta lo más efímero, pero es lo que primeramente te indica la gravedad y profundidad del asunto.

Un día un nómada con frío descubrió que usar unas pieles que protegieran su cuerpo lo harían soportar mejor el clima. Otro día alguien decidió que la vestimenta no sólo era para proteger el cuerpo sino para adornarlo.

La gente se viste siguiendo un patrón preestablecido en base a sus gustos (impuestos o no por diferentes factores). Cuando eres niña y ves tv sueles desear vestirte como esa caja de luces te lo propone. Así que vas a las tiendas buscando esa falda, ese jean o ese vestido que viste en tu serie infantil o adolescente favorita (quizás también como te indicó tu amiga o como viste que se vestía la niña que más noviecitos tenía).

Resulta que el jean de jóvenes te queda apretado, las mangas de la camisa dejan una rojiza marca en tus brazos y el espejo está distante de llevarte a ese look televisivo. Se podrían buscar opciones alternas (una talla más grande, otro modelo de camisa, pantalón, etc) o en algunos casos a esa niña simplemente no le importa estar apretada y decide comprar la ropa así. En mi caso, simplemente desistía de la compra regresando todo al perchero.

Con el tiempo te vas a acostumbrando y vas teniendo el "olfato" suficiente para buscar la ropa que te irás a probar. Una persona que haya sido gorda por muchos años sabrá que lo suyo está en el fondo de los percheros. Nunca confiará en las tallas que están sobre la ropa y cuando se trata de pantalones desconfiará aún más.

Las visitas a las tiendas irán creando una especie de caparazón. Es un ejercicio de caerse y volverse a levantar. En mi caso, viví varios traumas cuando salía de compras con mis padres:

Trauma#1: "pantalones de hombre". 



Resulta que mi problema de vida ha sido encontrar pantalones. No entiendo como mujeres con las piernas mucho más anchas que yo pueden vestirse a diario. Encontrar pantalones que no me incomoden, que no parezcan que pronto estaré en período de lactancia y que sean "actuales", es encontrar la aguja del pajar. La gente que a diario me ve, siempre me jura que soy una exagerada y que ropa sí hay. Sí, claro que hay, en Estados Unidos hay que sobra, en Europa es fácil encontrar un pantalón de moda en una talla que a uno le quede grande. Esto lo sé porque en mis momentos desesperados abordé a las niñas gorditas de mi universidad. Era un stalker de pantalones. 

En fin, cuando tenía como 12 años ya los pantalones de niñas me quedaban apretados y no hay cosa que yo odie más que estar sentada y sentir el botón del pantalón castigando mi ombligo o mi cadera, así que comencé a buscar pantalones de otra talla. Mi papá, que nunca ha tenido el tacto suficiente (y yo no tenía la madurez suficiente para tomar sus palabras con ligereza) bromeaba y decía "pero cómprate pantalones de hombre" o me mostraba pantalones anchos y yo decía "papá, son de hombre" y él "ah, bueno, pero estos no te quedan apretados".

Con mi mamá tenía peor suerte, ella conseguía pantalones que me quedaban pero de colores y modelos tan desagradablea que sólo cumplían la función de tapar el cuerpo y no de adornarlo. Cuando llegó esa moda "stretch", llegó mi maleficio. Resulta que luego todo era stretch y así fueses normal o tuvieses 10kg de sobrepeso eso debía entrarte y ajustarse a ti. Cuando llegó esa moda yo simplemente corrí, como era de esperarse, a la ropa deportiva.

En fin, ir a comprar pantalones era (y es) el peor trance. Nunca llegué a usar pantalones de hombre para salir pero recuerdo que una vez mi mamá y mi papá fueron a comprar mi ropa del colegio y llegaron con 3 pantalones de niño que no eran precisamente para mi hermano. Factura en mano, fueron a devolverlos.

Sé que hay mujeres que corren con otro destino y deciden usarlos. Debe ser difícil pero como dije antes, en este "negocio" de la gordura o rebajas o te acostumbras sin querer. Suena cruel, lo sé.

Trauma #2: "la ropa del futuro".


Mayo de 1999. Llega mi madre eufórica y con un papel en la mano que sacude mientras explica la siguiente historia: La profesora de preescolar del colegio donde estudiaba había rebajado unos asombrosos 20 kilos con la dieta de un tal "Doctor Rebolledo", una dieta buenísima y fácil de hacer. Y que ese papel era nada más y nada menos que el mapa del santo grial.

Esa fue la primera vez que escuché la palabra "dieta" y que la vi impresa en un papel mal doblado. Mi mamá, que estaba algo pasada de kilos, comenzaría a hacerla y yo, que quería lucir como una cantante de Pop, también. No recuerdo, con toda razón, el día exacto en que decidí dejar de desayunar cereal, leche, galletas y demás... y comenzar a desayunar un paquete de galletas de soda con queso paisa (todo esto mal empaquetado en un aluminio que olía terrible cuando lo abría en pleno recreo). Ahí también descubrí que detestaba cómo olía el queso en mis dedos.

Sin embargo el metabolismo de una niña de 10 años funciona bien y comencé a rebajar con algo de rapidez. En el colegio solían pesarnos y medirnos, nunca entendí el porqué de esto, y yo tenía 10 kg más que la niña menos delgada de mi salón (porque también el destino me hizo estudiar con niñas y algunos niños más delgados que el promedio).

En fin, en este proceso de adelgazamiento yo iba ya a las tiendas con más optimismo, quizás un optimismo muy idealista.

Comencé el período de "compras a futuro". Así cual inversionista que compra unas acciones baratas en la bolsa porque sabe que en el futuro éstas tendrán un auge que dispararán las ganancias al cielo.

Ropa que me gustaba, y veía que era de una talla aceptable, de una vez me la montaba en el brazo y la llevaba alegremente al probador. Si el vestido no me quedaba bien, pero me entraba, ya no importaba pues "en el futuro" podría ponérmelo sin problemas. Sólo debía dejar macerando esa prenda unos meses más y voilá, tendría ropa nueva y sexy.

Así que esa manía fue en crescendo hasta llegar el punto que gastaba mucho dinero en prendas y ninguna podía ponérmela al día siguiente pues TODAS eran para el futuro, para cuando terminara de rebajar. Si me las ponía en el presente no podría moverme con facilidad.

Mi mamá comenzó a notar esta extraña situación, ella pagaba un montón de dinero, veía que salíamos con muchas bolsas de ropa y al día siguiente estaba yo con la misma camisa y el mismo pantalón de siempre. Así que me prohibió estas compras a futuro pero siempre supe convencerla con la labia característica:
Yo:"mamá llevo ésta que puedo ponermela y esta camisa me encanta"
Mamá: "¿pero te queda todo?.
Yo: "Bueno, ésta no me queda tan bién pero como ya ando rebajando, con dos kilos menos me entra perfecto"

Así pasé de tener 3 o 4 pantalones a 15 o 20, sin embargo solía usar sólo 5 o 6.

Esa manía no se detuvo con las dietas. Luego del infame Rebolledo, engordé lo que había rebajado (pues me obstiné de comer galletitas de soda con queso, acelga con pollo y tortilla francesa). Lugo hice otras dietas, unas tan absurdas como las de "ni una dieta más" donde desayunaba lo que un físico culturista o un esquimal podía comer en 2 días.

Pese a esto, mi modus operandis en las tiendas era muy similar: iba, hacia una búsqueda de ropa, me la probaba, si me quedaba, bien y si me quedaba apretada, pero veía mi potencial de rebajar, a la cesta de compras también.

Además de que siempre he sufrido de esta manía de comprar algo que captó mi atención al primer momento y luego cuando lo llevo a la casa pierde el encanto y lo engaveto, ahora tenía todo un armario para la Elena pero con 15kilos menos.

Mi padres comenzaron a desarrollar unas teorías para justificar su gasto irracional en ropa que no podía usar. Apoyaban mis compras diciendo que esto sería una forma de forzarme a rebajar, que era una manera de proyectarme en el futuro, etc. Pero la realidad era que luego de ir a las tiendas a comprar sólo podría usar una prenda al día siguiente.

Creo que nunca funcionaron mis planes, hubo sólo un período de mi vida donde rebajé bastante (5to año del colegio/ 2005-2006) y decidí desempolvar toda esta ropa. Algunas cosas me quedaron y comencé a usar, otras tuve que regalarselas a las personas pobres. Aún tenían la etiqueta pegada, pero habían pasado tantos años y no podía ir de descarada a decir "sabes este pantalón que compré en el 2001, bueno ¿por cuál mercancía lo puedo cambiar?".

Actualmente compro para el presente, últimamente he tenido que comprar para el presente inmediato porque mi falta de ropa hace que salga con una prenda y en el camino compre otra para tal ocasión. Sin embargo, sigo con el problema de los pantalones.


Trauma #3: L, XL, XXL... infinitoL + la ropa que refleja tu edad.




Recuerdo cuando comencé a usar la ropa talla M. Tenía 12 años. Mis amigas usaban todo S o XS y había una que sufría mi problema pero muy a la inversa y la ropa XXS era lo que se ajustaba a su diminuto cuerpo.

Fui creciendo y fui rebajando, engordando, rebajando, engordando... el punto se entiende. En momento usaba la talla M y luego salté a la L. Para ese momento ya era más difícil encontrar una camisa que usaría una niña de 12 años talla L así que vas subiendo en la cadena evolutiva y vas viendo la talla M de otras edades. Un ejemplo para ilustrar esto es que una vez se me antojó usar un "jumper" o estos pantalones que tenían como unas tiras. Como el del modelo de niñas no me quedaba tuve que ver si encontraba un M en la talla de adultos, lo encontré pero era para embarazadas, así que idea desechada.
Cuando mi mamá me obligaba comprar ropa para el presente, tenía que buscarla en la sección de adultos. Así que toda la ropa, no deportiva, que me compré era la ropa que usaría una mujer 8 años mayor.

El problema con las tallas es que nunca son iguales. Un L de Zara no es un L de Grafitti. La talla L de una tienda que existía en mi niñez que se llamaba Confetti estaba diseñada para una niña asiática con 1 kilo de sobrepeso. A veces dudaba entonces de qué talla era yo. En ocasiones tomaba una prenda L y una XL (más difícil aún de conseguir). Lo L me quedaba ajustado y el XL me quedaba muy grande ¿Será que era necesario un XL/2?

Cuando una gordita encuentra una prenda que le gusta en talla L o XL en tiendas "de moda" pueden llegar a sufrir un mini orgasmo, el cual finalizarán en el probador cuando la ropa le entre. Aseguro que pasarán entonces muchos minutos viéndose al espejo imaginando sin fines de situaciones donde esa prenda será la protagonista.

Si por el contrario ese L o XL ni les entra. Se sentirán engañadas, vejadas, asumirán que la talla es asiática, recordarán lo pasada de peso que están y su tiempo de duración en el probador (y en la tienda) será breve. Es todo un insight gratis que les regalo a la gente de mercadeo de estas tiendas para que tomen en cuenta.

Trauma #4: Los traje de baño


Es un tema álgido. Pero debo destacar que no en todas las gorditas. Hay mujeres que sin importar su sobrepeso no evaluan y meditan la situación de ir a una playa a cambiar su vestuario y andar semi desnudas por ahí. Ese es el tipo de pudor que a mi quizás me falta, un pudor simplemente corporal. Cuando se trata de traje de baños (bañadores) la situación de los pantalones se convierte en una ventana minimizada.
No suelo ir mucho a la playa, uno de mis motivos: la ropa.
Nunca ha sido fácil el elegir el traje de baño correcto.

De pequeña no me importaba realmente si estaba desnuda en la arena porque yo sólo quería jugar a la sirenita o aplastar la arena con mis pies. Pero cuando vas creciendo y tu cuerpo es notoriamente diferente al de tus amigas cuando están en bikini comienzas a dudar si seguir mostrando el ombligo. Más si en tu grupo de amigos hay más niños y los escuchas burlándose de las niñas gordas.
La mente hace un juego, para algunos sucios, para otros necesario, y comienzas a reevaluar esto de comprar traje de baños.

Yo pasaba horas en las tiendas pues nunca encontraba el traje de baño perfecto. Y por muchos años siempre tuve el mismo violeta que compré para ir a la piscina en mis 15. Yo siempre con mi único bañador mientras que mis amigas abrían la maleta teniendo uno para cada día de playa. Quizás si mi impedimento hubiese sido por dinero, nunca hubiese sentido la impotencia como la llegué a sentir.

En fin, acá en los traje de baños la regla no parece ser tan genérica porque depende del grado de complejos que tenga esa mujer. Yo tuve un tiempo donde estaba harta de mi barriga blanca hasta que un día me insolé gravemente y desde ese momento esa zona no vio la luz del sol. No es sólo el diámetro de tu torso, senos, gluteos o piernas lo que motiva o no la compra. Cuando eres gorda hay zonas como los brazos, la espalda, las pantorrillas, etc que pueden decidir si se compra o no esos escasos metros de tela.

Yo evité por algún tiempo comprar un traje de baño pero como tuve que ir a la playa y ya la presión de mis amigas era similar a la cacería de brujas. Compré uno sencillo, negro, sin muchos adornos.

Confieso que siempre he querido comprar muchos traje de baño pues me agradan los colores y la libertad que provee usarlos, pero en la vida real nunca pude ni siquiera comprarlos "para el futuro" pues andar en ellos conlleva otras cosas (explicadas en otro post).

Trauma #5: Lágrimas de seda



La seda es un material que debe tratarse con cuidado y que adorna perfectamente un cuerpo esbelto. Las lágrimas son esas gotitas que suelen salir de los ojos de una gorda en panties y sostén cuando llega a un décimo probador sin ninguna pieza que se ajuste a su figura.

No es que siempre vamos a llorar, no es que siempre vamos a maldecir nuestra condición de ocupar más espacio en este planeta. Pero es usual que luego de una larga tarde de compras y de probar la ropa sin encontrar la adecuada, esto de no caber en una talla M comienza a doler.

También hay probadores que te hacen ver peor de lo que eres (con luces cenitales o de neon) y otros (con un espejo concavo) que te mienten.

Yo llegué varias veces a mi límite y mi paciencia, entrando al probador a llorar. Es la parte menos divertida de las historias, pues gracias a la ropa salían a relucir ese montón de complejos, problemas de autoestima y falta de voluntad que tenía (y tengo). Cuando dije que esto se trataba de caerse y volverse a levantar acá se describe perfectamente.

Cada pieza que no te entra o que peor aún no te puedes quitar (porque quedaste atrapada en ese vestido que te colocaste a la fuerza) es un knock out directo a la mejilla. Las lágrimas entonces son inevitables.

Luego de esto viene el mal humor. Acá llegaba mi papá con sus terribles bromas como "habrá que hacerte un saco de papas" o "tranquila hija ¿quieres una pizza?". Él reía como si de un stand up comedy se tratara mientras yo imaginaba la tienda incendiándose con todos adentro.

Con el tiempo se va creando una coraza. Actualmente puedo pasar todo el día buscando aquella pieza que necesito o ese conjunto que tengo en mente, puedo probarme 12 prendas y que sólo 3 o 4 me queden y ya no lloraré, pero sí miraré directo a mi reflejo preguntándome el porqué de todo el asunto y completando los análisis que acá escribo.

--

En fin, esto es en muchos párrafos algunas de las cosas que suelen pasar cuando no pesas entre 40-60kg. No es una justificación y tampoco es una invitación a que todos vivan esto. No quisiera promover la gordura. Más bien tengo la total convicción que a pesar de los clichés que dicen que las gorditas son más amigables, cuchis, etc. en el fondo hay una mujer enterrada en grasa que desea liberarse de ese cuerpo.

No digo tampoco que hay que vivir como miserables en desgracia. Este es un tema tan delicado por lo íntimo, quizás muchas personas hayan dejado de leer cuando apareció el término "gorda" porque suele parecer peyorativo, pero es sólo descriptivo.

La gente con obesidad no es la única que sufre este problema. Con el tiempo he conocido amigas que lidian con una situación totalmente inversa: la extrema delgadez. Ni lo uno ni lo otro es bueno pero esto, las gorditas con experiencia, ya lo sabemos.

No las invito a rebajar porque esa es la eterna invitación que nos hacemos, que tomamos o rechazamos. Hay ciento de motivos por los cuales alguien gordo no puede estar delgado. En mi caso es falta de voluntad, falta de ejercicio y pésimos hábitos de comida, en otros, las cosas son más complicadas.

En fin, esto simplemente es un superficial análisis nocturno de lo que le suele tocar a alguien que vive la vida en "extra grande".

-Ele.

23 comentarios:

Valentina dijo...

No sabes cuánto te entiendo!!! Entrar a Zara a comprar un pantalón: misión imposible. Esa gente no entiende que la talla L debe ser L y no una M disfrazada de L. No hablemos de los trajes de baño, otro trauma. Lo que me ha costado y sigue costando conseguir uno en el que entren Valen y Tina, bien sujetas y sin verse vulgares o desparramadas!!! #sufrocomomigordabella aun sin tener sus proporciones, aunque consciente de los 12 kilos de más que tengo 8 años tratando de sacarme de encima.

En fin, una que es "fuertecita" y la industria textil que nos engaña con las tallas falsas, que amentan el número, pero disminuyen el tamaño... qué pereza ir de shopping!

Valentina dijo...

BTW, por lo que se ve en fotos, ni de vaina pareces ni la mitad de lo gordita que dices ser!

Mariangelica dijo...

Te entiendo perfectamente. He visto mi vida descrita en esta entrada. Otro trauma para mi: Las fotos. Suelo verme más delgada en ellas (Mucho más delgada), te podrás imaginar cuando me ven primero en fotos y luego me conocen personalmente!.. Hay sorpresa, pero la personalidad de las goritas las flaquitas la desean jeje!.. Besitos para ti! (K)

Elena Sánchez Vilela dijo...

@valen
Y lo peor de Zara es que cuando llega algo en XL se va más rápido que la leche en tiempos de escasez. Ayer que fui a probarme un vestido le pasé de lado a uno XL y cuando regresé (en menos de 2 minutos) alguien lo había tomado (esto fue algo que me inspiró a escribir el post).
Lo que pasa es que no parezco en fotos (aunque hay unas donde sí me veo hasta más gorda) pero en 3D sí se nota... aunque nunca le he preguntado a alguien (que no sean mis amigas) cuán distantes están las fotos de mi verdadero yo. Tengo que hacerlo.
En fin, gracias por pasar! (morí de risa con eso de Valen y Tina xD)
Saludos!

Elena Sánchez Vilela dijo...

@Mariangelica
Sí, eso de las fotos va para otras entregas de este escrito (que es tan amplio que ni de broma podría cubrirlo en una sola publicación)
Sí, la personalidad generalmente es divertida y hay como más humildad o menos prepotencia (muy en general, porque hay unas cuantas excepciones)
Así que sobre eso seguiré escribiendo.
Gracias por pasar! (y anímate a hacer tu blog)
Saludos.

Dani Ruiz dijo...

Oh mi Ele, eres única y por eso te amo. En tu bañador negro te veías bella. Pero estas clara que eres así por que tu misma quieres, porque más de 9274268842901 veces que te hemos dicho que comas bien y que hagas ejercicio. Pero así como eres a mi no me importa.

Freddy Hung dijo...

No se si tus entries son interesantes porque atacan temas que afectan a todo el mundo pero nadie habla con tanta claridad de ellos, o si de verdad tu expresión escrita es sumamente buena y me hace adicto a leer tus pensamientos plasmados en html o en letras. De verdad me pareces una de las personas mas interesantes que he conocido por internet en todo este 2010 (y sobre todo en agosto que ha sido como loco para muchos!) . Sigue así. De verdad que no me importa como seas, si gordita o redonda o cuadrada, pero de verdad atraes a mucho publico con tu personalidad y forma de ver el mundo!

Elena Sánchez Vilela dijo...

@Freddy Hung

Gracias por tu comentario que fue como un cumplido. Qué fino es despertarse y ver algo escrito como eso. Mi primera risa de la mañana fue en agradecimiento a tus palabras. Gracias por pasar! y sin duda trataré de seguir así (aunque no se me hará difícil...creo)

Anónimo dijo...

oh q horror...me hiciste recordar a lo q vivía con una de mis mejores amigas, pero lo de ella era mucho más grave pues llegó a pesar más de 130 kg y tuvo q hacerse un bypass gástrico. La vi sufrir con tantas dietas y cosas...entiendo lo de las lágrimas en el probador, me ha pasado de verdad pero por otras razones...
Gogo Yub

Elena Sánchez Vilela dijo...

@gogo
"entiendo lo de las lágrimas en el probador, me ha pasado de verdad pero por otras razones..."
Como cuáles? me da curiosidad.

Anónimo dijo...

Tengo cicatrices del acné...es una ladilla, hay cosas q puedes disimular pero cuandp se trata de tu rostro está ahí y ya...te guste o no...

Anónimo dijo...

Wonderful blog! I definitely love how it’s easy on my eyes and also the data are well written. I am wondering how I might be notified whenever a new post has been made. I have subscribed to your rss feed which need to do the trick! Have a nice day!


thanxx
scholarships for hispanics

Anónimo dijo...

Thanks for the blog info. I’d like to subscribe to your RSS. /
Great Info! But I’m having some trouble trying to load your blog

thanxx

Anónimo dijo...

I enjoyed reading this blog post! Keep up the great work.

thanxx

Anónimo dijo...

If you could email me with a few suggestions on how you made your website look this excellent, I would be thankful.

thanxx

newegg promo code

Anónimo dijo...

Generally I do not post on blogs, but I would like to say that this post really forced me to do so! really nice post. >

thanxxx
single mother grants

Angeles dijo...

es Tannn difícil!! Y_Y todooo esooo! la historia de mi vida hasta hace un año me harté de la situación de los pantalones, de la lloradera...y de los chistes de la familia con lo de los sacos! así que un día me decidí y rebaje 25 putos kilos nada fáciles! pero el esfuerzo vale la pena! antes me daba taquicardia por el sobrepeso, y caminaba dos pasos y buaaa cansada! ahora me siento mas saludable con mis 65 kilos =) bueno como q me extendí. excelente post Elena! Saludos!

Elena Sánchez Vilela dijo...

wow! qué excelente comentario, Angeles! 25kg es toda una meta!! yo tyambién debo llegar a 65 :) me faltan 15! :D

Anónimo dijo...

Sí se puede, pana. Es jueputamente duro, pero sí se puede. La cuestión es que rebajar y llegar a la meta no es la meta. Ahí el engaño que nos hacemos, y por el que caemos de nuevo en el peso usual. Rebajar es cambiar de cuerpo, y por lo tanto cambiar de mente, y por lo tanto cambiar de hábito. No debe ser un sacrificio, sino un placer. He ahí lo jueputamente duro: encontrar un ejercicio que produzca placer (conozco a alguien que rebajó convirtiéndose en ninfómana), encontrar un hábito alimenticio que produzca placer; en fin: todo ligado siempre al placer, para que el cambio sea perdurable y no un castigo.

Suerte. Maravilloso post.

mv! dijo...

Casi lloro te lo juro. Me sentí tan identificada que hasta creo que yo misma lo escribí. Me deprimo cada vez que voy a salir siento que todo me queda horrible! La parte que mas odio de mi cuerpo son los brazos y trato de taparlos con sueters.
Actualmente hago ejercicio por si sola, no me gustan los gimnasios siento que la gente me va a mirar raro y que se van a burlar. Hace dos meses pesaba 81kg (ha sido mi máxima expresión), he bajado 6kg y según un examen ambulante me faltan 10kg. 65kg HERE I GO!

Limon dijo...

Seguramente todas las "gorditas" nos hemos leido toda la entrada, todas las palabras, todas las letras, y seguramente nos hayamos sentido identificadas, y no es porque nos entendamos entre nosotras, sino porque todas hemos pasado por ello, una y otra vez.
Yo he tenido el caso de que hace dos años baje 17 kg con una dieta, era feliz yendo de compras porque entraba en TODAS las M, de las tiendas.Con el tiempo, la fuerza de voluntad y la vagancia he recuperado al menos 10kg, y sin motivo alguno, y aun no se porque, ya no tengo fuerzas para volver a empezar, para volver a la dieta.Asi que he decidido quererme tal y como soy: el finde semana pasado sin ir mas lejos, me puse mis tacones, unas medias, una falda de tubo y una americana(iba con la cabeza bn alta y guapisima) cuando escuche detras unos chicos que decian <<"Mira esa gorda, con esas piernas comemos nosotros y toda la ciudad">>...
ya te puedes imaginar, el autoestima en los suelos,mis ganas de fiesta se reducieron a cero y a la hora me fui para casa .
Estas cosas solo las podemos entender las que pasamos por ello.

Siento todo este texto en tu entrada, me apetecio desahogarme...jejjee...
Y aunque no lo creas me has ayudado mucho con tu entrada, muchas gracias, te sigo;)

Anónimo dijo...

Totalmente cierto lo que escribes, yo tuve esa etapa casi toda mi juventud de ser la "gordita" de toda mi familia, al final la vaina se jodió y sin estar orgullosa de eso me volví anorexica(lo cual siento que es muy cliché pero bueno), pase de pesar 63kg a 50kg y quería pesar MENOS, creo que siempre las personas sobre todo las mujeres tendrán problemas con su fisico, pero al menos hay que intentar controlarlo y aceptar lo que se deba aceptar.

Boris dijo...

Leí un poco, de lo que nos cuentas, y eres muy agradable, y optimista, además muy simpática y guapa .
Super gorda bella.

Blog Widget by LinkWithin