ESC.1. INT. Feria C.Comercial. Día.
ELLA ESPERA SENTADA EN UNA MESA CON DOS SILLAS. PICA SU COMIDA LENTAMENTE PARA HACER TIEMPO. ÉL LLEGA CON UNA BANDEJA CON DOS PLATOS Y UNA BEBIDA.
Él: Listo Bebita, compré en "todo por kilo".
Ella: Pero traes dos platos, tienes hambre ¿no?
Él: Es que habían muchas cosas, no sabía qué comer y elegí lo que se veía mejor ¿Cómo hiciste para buscar la ensalada?
Ella: apenas te fuiste estuvo listo mi pedido...
Él: ah! lo sabía.
Ella: Sí, te llamé varias veces para que te regresaras y cuidaras la mesa pero nada, no respondías.
Él: Y ¿cómo hiciste? mi amor.
Ella: le dije a la muchacha de atrás que me cuidara la mesa un momento. Al comienzo me dijo que no, pero la convencí.
Él: que bien. Bueno, buen provecho.
Ella: Sí...Buen provecho igual.
Él: este cerdo esta buenísimo.
Ella: sí? que bien.
Él: por qué pones esa cara de asco?
Ella: ¿qué es lo que estás comiendo?
Él: aquí ensalada de atún con algo de pasta...
Ella: y éste otro?
Él: acá hay pollo, el cerdo éste, que está buenísimo, puré y plátano.
Ella: pobres enzimas, tu cuerpo no sabrá que procesar primero.
Él (riendo): pero es que todo se veía buenísimo. Uy! menos mal que llegué y no había nadie, pude agarrar lo que quise.
Ella: que bien, Bebo.
Él: si vale. Qué tal tu ensalada?
Ella: está normal, no como la de Migas que está por mi casa pero sabe bien. Cuánto te costó lo tuyo?
Él: 60. Beba.
Ella: Bebo tienes una cochinada en el labio.
Él: coño mi amor es pollo, no es una cochinada.
Ella: bueno, eso.
Él: y cómo te fue ayer?
Ella: bien, me acosté a las 3 de la mañana.
Él: pero por los diseños?
Ella: no, fue por leer blogs.
Él: ah ok, entonces no me importa.
Ella: cómo que no te importa?
Él: es decir, no te justifico el cansancio entonces.
Ella: ¿De qué hablas? no te estoy dando una excusa. Te estoy diciendo qué hice en la noche, no es eso lo que me preguntaste?
Él: coño, deberías haberte acostado temprano, así no estarías tan apática hoy, me estoy cansando de verte así. Acuestate temprano.
Ella: no puedo, esas horas de la noche las uso para divertirme, me gusta leer los blogs.
Él: coño se nota, pero equis ya lo dije, no me importa esa excusa.
Ella: esta bien. Tu punto, mi punto.
Él: ahora resuelves las cosas así.
Ella: y tú ahora me dices estas cosas, más lo del viernes.
Él: lo del viernes? ah, lo de tus amigos?
Ella: Tranquilo, no te diré nada ni de lo que hice ayer ni te hablaré de mis amigos ni de la fiesta, de nada.
Tranquilo.
Él: esta bien, como tú digas.
Ella: perfecto.
Él: chévere ¿Me amas?
Ella: come.
Él: quita esa cara.
Ella: come.
Ella: a qué hora hay que estar allá?
Él: a las 4:00. (ve el reloj) aún hay tiempo.
Ella: Sí.
TRANSCURREN 10 MINUTOS EN SILENCIO.
Él: la salsa dulce me encanta. Nunca había probado una vaina tan buena ¿de pana no quieres?
Ella: no. Yo ya estoy casi llena.
Él: yo también me estoy llenando.
Ella: sería rarísimo si no lo hicieras, todo ese peo, más una malta, joder.
Él: jeje, que problema contigo Bebita.
Ella: bueno no hay problema, sólo que te vas a morir más rápido. Voy a ser viuda antes. Que fino ¿no?
Él: no linda, no vas a ser viuda.
Ella: esta bien... Creo que ya no puedo más.
Él: jeje, si ya no queda casi nada.
Ella: por eso, no hay espacio para el postre.
Él: ok.
ÉL TERMINA DE COMER, ELLA TAMBIÉN. AMBOS ESTAN SENTADOS FRENTE A FRENTE. ELLA MIRA LA VENTANA, ÉL ESTIRA SU CUERPO.
Él: Uy! estuvo buenísimo vale, que rico comer así. Me encanta comer. Es delicioso. Oye que suerte tuve, de pana, en que no había nadie. Así pude ver cada plato, olerlo, pensar sí era el que más me gustaba.
Ella (observando el aereopuerto): Sí, que suerte de verdad.
SE VEN A LA CARA POR UNOS MINUTOS. NINGUNO HABLA.
Ella: dónde dejo la bandeja?
Él: me imagino que por allá debe haber una basura.
Ella: Ok, entonces vamos.
Él: esta bien, así descansamos en el carro.
Ella: Sí, además nunca he estacionado en el Corp Banca, tengo que ver cómo es eso. Ey! Yo llevo mi bandeja, tranquilo.
Él: ok. Vámonos.
FIN DEL ALMUERZO.