Imagen del día.

Imagen del día.
Domingo de reunión familiar en Pizza House (el sitio quedó bueno luego de la remodelación).

Síndrome post-viaje de Elena.

Cosas que me han pasado luego de ir a Aruba...

"Lado izquierdo: vivir la vida. Lado derecho: vivir la rutina" 

- El lunes fue devastador, lloré varias veces, incluso en mi trabajo al ir al baño -voy bastantes veces, la combinación termo de agua más aire acondicionado helado es la culpable-. Llegué a casa y me sentía triste, recordando con detalle lo que había hecho el lunes anterior en la isla. Creo que de toda la semana, este fue el día más duro.

-El martes fue más optimista: volveríamos, así que no había que desmayar. El asunto no es que extrañe Aruba per se, ni el civismo, ni siquiera la seguridad, lo que más extraño es estar con Gabriel en todo aquello, totalmente libre y relajada, como si no importase nada más que el placer.

-El miércoles hacía comparaciones entre la gente (peatones y choferes) que hay por mi trabajo. Para ir a comer hay que caminar un poquitín hasta la feria de un centro comercial, en esa vía hay un paso peatonal, qué risa recordar cómo en Aruba un tímido pie sobresaliente detenía al Célica más ruidoso, lo dominaba. Acá uno cruza con rapidez, obediente y temeroso del chofer, y cuando uno es chofer se siente todopoderoso: "quítense de la vía, miserables peatones que aceleraré" (hasta que un motorizado te lleve un retrovisor o le meta un tiro a tu cara).

-El jueves siguieron los recuerdos pero intermitentes, las cosas del trabajo te distraen un poco... solo un poco. Igual me sentía optimista, estoy en un trabajo con un sueldo fijo que me sirve para planificar la próxima escapada del año que viene; hay que ver a futuro para evadir un poco el presente.

- Hoy, viernes, salí de la oficina bastante agotada; mi semana ha estado reventada llegando a casa para seguir trabajando en lo que quedan de mis proyectos freelance... Así que digamos que estaba sensible, mientras manejaba veía el atardecer, miré el reloj, eran las 5:40 P.M., "son las 6:10 allá", pensé y luego de un momento viendo el sol, se me salieron las lágrimas; no me gusta manejar y llorar, lo detesto porque no me concentro ni le presto atención a los objetos, pero son esas lágrimas liberadoras que hasta se siente bien soltarlas.

Qué hermosos eran los atardeceres allá, disfrutamos unos cuantos a la orilla del mar, en serio: ¡qué vaina más sabrosa! Y luego venía una de mis partes favoritas, pensar, cuales niños en un parque, cuál sería nuestra siguiente actividad -mientras caminábamos al cuarto-. Fue inevitable la lluvia de pensamientos del estilo: por qué no puedo vivir siempre así, la vida debería ser disfrutar de esa manera tan deliciosa las situaciones, por qué esos momentos son tan fugaces y qué cagada es la espera; conté 82 días para el viaje a Aruba, quizás el contador empiece ahora de nuevo en 365, pero por qué uno no puede hacer lo que le dé la jodida gana cuando quiera... en fin, parte importante de la respuesta es "el dinero", y ya para ese momento quise dejar de pensar porque esa cantaleta nos la sabemos todos.

Lo que sé es que tengo muy fresco el sabor de esas noches de cafés o aquella infame noche de Balashi en la que esta niña que escribe se embriagó más de la cuenta solo con dos cervezas -ya recuerdo por qué no me gusta- y pasó una estupenda noche con "conidayvuelta" -ajá, ajá-. Tengo aún los vestigios de la costumbre de despertar y ver a mi lado de la almohada, pero obviamente que el panorama no es el mismo, ni remotamente igual; recuerdo cada risa como si fuese en vivo y quiero olvidar el momento en el que el avión llegó a Maiquetía, nos montamos en un taxi que apenas llegó a casa de Gabriel (recalentándose dos veces en el camino) y luego de pasar una semana en el paraíso más increíble, volví a mi cueva: a mi mesa, silla y computadora... ah, ahora con una acidez y ardor estomacal de puta madre.

Lo que sé es que de aquí hasta que alguna vez vuelva, me quedan los fines de semana para disfrutar la "felicidad a la cubana", pero bueno, hablando sin tanto drama: acá también me divierto un montón en esas mordidas divertidas de viernes, sábados y domingos.

El problema quizás es que soy muy adicta... sí, soy adicta a sentirme así de bien.

Quiero sentirme así todos los días de mi vida, sea en Aruba, Caracas o Pekín.
Gracias a la ¿chilena? que nos tomó la foto.


-Ele.

Regreso de Aruba...

Todos los post sobre los días que me faltaban para el viaje se quedaron como pequeños borradores, jamás tenía tiempo para terminar de escribir las cosas que pensaba, la ansiedad y las demás anécdotas que surgieron preparando el viaje... es una lástima, quizás si leyeran todas las expectativas que tenía entenderían mi emoción al irme a otro país con Gabriel (por lo menos por siete días).

Ayer regresé a Caracas luego de pasar unos días profundamente divinos. Chichiriviche quedó enterrado en los primeros treinta minutos que pisé Aruba y en los primeros treinta segundos que pisé la habitación por primera vez: quedaron olvidados. Esto fue otra cosa, otro mundo. No solo las hermosas playas y el ambiente cordial me fascinaron, lo que más me encantó fue estar ahí con Gabriel disfrutando con plena libertad de todo lo que había. Quedé maravillada por detalles como conductores que apenas veían tu pie asomándose tímidamente por la acera, se detenían y te obsequiaban el paso, mientras uno, cruzaba la calle extrañado por tener ese tipo de prioridad. Detalles tontitos, como un viejo estadounidense persiguiendo una servilleta por el suelo que se le escapaba por el viento, para recogerla y botarla; detalles hermosos como caminar en la madrugada con Gabriel sin mirar de reojo mi hombro; detalles geniales como dejar mi cámara en una mesa mientras disfrutábamos de un café extranjero. El viaje me deja sabrosos recuerdos y una recopilación de chistes-trolleos que me sacan una sonrisa.

Tenía esta duda sobre cómo sería pasar una semana continua (día y noche) con mi novio; jamás había tenido una experiencia así, me preguntaba -con el drama extremo que me caracteriza- si en algún momento del viaje me sentiría saturada de él -como pasa en algunas parejas que no se ven diariamente y luego de una semana ya solo se sientan a ver el techo juntos-, pero no fue así -obviamente-. Al contrario, era tremendo despertar y verlo ahí aún dormido, ponernos a charlar sobre cuál sería nuestro itinerario del día o simplemente acostados en las tumbonas, cada uno con sus audífonos, oyendo la música del playlist que él hizo. Adoré los paseos en los que caminamos más que un heladero, para luego llegar al hotel y relajarnos en la playa viendo el atardecer. Me encantaron las toneladas de risas, de charlas y los momentos de cachondeo.

Yo diría que más que una bocanada de oxígeno, este viaje fue una sobredosis de una adictiva sustancia... por eso, al regresar, no pude parar de llorar. Aquí podremos seguir compartiendo como allá (yendo al cine, por ejemplo) pero todo se reduce a dos días a la semana, sin calles tranquilas, sin esa suerte de apartamento con balcón y sin esas caminatas nocturnas.

Fui solemnemente feliz por siete días, ahora vuelvo a mi estado normal de eventuales alegrías de fines de semana. De verdad que la pasé estupendo y necesito que se repita, no pienso en más nada que ahorrar y volver a viajar, pero por más tiempo, quiero más de ese paraíso que es pasar horas con una persona a quien, sin duda, amo con locura.

Aruba entra en la lista de lo mejor del año y, hasta ahora, las mejores vacaciones que he tenido desde que tengo memoria:
En realidad solo utilicé el venezolano
Nuestro último atardecer
¿Quién quiere regresar luego de esto?

Gracias por ese regalo, querido, te botaste.

P.D.: Grabamos varias cositas, de hecho mi exjefe de la productora hasta me prestó su GoPro; ando trabajando en ese video, quizás esté listo en un mes.

-Ele.

Sobre el video controversial que me tiene los ovarios acatarrados.

"Caracas, ciudad de despedidas"

"matemos a esos niños", "los venezolanos somos luchadores" y demás...

Este video (pseudo documental) me tiene los ovarios podridos cual container de PDVAL, y no solo el video sino todo el absurdo fenómeno que ocurre al rededor de él. El jueves lo vi (lo descargué de una vez porque al ver que tenía 1800 dislikes, pensé que lo borrarían), digamos que mi reacción fue la de ponerme la palma en la cara (un palmface literal): el tema estaba interesante -el título hasta me gustó- pero los modismos y la forma de hablar se estaban llevando toda la atención; la edición era torpe y había esta extraña solemnidad del tema que se mezclaba con el "mandibuleo", antítesis del "malandreo". Además, estaban presentes algunos miembros del "circulito" (tema que aún no escribo porque es extenuante).

Hablaré claramente: el video no me ofendió. El "documental" me pareció que toma con la ligereza de un ejercicio audiovisual un tema bastante álgido para la población de clase media -si es que eso aún existe-, en otras palabras: el tema era estupendo pero la ejecución fue típica de quien hace algo improvisado sin muchas ganas de escarbar en el asunto, desde un estado de comodidad -o seguridad, como quieran verlo-.

Lo percibo más como "marica, qué peo que todo el mundo se está yendo... grabemos con mi cámara a Raque, Rodri, Ade", es decir, un video que se origina de una realidad palpable pero fue hecho sin mucho análisis, sin mucha pretensión a causar revuelo; todo lo que ocurrió luego de postearlo me parece accidental -me sorprendo si todo esto fue premeditado, pagado por la CIA y demás, querido Perez Pirela-. Al final  fue un video visceral que tuvo su respuesta visceral.

¿Por qué no me ofendió?

Cómo me va a ofender que alguien diga que Caracas es una mierda si yo eventualmente lo digo y lo diré hasta que cambie todo este sistema -por favor, quién no le ha lanzado su furia a esta ciudad tan hostil-; cómo me va a ofender o preocupar que alguien, desde la comodidad de su taller, diga que quiere agarrar a Caracas, sacarle la gente y quedarse con la que quiere o que Caracas debería ser como la cota mil al amanecer, si todos hasta por Twitter exclamamos la alegría por las avenidas solitarias en temporada de vacaciones (justamente cuando hay muy poca gente) o, por el contrario, odiamos la concurrencia del Metro en las horas pico. Sería demasiado hipócrita e inmaduro de mi parte colocarme en el bando que, con toda la rabia o indignación del mundo, escribe "muéranse, malditos" cuando yo me quejo de la economía, la sociedad, la inseguridad, etc, en los Stand Vid Comedy, Facebook, Twitter o blog. Cosa distinta hubiese sido si un grupo con rifles o bazucas sacasen un video anunciando que harán un exterminio en la ciudad, mientras contentos balbucean que nos matarían demasiado.


Chovinismo.
(Del fr. chauvinisme, patriotismo fanático).
1. m. Exaltación desmesurada de lo nacional frente a lo extranjero.


Joder, y es que de un momento a otro se destapó un "patriotismo" absurdo contra un grupito de niños que tiene como modelo de vida lo que hay en películas o aquel ambiente utópico de comodidad -y que, de retruque, es lo que muchos desean porque la gente tiende al bienestar así sea en unas petrocasas ¿o no?-. De un momento a otro todo el mundo se rasga la garganta vociferando su fiel amor y respeto a la ciudad, a la gente... ¿pero de dónde salió todo esto?

No hace falta hacer un profundo análisis para saber que los problemas más graves que nos atañen en la actualidad dejan como una ridiculez el sistema de alcantarillas caraqueñas: a quién le importa perder unos zapatos en cualquier charco si está muy preocupado por caminar rápido a casa antes del tácito toque de queda nocturno... pero, incluso así, la gente común se queja por los huecos, hacen páginas en Facebook, cacerolean, tuitean, protestan a diario por cualquier motivo. Señalar con un dedo punzante a estos chicos es auto-escupirse un gargajo bien pastoso.

Además, hace gracia que, por ejemplo, gente que disfruta y felicita los contenidos de "el Mostacho", "Sí Luis", "Erika tipo 11" y demás, le tire -en ignorancia- a quienes realizan dichos programas... Caracas, ciudad de ironías.

Ahora, admito que es gracioso oír a este chico decir que "se iría demasiado" porque luce entre drogado e ido de todo razonamiento y más en una sociedad que no da tregua al "chalequeo"; es gracioso, así como cuando alguien dice "qué pasó menol" o "gafo, 'so sí ta' fino". Suelen hacer gracia (burlona) los modismos y esa falta de construcción de oraciones -de hecho "A que te ríes" y esos programas "cómicos" no hacen más que rehusar toda esa jerga para hacer su "comedia"-. También entiendo que a cualquiera se le hace insoportable un mandibuleo por más de diez minutos, por eso mismo mi chasqueo con los dientes al verlo, la forma se estaba robando el protagonismo de un posible mensaje -que igual, se evaporaba por no tener consistencia en línea narrativa-.

Fue interesante ver el boom que tuvo el video en la web y la proliferación de memes, solo que nos hace falta más espíritu troll que hater y bully. Estoy segura que todo el mundo pudo sacar algo de este experimento: los chicos, aprender a profundizar en sus discursos o probar su aguante ante "el ridículo"; el gobierno, la cortina de humo de turno; los ociosos, horas de diversión haciendo memes y creando páginas en Facebook; la gente, un montón de golpes de pecho con esa idea de que aquí todos somos "luchadores" y nadie es así de "imbécil" como esos "tarados", quizás hasta descubrieron que en realidad jamás han odiado a Caracas y que todas las mentadas de madres fueron malinterpretadas -sí, claro-; yo, que la gente es más susceptible de lo que pensaba y que el doble moralismo me hastía cada día más.

La razón por la que no haremos un Stand Vid Comedy parodiando a unos chamitos, es porque tenemos temas más serios e interesantes para tratar, no vamos a gastar nuestro tiempo emulando a un grupito que se puso de moda, para esas cosas está Chataing.

-Ele.

Mi primer día de trabajo.

Por cuestiones que quizás sean delicadas no diré en cuál empresa trabajo, pero la llamaré miniGloogle. Acá va la pequeña reseña de mi primer día (que es la misma que escribí en Facebook -no tengo mucho tiempo para escribir ahorita-):

Hoy fue mi primer día de trabajo. El ambiente es genial, es como un miniGoogle (el personal en su 80% son desarrolladores, programadores, ingenieros). Me encanta que el sistema esté basado en la confianza y en la innovación. Lo que más me gustó es que se preocupan por que uno esté cómodo y contento trabajando; por eso, para que pudiese trabajar con eficacia -al descubrir que también hacía audiovisuales-, el director cambió de opinión y fuimos de una vez a comprar una iMac... se le agradece el gesto, no todas las empresas se ocupan así de inmediato -y léase que la cuestión fue inmediata- de sus empleados (uno de sus "valores empresariales" es el bienestar y vaya que se lo toman en serio).

Aparte de eso, en el almuerzo, una de las chicas que es maratonista me comentó que el insanity es mejor cuando ya tienes una forma física más atlética y por lo tanto antes de que terminara la jornada me quemó un cd con otro programa de ejercicios llamados "turbo fire"; veamos qué tal.

La única queja que tengo fue para mi carro cuando de repente el vidrio (eléctrico) del piloto no quería subir y no podía dejar el carro así estacionado, y es raro, se había portado bien, pero un par de golpecitos fueron la técnica para que subiera.

Por cierto, no pude tomarle una foto al outfit , espero que mañana lo recuerde.

En verdad fue un genial primer día.

No me quejo del recibimiento de hoy (y no solo lo digo por la iMac)

-Ele.

La llamada sorpresa.


#éxito

Para entender las cosas hay que basarse en que mi blog jamás tiene la última palabra; de hecho, pareciera que luego de dejar asentado algo aquí todo cambia. En muy pocos meses ha pasado de todo: primero escribí en enero que quería dedicarme al mundo empresarial pero al mismo tiempo experimenté haciendo una empresa con mis amigas, eso quedó como una graciosa y curiosa anécdota; volví a freelancear; luego, escribí que comencé a buscar trabajo y que no me llamaban, que ya tenía mi credencial del club "nosotros te llamamos" pero justamente la tarde después a ese post, la empresa que más me gustó de todas las que visité, me llamó: "¿Puedes venir el lunes para la segunda entrevista?", ¡vaya sorpresa!

¡Me aceptaron en el club "nosotros te llamamos"!

Hoy me llegó esto por IPOSTEL (dicen que lo mandaron hace una semana)

Señores, ¡ya soy miembro! Pero antes, la historia:

Hace tres años, Gabriel era miembro honorífico del club "nosotros te llamamos", de hecho, duró mucho tiempo como presidente de tan grande organización. Yo no sabía de este club, digamos que estaba tan metida en mi burbuja monteavilesca que todo esto me era ajeno. Cuando conocí a Gabriel, me mostró su carnet, quedé impresionada, me preguntaba qué se sentiría formar parte del club y visitar todas las atracciones que la membresía otorgaba.

Gabriel me contaba entre risas y algunos llantos (los cuales yo asumía que eran de alegría) cómo este carnet le había abierto las puertas a torres empresariales que los civiles solo ven desde la calle preguntándose con curiosidad "¿qué habrá adentro?"; es que al formar parte de este club puedes darte el tupé de sentarte en la sala de conferencia de las más prestigiosas empresas del país ¡y hasta te ofrecen bebidas gratis!

Lo que Gabriel nunca me dejó claro eran

Aniversario -retrasado- de este blog + videíto para la ocasión

El 8 de abril del 2009 estaba muy fastidiada en las vacaciones de Semana Santa, esa madrugada tomé la decisión de hacer un blog para continuar archivando nimiedades de mi vida y así darme un banquete cuando fuese una vieja con tardes aburridas. Esa es la misión de todo lo que guardo en videos o escritos, ya que cuando uno es viejo se alimenta de sus recuerdos, pues qué divertido será poder verlos sin que mi memoria los modifique (tanto). Desde pequeña he recopilado cosas, desde el 98 me ando grabando hablando tonterías, también tuve varios diarios pero siempre los llenaba hasta mayo porque me fastidiaba luego, etc.

Curiosidades encontradas del oportunista “cine-ñángara”




Dejo acá el link con un escrito sobre estos dos videos que me llamaron la atención, y que han hecho un poquitín de ruido (más que todo el de la chica), con algunas curiosidades que encontré, para desmitificar un poco que un laboratorio propagandístico es el responsable de ellos. Tenía también la duda de en dónde se grabaron, eso también lo conseguí, así que los curiosos pasen por allá.

http://www.panfletonegro.com/v/2012/04/14/curiosidades-encontradas-del-oportunista-cine-nangara/#

-Ele.
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